Antes de que el fenómeno El Niño despliegue plenamente sus efectos durante la segunda mitad del año, la región de Cuyo comenzará a experimentar un escenario climático de fuerte variabilidad. La próxima semana estará marcada por el ingreso de aire polar, heladas de distinta intensidad, nevadas en la cordillera y un posterior ascenso de las temperaturas, según la perspectiva agroclimática de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA).
Entre el 23 y el 29 de julio, el comportamiento atmosférico mostrará un marcado contraste térmico. El avance de vientos polares provocará un importante descenso de las temperaturas mínimas sobre Mendoza, San Juan y San Luis, mientras que hacia el cierre del período el retorno de vientos cálidos del norte favorecerá una recuperación de las máximas.
De acuerdo con la BCBA, gran parte de Cuyo registrará temperaturas mínimas de entre 0°C y 5°C, con riesgo de heladas localizadas. En el oeste de la región, especialmente en sectores cordilleranos, se esperan temperaturas inferiores a 0°C, con heladas generalizadas.
Las condiciones más extremas se darán en las áreas serranas y de alta montaña, donde las mínimas podrían descender por debajo de -5°C, acompañadas por nevadas y tormentas sobre la cordillera central, un fenómeno que incluso podría extenderse hacia sectores del interior.

Lluvias escasas en las zonas productivas
En cuanto a las precipitaciones, el panorama para Cuyo será mayormente seco. La perspectiva climática indica que la mayor parte de la región recibirá lluvias escasas o nulas, mientras que las precipitaciones más importantes se concentrarán sobre el noreste argentino, el este de la región pampeana y sectores de la Mesopotamia.
No obstante, en la cordillera cuyana se prevén eventos de lluvia y nieve asociados al paso de sistemas frontales.
Tras varios días de bajas temperaturas, el ingreso de vientos tropicales modificará el escenario. Para el centro de Cuyo, las temperaturas máximas se ubicarán entre 15°C y 20°C, mientras que en el este de la región podrían alcanzar valores de 20°C a 25°C.
En contraste, el oeste cordillerano continuará con máximas inferiores a 15°C, manteniendo condiciones invernales más rigurosas.
Aunque el fenómeno El Niño aún no se ha instalado plenamente, los especialistas consideran que esta sucesión de humedad, irrupciones de aire frío y rápidos cambios térmicos constituye un anticipo del patrón climático que podría consolidarse durante la segunda mitad del año.
Para el sector agropecuario cuyano, la evolución de estas condiciones será determinante, especialmente para los cultivos de invierno y las economías regionales sensibles a las heladas, mientras que la nieve en alta montaña también representa un aporte estratégico para la acumulación de reservas hídricas que abastecen los sistemas de riego de la región.












