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Preparan una ley nacional del suelo y San Luis ya cuenta con un mapa de erodabilidad

El Ministerio de Agricultura creó una comisión de trabajo, integrada por especialistas del ministerio y del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), que estarán a cargo de la formulación del anteproyecto de Ley de Suelos para regular la explotación de la tierra, un anuncio que se oficializó a través del Boletín Oficial.

La norma, emitida por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca fundamenta que el objetivo es “la preservación de los recursos naturales” y “el desarrollo de una agricultura sustentable, que conserve los recursos naturales destinados a la producción, evitando la degradación de los suelos, sostén de la producción agropecuaria nacional”.

La provincia de San Luis tiene las cosas bastante avanzadas en cuestiones de legislación e informes técnicos destinados a cuidar el recurso. En un reciente informe, el asesor del Ministerio del Campo Carlos Larrusse difundió aspectos principales del “Mapa de erodabilidad”, elaborado mediante un convenio de cooperación técnica entre el gobierno puntano y el Laboratorio de Interpretación de Imágenes de Sensores Remotos.


La iniciativa nacional lleva la firma del ministro Carlos Casamiquela y además apunta a que “la degradación de los suelos constituye un fenómeno multidimensional y complejo, por lo que deben analizarse conjuntamente las dimensiones que lo conforman para procurar mitigar su deterioro”.

Qué se sabe y qué hay que cuidar con el mapa que tiene San Luis

El informe de Larrusse advierte que en San Luis existen pérdidas de suelo importantes aún bajo “siembra directa”, y que estas pérdidas son de menor cuantía en siembra directa que siembra directa a favor de la pendiente.

Por ejemplo, las mediciones en las cuencas de El Morro y El Amparo Sur llaman la atención:  casi el 10% del agua que cae en época de lluvias se pierde en aquellos cultivos implantados con siembra directa a favor de la pendiente y cada milímetro escurrido por hectárea equivale a 10 metros cúbicos. Y encima, se lleva 2,24 toneladas de la mejor parte del suelo.

Los siguientes son los principales conceptos que sobresalen del informe de Larrusse:

La intensificación y expansión agrícola de los últimos años determinaron un incremento de la producción de granos y la incorporación de nuevas tierras al mapa agrícola del país, empujando la ganadería a tierras más marginales. Sin embargo, es necesario advertir sobre los riesgos de una simplificación extrema de los sistemas productivos que alcanzan su máxima expresión en el monocultivo de soja.

La expansión agrícola está ocurriendo hacia zonas extremas y particularmente la fragilidad de los ecosistemas de provincias como la de San Luis plantea una incompatibilidad con la sustentabilidad de la agricultura, e incluso ganadera, en estas regiones. San Luis no escapa a los procesos degradatorios que sufre el país, estimándose que sufre procesos de erosión hídrica en gran parte de su superficie.

Son relativamente graves en casi un 15.3% de su extensión sin contabilizar la afectada con erosión hídrica entre surcos. En el territorio puntano, la Ley de Protección y Conservación de Suelos Nº IX-0315-2004 y su Decreto Reglamentario Nº 2651-MdelC-2007, declara de interés general la acción tendiente a la conservación y recuperación de la capacidad productiva de los suelos.

Esta ley explica, a su vez, que la degradación de los suelos y la disminución de su capacidad productiva aparecen como una limitante fundamental para alcanzar una producción estable o creciente y que la erosión hídrica es un fenómeno grave y extenso, que afecta a las tierras más aptas para la producción agropecuaria.

De lo anterior se desprende la necesidad de desarrollar y difundir prácticas y procedimientos que deberán aplicarse para la conservación, mejoramiento y recuperación de la capacidad productiva de los suelos puntanos. Algunas acciones del Ministerio que agrupa a la gente de campo han sido la capacitación de ingenieros agrónomos, la concientización de los problemas erosivos, la sistematización de pequeñas áreas demostrativas, entre otras.

Estas áreas demostrativas están ubicadas dentro de las cuencas agrícolas con mayor susceptibilidad o riesgo de erosión hídrica, definidas dentro del marco de la ley provincial de protección y conservación de suelos como “distrito de conservación y manejo obligatorio de suelos”.

Las dificultades que se han encontrado para una mayor utilización de técnicas de conservación de suelos son, entre otras, los escasos conocimientos de los productores del manejo de tales sistemas, la falta de asesoramiento integrado de los sistemas productivos y la alta rentabilidad económica de corto plazo del cultivo de la soja.

Medición de la escorrentía

El trabajo se realizó en dos establecimientos ubicados en la cuenca del Morro y cuenca sur del Amparo. En ambos casos se ubicaron lotes agrícolas con historias similares de agricultura continua en más de 15 años, siendo los últimos bajo “siembra directa”, según los productores.

El ensayo fue realizado durante la época lluviosa desarrollándose las metodologías que se describen a continuación, en base a los objetivos propuestos, para determinar:

  1. a) La efectividad del cultivo en contorno en siembra directa para disminuir el escurrimiento y la erosión hídrica.
  2. b) Relacionar el escurrimiento y la cantidad de sedimentos con las lluvias que ocurren en la época estival.

Se diseñaron seis parcelas, con dos tratamientos, a favor y en contorno, y tres repeticiones de cada una de ellas, que fueron ubicadas en las dos localizaciones mencionadas anteriormente.

Como resultado se concluye que las parcelas sembradas en contorno escurren menos lámina de agua que las sembradas a favor de la pendiente. Del total de precipitación caída en el periodo estudiado para esta cuenca el 9,08 % se pierde en forma de escorrentía en las parcelas sembradas a favor de la pendiente en comparación al 7,53% de las parcelas en contorno.

Si tenemos en cuenta que cada mm escurrido por ha nos da 10 metros cúbicos de volumen de agua, se puede tomar conciencia de la magnitud del problema, ya que esta agua es la que provoca los problemas de erosión hídrica observados en la cuenca.

También es importante ver los promedios de los sedimentos en kilos por hectárea que se pierden con el agua de escorrentía para los eventos observados durante el cultivo de maíz. En este caso es importante observar que las pérdidas de suelo en contorno también adquieren bastante magnitud 1,59 toneladas por hectárea  en comparación a las 2,24 tn/ha de suelo perdidos con la siembra a favor de la pendiente.

Esto significa una reducción del 29,04% de pérdida de suelo por el solo hecho de sembrar en contorno. Cabe resaltar que estos montos de pérdida de suelo sólo fueron calculados para el 30% de las lluvias que caen en el sector (periodo estudiado), por lo que si se considera el total de las precipitaciones podrían superar ampliamente las previsiones de pérdidas aceptables de 4 tn/ha que se utiliza como límite máximo.

Los resultados para la cuenca El Amparo sur son similares que en la cuenca El Morro la lámina de agua escurrida en la siembra a favor de la pendiente es mayor que la realizada en contorno. El porcentaje de agua escurrida a favor de la pendiente con respecto al total de precipitación es del 9,5% y del 8,4% para la siembra en contorno.

En cuanto al promedio de la cantidad de sedimentos en kg/ha, las pérdidas de suelo en contorno también adquieren bastante magnitud 1,06 tn/ha en comparación a las 1,40 tn /ha de suelo perdidos con la siembra a favor de la pendiente. Esto significa una reducción del 24,3 % de pérdida de suelo por el solo hecho de sembrar en contorno.

Se vuelve a recalcar que estos montos de pérdida de suelo sólo fueron calculados para el 25% de las lluvias que caen en el sector (periodo estudiado), por lo que si consideramos el total de las precipitaciones podrían superar ampliamente las previsiones de pérdidas aceptables de 4 tn/ha que se utiliza como límite máximo.

Para cuatro eventos de esta cuenca fueron calculadas las pérdidas de Nitrógeno en forma de Nitrógeno total (Nt), Fósforo (P) y Potasio (K).

En todos los eventos la cantidad de nutrientes pérdidas es mayor en siembra directa a favor de la pendiente que en contorno y para mayores precipitaciones también mayores pérdidas.

Para Nt estas pérdidas alcanzaron los 33,3 y 40,8 kg/ha, lo que supone un costo de reposición de 36,6 y 44,9 U$A/ha (1,1 U$A por kg N). Hay que aclarar que en el caso de este nutriente las pérdidas también comprendieron residuos vegetales.

En P las mismas alcanzaron los 4,47 y 5,35 kg/ha, lo que estima un costo de reposición de 14,1 y 16,9 U$A/ha (3,15 U$A por kg P).

Para K las pérdidas alcanzaron los 7,2 y 9,2 kg/ha, que se calcula un costo de reposición de 10 y 12,9 U$A/ha (1,2 U$A por kg K).

El costo total de la reposición de solo los nutrientes alcanza 60,7 y 74,6 U$A/ha para la siembra directa en contorno y a favor de la pendiente.

El Factor de erosividad de la lluvia (R)

La erosividad de la lluvia se define como la capacidad potencial de la lluvia para erosionar. Capacidad que está íntimamente relacionada con sus características físicas. La utilización de los datos de erosividad de la lluvia puede constituir un buen indicador del riesgo de erosión a escala nacional o regional.

El factor R es una definición de la erosividad como resultado de la precipitación pluvial, y se define como el producto de dos características de la lluvia tempestuosa: la energía cinética y la intensidad máxima durante 30 minutos.

Primer mapa

El factor de erosividad del suelo (K)

El factor de erosividad del suelo, K, en la EUPS es una descripción cuantitativa de la erodabilidad inherente de un suelo determinado. Este factor refleja el hecho de que diferentes suelos se erosionan a diferentes tasas cuando los demás factores que afectan la erosión son los mismos. Las propiedades del suelo que afectan la tasa de infiltración, como permeabilidad, capacidad hídrica total, dispersión, abrasión y fuerzas de transporte también afectan la erodabilidad. Para un suelo determinado, el factor de erosividad del suelo, K, es la tasa de erosión por unidad de índice de erosión a partir de una parcela estándar.

Segundo mapa