Varios parajes de la zona del Conlara cumplieron la etapa de siembra de sorgo que será utilizado como suplemento de alimentación de las cabras en época invernal. La acción forma parte de un proyecto integral que se está aplicando a través de la ley caprina, vigente desde 2006.
En Los Chañares los hermanos Iván e Isaac Cuello tienen un lote sembrado con una mezcla de semilla de sorgo granífero y silero, producto que será destinado para armar micro silos con una máquina que también se ha recibido a través del mismo proyecto.

El espacio sembrado es de aproximadamente una hectárea. De esa hectárea el dueño del campo se queda con el 15 por ciento de lo producido y el resto se destina en forma comunitaria entre los vecinos que participan de la experiencia.
Cada vecino llegará al lugar, picará la cantidad que tenga asignada, para trabajar con la máquina picadora y embutidora. Realizado el trabajo se llevará las bolsas de micro silos para mantenerlas guardadas hasta el invierno, cuando necesitará utilizarlas para la alimentación del ganado caprino.
Los pasos que se planificaron y que se deben dar son diversos y varían de acuerdo con el paraje y el grado de complejidad con el cual se encuentren los técnicos que están coordinando el trabajo de los productores.

Comentó Leonardo Janjetic, técnico de Subsecretaría de Agricultura Familiar de la Nación que trabaja en la zona del Valle del Conlara, que el primer paso para esta parte del proyecto fue conseguir los lotes donde realizar el sembrado del sorgo.
En algunos casos “hicimos reuniones con los productores del paraje y seleccionamos el lugar de siembra. En otros, como el terreno es complejo por estar en zona de sierras, tuvimos que buscar el lote que se ajustara a las necesidades de la producción o a la disponibilidad de maquinaria”, explicó.
Han sembrado en los parajes que integran la Mesa Caprina del Norte: Los Chañares, Los Argüellos, El Duraznito, Los Lobos y Cabeza de Novillo, en total suman 6,5 has. Quedan dos donde se hace difícil encontrar maquinaria y lotes para la siembra, como es el caso de Bajo de Véliz y Los Quebrachos.
Ahora hace falta que llueva lo suficiente para que el sorgo pueda crecer y rendir su fruto. Allá por marzo, cuando ya esté en condiciones de ser cosechado, quienes integran la comunidad de productores deberán trasladar la máquina para armar los silos, picar el sorgo y envasarlo. Esta acción requiere de mucha dinámica y actividades sincronizadas para garantizar el éxito de la tarea, sobre todo entre las comunidades que integran el proyecto ya que habrá que trasladar la máquina a cada comunidad.
Janjetic reflexiona que se obtendrá un alimento con alto valor nutritivo para las cabras y que el productor deberá esperar unos seis meses para su utilización. Además, los propios animales deberán aprender a consumir el producto, dado que será fresco y de un sabor diferente al que están acostumbrados a consumir.

Se mostró conforme por la primera etapa, la de siembra. Aunque llegó con algo de atraso por la falta de lluvias, se pudo concretar y ya está sembrado el sorgo en cinco parajes.
Con el proyecto de Ley Caprina se han comprado mil bolsas para llenar con el sorgo. Se estima que sobraría producción para el llenado de todas las bolsas. Calculando que cada una pese 50 kilos, se llegaría a 50 toneladas, lo cual alcanza para resolver en parte el problema de alimentación de la majada, en virtud de la cantidad de cabritos existente en la zona.
Lo importante es que dispondrán de un suplemento alimentario de muy buena calidad justo en el momento cuando el cabrito más lo necesita.
Para que esta parte del proyecto se considere que llegue con éxito al final del camino hacen falta, al menos, tres cosas, según relata Leonardo Janjetic: “responsabilidad del productor, organización de la comunidad y tener en cuenta la atemporalidad de los proyectos”.
Respecto del último punto, explicó que como técnicos “tenemos que cumplir con la presentación de documentación en un determinado tiempo. Pero los proyectos se extienden mucho más allá de la cuestión administrativa. Es algo que se pone en marcha y debe tener continuidad en el tiempo para que se constituya en una herramienta de la cual se pueda apropiar el conjunto de los productores”.
El proceso redactado anteriormente forma parte de un proyecto correspondiente al Régimen para la Recuperación, Fomento y Desarrollo de la Actividad Caprina, que asciende a un millón 200 mil pesos, el cual está en ejecución. Involucra a 73 familias de productores.
Fue armado desde la Mesa Caprina del Norte y en él se trató de que quedara reflejada técnicamente la mayoría de los temas referidos a la actividad. Se incluyeron alimentos, mejora en la infraestructura de los corrales, la implementación de uso del boyero eléctrico y la mejora genética con el propósito de incorporar chivatos de raza.
La Mesa Caprina del Norte está integrada por productores de una amplia zona del norte de la provincia, sobre todo de la región del Conlara. Son acompañados en el proceso por instituciones como la Subsecretaría de Agricultura Familiar, INTA, Senasa y municipios.
Fotos: Prensa SsAF San Luis.











