En tiempos de pandemia las actividades cambiaron en su totalidad. Para todos. En el ámbito urbano y en el rural. Quienes habitan en el urbano consideran que en el rural se está mejor porque no hay contacto directo con las personas y, al revés, en el rural se considera que la soledad se lleva diferente en el urbano. Lo cierto es que el virus nos arrastró a todos y modificó nuestra cotidianidad.
Así se pudo constatar por diferentes campos de productores de la agricultura familiar de la provincia de San Luis, en una pequeña gira que realizó este cronista.
Con motivo del Día de la Mujer trabajadora nos acercamos para dialogar con Regina Funes de Quiroga, conocida por todos los vecinos en Potrerillos y la zona como doña «Chona». En 2019 recibió de la Secretaría de Agricultura Familiar de la Nación los materiales para levantar un invernadero, al igual que muchos otros productores de la provincia.
“Acá en la zona de Potrerillos dejaron materiales para ocho familias. Están armados y funcionando”, explica y comenta que este año de pandemia se ayudaron entre todos para conseguir las semillas y los plantines.
“Estábamos a la distancia, pero juntos trabajando por la producción en nuestros invernaderos. Nos enviábamos los plantines y las semillas y así pudimos alimentarnos y cocinar lo que cosechamos”, relata.
En su espacio exterior doña Chona cosechó muchos zapallitos verdes, ajos, cebollas, ancos, zapallo gris; además de albahaca, perejil, puerros, tomates, choclos, acelga, lechuga, remolachas, pimientos en la parte interna del invernadero.
El año pasado pudieron tener tomates hasta entrado el invierno, dada la protección de la cobertura plástica del invernadero. Este año se repite la misma historia.
“En abril vamos a plantar el ajo en la parte exterior de la huerta. El año pasado tuvimos mucha cosecha, pero las cabezas fueron chiquitas. Nos parece que fue por el intenso frío. El clima fue muy seco, a pesar de que nosotros lo regamos”.
Aclara que, en 2020, como consecuencia de la pandemia, no pudieron contar con el asesoramiento en el lugar de los técnicos de la Secretaría de Agricultura Familiar de la Nación, con quienes trabajan en forma habitual. “Nos comunicábamos por teléfono, pero no es lo mismo que vengan y vean lo que hacemos. Nos corrigen lo que no hacemos bien y así evitamos errores”.
En el predio de su casa de campo doña Chona junto a su esposo Facundo tienen plantados muchos frutales, de los que se proveen y elaboran conservas de dulces y otros productos para todo el año. Este período fue esquivo porque, al igual que en el resto de la provincia y en todo Cuyo hubo una helada tardía, justo en el tiempo de floración, que arruinó la producción de la temporada 2021.
“Lo único que compramos las familias que tenemos invernadero es la papa. El resto lo producimos nosotros. También les llevamos a los conocidos del pueblo de Potrerillos, porque ahí no tienen huertas”, comentó.
Como nota color aclaró que una productora de la zona sembró papas en el invernadero y las cosechó, sanas y de buen tamaño.
“Esperamos que este año sea un poco mejor, que cambie la cosa, que podamos visitarnos y aplacar la soledad que vivimos en el campo durante la pandemia. Que no vuelvan a encerrarnos”, completa su reflexión.
Doña Chona y Facundo, su compañero de vida, durante la pandemia, además de la soledad, sufrieron la pérdida de una hermana y un hermano de él (no fue por Covid). Estos acontecimientos repercutieron muy fuerte en la vida emocional de la familia. A ello se sumó que Facundo sufrió una fractura en su pierna y le fue muy difícil poder contar con asistencia médica en su etapa de recuperación.



















