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Los precios mayoristas subieron 6,1% en febrero

La dinámica de precios internacionales volvió a jugar otra mala pasada sobre la dinámica inflacionaria y los precios mayoristas aceleraron en febrero: los costos empresarios treparon así 6,1%, la peor suba desde la corrida cambiaria electoral de agosto del 2019. La dinámica internacional de la soja, el maíz y el trigo, y la del petróleo, volvieron a impactar de lleno. Pese a la estabilidad cambiaria, también sumaron mucho los precios de los importados.

Los números fueron publicados por el Indec a través del informe del Sistema de índices de precios mayoristas (SIPM) de febrero. Ahí se observó que el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) pegó un salto de 6,1%, lo que implicó un incremento interanual de 47,7%, bastante por encima del 40,7% de los precios minoristas.

Esa diferencia es, a grandes rasgos, la de los costos empresarios respecto a los precios de venta que están pudiendo convalidar las empresas. Y es que el IPIM releva principalmente, y entre el 15 de enero y el 15 de febrero en este caso, las variaciones de precios de una canasta compuesta por insumos mayormente transables. Que haya diferencias de los mayoristas sobre los minoristas podría significar mayores presiones a futuro sobre los precios al consumidor.


Los que más traccionaron en febrero fueron, tal como venía ocurriendo en los meses previos pero esta vez acelerando, el petróleo crudo y gas, que le agregó 0,92 punto al índice final; los productos agropecuarios, con una incidencia de 0,83 punto; y los productos refinados del petróleo, con una de 0,62 punto. Los productos importados, además, agregaron 0,61 punto. Solo entre estos cuatro conceptos sumaron una suba de 3 puntos, la mitad del incremento promedio del mes.

Mientras que el petróleo y el agro vienen sufriendo subas importantes por el lado de los precios internacionales, los refinados del petróleo aumentaron por los ajustes permanentes que vienen realizando las productoras. Los importados, por su parte, mostraron una dinámica superior a la de un tipo de cambio oficial que viene moderando el crawling peg. De hecho, durante febrero la suba del dólar mayorista fue de apenas 2,8%, mientras que los importados treparon 7,8% en el mes.

Desde LCG afirmaron: “Se destacó el incremento de los productos importados (7,4%), cuya variación mensual es la más alta desde septiembre 2018, y cuya magnitud podría deberse a un incremento en las expectativas de devaluación en un contexto de menor suba del dólar oficial”.

La consultora ACM señaló que efectivamente hay un efecto brecha cambiaria sobre los importados: “Si bien cabe resaltar que la tasa de devaluación oficial se desaceleró durante el mes de febrero, las restricciones cambiarias y a la importación desacoplan los precios de dichos bienes con respecto al tipo de cambio oficial, tanto por los riesgos cambiarios como por la restricciones al acceso a divisas al tipo de cambio oficial”.

Acerca de lo que se viene, desde LCG agregaron: “El atraso cambiario que el Gobierno comienza a utilizar como ancla nominal podría permitir cierta desaceleración de la inflación mayorista a través del componente importado; sin embargo, las expectativas de devaluación creciente podrían jugar en contra. Por otro lado, los precios en los productos agropecuarios, que ya comienzan a estabilizarse en los nuevos valores, dejarían de impactar en el índice de la forma en que lo hicieron los últimos meses. Quedará sumar los incrementos anunciados en combustibles con efectos de segunda ronda sobre el resto de los productos. Con todo, esperamos una desaceleración a registros del 3% recién hacia mitad de año”.