El reproductor, bautizado “Luis”, fue adquirido por la Cabaña La Benedicta durante el 7° Remate Anual de El Viejo Zorzal. Pesa 1.100 kilos y es hijo del Gran Campeón Mateo y de una destacada donante de la cabaña. Otro toro alcanzó también los $30 millones, aunque por el 80% de su propiedad. La subasta reunió a una convocatoria que duplicó a la del año anterior y permitió vender casi 300 reproductores en menos de tres horas.
La ganadería volvió a ofrecer en San Luis una contundente demostración del valor que puede alcanzar la genética de calidad. Durante el 7° Remate Anual de Cabaña El Viejo Zorzal, de la familia Cavigliasso, un toro Angus fue vendido en $30 millones, convirtiéndose en uno de los grandes protagonistas de una subasta que exhibió un marcado interés de los productores por incorporar reproductores superiores a sus rodeos.
El ejemplar, denominado “Luis”, fue adquirido por el médico veterinario Francisco Gabutti, propietario de Cabaña La Benedicta, de Eleodoro Lobos. Se trata de un toro negro de 1.100 kilos, de una presencia que, de acuerdo con la descripción realizada durante el remate, impactó desde el momento de su presentación.
Pero detrás de su aspecto existe, sobre todo, una historia genética que explica buena parte del interés que despertó entre los compradores. “Luis” es hijo del Gran Campeón Mateo y de la destacada vaca 1861, una donante de El Viejo Zorzal y madre de campeones. La combinación de esas líneas de sangre convirtió al reproductor en uno de los animales más codiciados de la jornada.
Cuando el martillo de Roberto Mondino, principal rematador de la firma consignataria Alfredo S. Mondino, cayó en los $30 millones, Gabutti recibió un cerrado aplauso de los presentes. La cifra no sólo representó el precio máximo de la jornada para un toro adquirido en propiedad total, sino que constituyó también una nueva señal del valor que los productores asignan a la genética cuando buscan mejorar sus rodeos y proyectar resultados a largo plazo.
En el caso de “Luis”, a su peso y conformación se suma una procedencia genética destacada, ya que es hijo de Mateo, Gran Campeón, y de la vaca 1861, reconocida dentro de la cabaña como donante y madre de campeones.
La compra, además, se produjo en un remate que tuvo una fuerte participación de productores y una dinámica comercial particularmente activa. Según los datos del establecimiento, la convocatoria duplicó a la del año anterior, mientras que los casi 300 reproductores ofrecidos fueron vendidos en menos de tres horas.
La jornada tuvo una particularidad que elevó todavía más el nivel de los valores alcanzados. Otro toro también llegó a los $30 millones, aunque en este caso se comercializó el 80% del animal.
La Cabaña El Viejo Zorzal decidió conservar el 20% restante con un objetivo estratégico, disponer de semen para utilización propia. El comprador fue el productor Julio Fernández.





Un mercado que pagó por genética
Más allá de los dos máximos, el comportamiento general de las ventas mostró que el interés no estuvo concentrado exclusivamente en los animales de mayor precio.
Los restantes toros puros se negociaron entre $13 millones y $17 millones, mientras que los toros puros controlados se ubicaron entre $5 millones y $11 millones.
En hembras, las puras de pedigree alcanzaron valores de entre $5,5 millones y $15 millones, en tanto que las vaquillonas Puras Controladas se comercializaron entre $2,65 millones y $4 millones.
También tuvo una destacada participación la Cabaña La Benedicta, que llegó al remate como establecimiento invitado con 29 vaquillonas Angus Puras Controladas preñadas. Los animales se vendieron rápidamente, con valores de alrededor de $3,2 millones por ejemplar.
Las hembras preñadas de rodeo general oscilaron entre $2,1 millones y $3,1 millones, mientras que nueve vaquillonas de rodeo general destinadas a entore alcanzaron $1,9 millón cada una.
La magnitud de la convocatoria y la velocidad de las ventas fueron otros de los datos sobresalientes de la jornada.
El remate ofreció 50 toros puros de pedigree y puros controlados y 200 vientres PP y PC, además de la oferta correspondiente a la cabaña invitada.
Con un clima de compra animado, la subasta avanzó a buen ritmo hasta completar prácticamente toda la oferta en menos de tres horas. La asistencia, según destacó la organización, fue el doble de la registrada durante el remate del año anterior.
Las ventas estuvieron a cargo de Alfredo S. Mondino, una de las firmas de referencia para la comercialización de hacienda, y tuvieron como principal auspiciante a la Asociación Argentina de Angus.
Entre los asistentes se destacó la presencia de Fabián Otero, vicepresidente de la Asociación de Criadores de Angus, cuya participación acompañó una jornada en la que la genética de la raza volvió a ocupar un lugar central.









De “El Zorzal” a “El Viejo Zorzal”
Los orígenes de la cabaña se remontan a la década de 1950, cuando Delmo Cavigliasso comenzó a desarrollar una cabaña de Shorthorn bajo el nombre de “El Zorzal”.
Con el paso de los años, la actividad ganadera perdió protagonismo frente al crecimiento de otros negocios agropecuarios de la familia, particularmente aquellos vinculados con el cultivo y la comercialización de maní. Sin embargo, la ganadería permaneció como una actividad ligada a la identidad familiar.
El regreso se produjo en 2008, cuando Delmo Cavigliasso y su hijo mayor, Walter, decidieron retomar el proyecto ganadero e incorporar las primeras madres Aberdeen Angus.
Tres años después, en 2011, Walter creó Rodeo El Delmo, una denominación que homenajeaba a su padre y que tuvo a la ganadería como actividad central.
El momento decisivo llegó hacia fines de 2016, cuando la familia recuperó la denominación de aquella antigua cabaña y la transformó en una nueva identidad: El Viejo Zorzal.
A partir de entonces, el establecimiento comenzó a desarrollar un programa orientado a la producción de genética Angus, tanto negra como colorada.
El 7° Remate Anual tuvo, además, un componente simbólico. La cabaña sorprendió con la presentación de dos toros Shorthorn, la raza con la que Delmo Cavigliasso había iniciado la historia del establecimiento en la década de 1950.
Los ejemplares fueron vendidos en $7 millones y $8 millones, respectivamente.
La nueva etapa de la cabaña también está marcada por la incorporación de las nuevas generaciones.
Nicolás Cavigliasso asumió un papel especialmente relacionado con la genética y el mejoramiento del rodeo. Su trabajo se orientó a incorporar nuevas líneas de sangre y seleccionar animales que combinaran calidad, funcionalidad y eficiencia.
La evolución del establecimiento puede observarse también en su participación en exposiciones y evaluaciones productivas.
En 2019, El Viejo Zorzal realizó su primer remate propio en Villa Mercedes, una instancia que significó su presentación formal ante el mercado de reproductores. Aquella jornada convocó a unos 200 productores y visitantes procedentes de San Luis, Córdoba, La Pampa, Mendoza y Buenos Aires.
Ese mismo año comenzó a ganar presencia en exposiciones ganaderas, entre ellas la Exposición Rural de Río Cuarto, donde llegaron los primeros reconocimientos en las pistas.
Uno de los grandes hitos de la cabaña llegó en 2020, cuando el toro Angus negro “Embape” obtuvo el título de Gran Campeón Macho Angus en la Exposición Rural de Río Cuarto.
El ejemplar había sido adquirido en Palermo en 2019, donde había conseguido el Primer Premio ternero, y posteriormente se convirtió en uno de los animales emblemáticos de El Viejo Zorzal.




































Fotos: José Sombra – sanluisconelcampo.












