Desde hace más de una semana, los incendios forestales en el norte de la provincia de Córdoba arrasaron más de 30.000 hectáreas de bosques nativos y áreas productivas. Aún hoy continúan los operativos de combate en distintos focos en las sierras, que obligaron a evacuar a más de 200 personas.
Frente a esta situación, el Gobierno provincial declaró la “emergencia agropecuaria” con el objetivo de sumar fondos nacionales para asistir a los productores afectados por el fuego. De acuerdo con expresiones del ministro de Agricultura y Ganadería de la provincia, Sergio Busso, con la declaración excepcional se pretende asistir a los productores agropecuarios afectados con créditos, diferimientos impositivos y condonaciones de deudas. “No habrá productores que no tengan el auxilio y acompañamiento del Gobierno», adelantó el funcionario.
Dos son los focos en los que las dotaciones de bomberos y aviones hidrantes se encuentran trabajando. El primero, que comenzó el 15 de agosto en la localidad de Copacabana (Ischilín), se desplazó a gran velocidad hacia el norte de las serranías del Valle de Punilla, acercándose cada vez más a Capilla del Monte. Allí, más de 160 bomberos se encuentran apostados intentando proteger un amplio sector de la ruta nacional 38 y algunas viviendas ubicadas cerca de la ruta provincial 17. El segundo frente, que comenzó el domingo en el Cerro Pan de Azúcar, a tan solo 12 kilómetros de la ciudad de Cosquín, se extendió hasta La Calera, en las cercanías de un barrio al que afortunadamente no alcanzó el fuego.
Los vientos y los más de 4 meses sin lluvias complican la situación y las tareas del personal que combate los incendios. De acuerdo al director de Defensa Civil provincial, Diego Concha, el fuego es “muy dinámico y las condiciones vuelven a ser complicadas. Hoy va a ser otra jordana muy complicada”. Además, aseguró que este es el siniestro más grande en las serranías de los últimos 12 años.
Si bien hasta el momento no hubo que lamentar heridos, hay 7 viviendas afectadas y sólo en Ischilín se calcula que más de 80 productores fueron afectados. «El 90% son pequeños, con menos de 100 animales, y necesitan una mano muy grande”, informó Busso.
En respuesta a los pedidos del gobernador Juan Schiaretti, Alberto Fernández mantuvo una comunicación con el mandatario provincial, y coordinaron acciones para la lucha contra los incendios. Nación envió, por medio del Ministerio de Seguridad, tres aviones hidrantes y un helicóptero que se sumaron a los cinco de la provincia. En su cuenta de Twitter, Schiaretti agradeció al presidente la ayuda.
Qué dice Greenpeace
“Los incendios forestales son una situación que se repite todos los años, y que se agrava por el cambio climático. Los bosques se encuentran cada vez más amenazados por las quemas provocadas por fenómenos naturales y la actividad humana, ya sea por negligencia o de manera intencional, para desarrollo agropecuario e inmobiliario.
Los gobiernos nacional y provincial deben poner todos sus esfuerzos en apagar los incendios, y ampliar significativamente los fondos y la infraestructura destinados a la prevención y lucha contra el fuego.
Las multas no son suficientes para desalentar incendios intencionales y los desmontes ilegales y, a su vez, casi nunca son obligados a reforestar. Frente a esta situación, Greenpeace considera necesario que se catalogue como delito penal al desmonte ilegal y al incendio intencional; y se obligue a los responsables a la restauración de los bosques nativos ilegalmente desmontados o incendiados.
Por otra parte, los gobiernos deben establecer políticas, leyes y acuerdos más fuertes y ambiciosos en defensa de los bosques y sus históricos habitantes.
Ante la actual crisis sanitaria, climática y de biodiversidad es urgente avanzar hacia un plan de Deforestación Cero.”











