Inicio Agricultura Lluvias oportunas y heladas tardías impulsaron las últimas cosechas en San Luis

Lluvias oportunas y heladas tardías impulsaron las últimas cosechas en San Luis

El investigador y especialista del INTA San Luis Jorge Mercau explicó en detalle las razones por las que la provincia logró en la última campaña agrícola rendimientos muy por encima de los obtenidos en los dos ciclos anteriores.

De acuerdo con estimaciones de la Bolsa de Cereales, aún sin datos oficiales, San Luis registró en la campaña 2024/25 un rendimiento promedio de maíz superior a las 6,5 toneladas por hectárea, con lotes que incluso superaron esa cifra; soja en torno a 2,1 toneladas y girasol cerca de 1,9 toneladas. Estos valores, destacó Mercau, marcan una mejora significativa respecto a las dos campañas previas, aunque no alcanzan los récords históricos de la provincia.

En la campaña 2022/23, el maíz había promediado apenas 3.200 a 3.300 kilos por hectárea en departamentos como Pedernera y Pringles, muy por debajo de su potencial. La soja, golpeada especialmente en Pringles, cayó a 1,3 toneladas, mientras que en Pedernera apenas llegó a 1,7. El girasol, en cambio, fue el cultivo menos afectado y mantuvo rendimientos relativamente estables.


El bajo desempeño de aquel año tuvo una causa principal: la helada del 18 de febrero de 2023, un evento temprano y de gran intensidad que afectó a la mayor parte del territorio provincial, desde el Valle del Conlara hasta el sur de San Luis. La helada impactó tanto en cultivos tempranos como tardíos, reduciendo drásticamente el potencial de maíz y soja.

En la campaña siguiente, 2023/24, hubo una recuperación: el maíz promedió entre 4,5 y 4,6 toneladas, y la soja se ubicó en 1,8 toneladas. Sin embargo, el patrón de sequía fue desfavorable: las precipitaciones fueron escasas hacia el oeste provincial y la falta de lluvias se acentuó hacia marzo, justo en la etapa crítica de definición de rendimiento para los planteos tardíos, que son la estrategia más frecuente en San Luis para mitigar los efectos de la sequía.

Los “jinetes del apocalipsis” del semiárido

Mercau describió los factores climáticos que condicionan la agricultura en San Luis como los “jinetes del apocalipsis” para cualquier productor: sequía, temperaturas extremas, heladas y granizo. De estos, la sequía es el principal enemigo, generalmente acompañada por muy altas temperaturas, mientras que las heladas marcan el inicio y el final de la ventana productiva.

“El granizo, si bien puede causar daños severos a nivel de lote, rara vez determina el resultado de una campaña completa a escala provincial o departamental”, consideró.

En este contexto, las siembras tardías se utilizan como una herramienta para reducir el riesgo, ya que las etapas críticas de los cultivos coinciden con periodos de menor demanda hídrica y temperaturas más moderadas. Esto permite que lluvias similares en cantidad a las de los meses estivales alcancen para sostener el rendimiento.

Qué cambió en la última campaña

La clave del éxito de la campaña 2024/25, según Mercau, estuvo en el patrón de la sequía y el momento de las heladas. Aunque hasta mediados de febrero las condiciones eran muy complicadas, con escasez de lluvias y días de temperaturas extremas, la situación cambió de manera abrupta hacia fines de ese mes.

Marzo y abril registraron lluvias abundantes y generalizadas, lo que permitió que los cultivos tardíos, predominantes en la provincia, completaran su ciclo en condiciones óptimas. Además, las heladas llegaron tarde, evitando daños en etapas críticas.

En contraste, en la campaña anterior, las lluvias no se recuperaron al final del verano, y la sequía persistente limitó la capacidad de los cultivos para llenar granos, dejando rendimientos “del montón” en comparación con este año.

Girasol, el cultivo más estable

El girasol, a diferencia de maíz y soja, mostró estabilidad en las últimas tres campañas, con rendimientos que crecieron levemente cada año: 1,7 t/ha en 2022/23, 1,8 t/ha en 2023/24 y cerca de 1,9 t/ha en la última campaña. Si bien estos valores están lejos de los récords históricos provinciales. que superaron las 2,5 toneladas, confirman que el cultivo responde bien incluso en años con heladas o sequía, convirtiéndose en una alternativa sólida para diversificar la producción.

Mercau recordó que San Luis ha registrado en el pasado rendimientos récord mucho más altos: entre 7,2 y 7,5 toneladas de maíz por hectárea en las campañas 2015/16 y 2016/17; más de 3 toneladas de soja; y 2,6 toneladas de girasol. La campaña actual, sin alcanzar esos máximos, confirma que las condiciones climáticas y la estrategia de manejo adecuada pueden devolver a la provincia a niveles productivos muy competitivos.

“En el semiárido, cuando las heladas llegan tarde y la sequía cede en el momento justo, la agricultura tiene mucho para dar”, concluyó.