“Estamos todos muy tristes por el lamentable hecho que le sucedió a un querido amigo, socio y productor”, dijo Guillermo Pagano, presidente de la Sociedad Rural de San Luis, al hablar en nombre de la entidad, hoy consternada por el asesinato de José “Chalaco” Garro, un vecino de la ciudad de San Luis dedicado al transporte de hacienda y a la producción agropecuaria.
Recordado en el ambiente ruralista y familiar como “muy generoso, leal y honesto”, Garro fue brutalmente asesinado de una puñalada en el corazón durante la madrugada del último lunes cuando fue sorprendido mientras dormía en compañía de su esposa en su casa del Barrio San Martín de la capital puntana, por un adolescente de 16 años que habría ingresado por los techos con intenciones de robar, según las primeras investigaciones.
“Expresamos nuestra solidaridad con su familia; es un hecho que nos conmovió y nos mantiene con mucho pesar a todos”, expresó Pagano a El Semiárido y explicó que como la cuarentena “nos impide saludar a su familia y asistir a su velorio, toda la institución le quiere dar el pésame”.
Garro era un respetado transportista de hacienda, pero también un reconocido ganadero con campo propio frente al cerro Sololosta, ubicado al este de la ciudad capital y sobre las sierras centrales de San Luis. También producía en otros establecimientos alquilados en distintos puntos de la provincia.
La Sociedad Rural de San Luis hizo público su luto y dolor a través de su presidente, quien recordó a “Chalaco” como “muy buena persona y muy querido por todas las instituciones y productores de San Luis”.
Por su parecido físico, José heredó el apodo de su padre, a quien le decían “Chalaco” por su figura alta y delgada.
Garro era Maestro Normal Bachiller y antes de dedicarse a la ganadería y el transporte de hacienda tuvo un importante recorrido en grandes obras y trabajos viales. Fue capataz general de obra durante la construcción del dique Paso de Las Carretas, inaugurado en 1983. Trabajó en Vialidad Nacional donde fue responsable del laboratorio de áridos y participó de la pavimentación de la ruta nacional 146.
Las obras viales lo llevaron a vivir por un tiempo en El Bolsón, en el sur del país, desde donde regresó a San Luis e invirtió en camiones para hacienda. Al poco tiempo concretó su gran pasión: la ganadería.











