Jesús Alberto Ibáñez (26 años), es un joven productor de la localidad de Candelaria, en el noroeste de San Luis, quien junto a su compañera Mariana Garay y su hija Briza Guillermina Ibáñez llevan con pasión la producción de melón.
Entre los diversos cultivos (sandia, zapallitos, calabazas, entre otros) que lleva adelante dice: “¿producir melones? es parte de mi vida, siempre lo hice junto con mi padre que hoy ya no está (Orlando Ibáñez) y mis familiares; lo hacemos año tras año siempre con el mismo entusiasmo”.
El melón es una planta anual estival, perteneciente a la familia de las cucurbitáceas; que encuentra en el norte puntano las características excepcionales en suelo, agua de riego y condiciones ambientales, que hacen a la obtención de un fruto con características sobresalientes único por su sabor y aroma, recuerda para El Semiárido el ingeniero Agrónomo Héctor Andrada, un profesional con estrecho vínculo con la producción de esa zona de la provincia.
“Sembrado a mediados de septiembre, se inicia la obtención de frutos a fines de diciembre e inicio de enero. Alta producción por superficie y uniformidad en sus frutos lleva a pensar en las buenas posibilidades de dar valor agregado en su origen”, destaca Andrada.
Jesús Alberto Ibáñez es uno de los tantos productores meloneros de la región, indicó el profesional y recordó que el cultivo allí se lleva adelante hace más de 40 años. “Primero con la llegada de productores sanjuaninos con mano de obra local; luego esa mano de obra local capacitada continúa la producción con sus hijos”, según describió.
Este año la región no presentó adversidades climáticas en cuanto a granizo. Además de una correcta distribución del agua de riego, en frecuencia y caudal, se logró alta producción por unidad de superficie, entre 8 y 10 mil unidades por hectárea, destacó el ingeniero agrónomo.
Jesús Alberto Ibáñez, más conocido como “Chuca” nos comenta que su producción la ubica en la localidad de Candelaria y advierte que “es difícil la comercialización, salir a otros lugares, ya sea por las exigencias en papeles como el precio que ofrecen”.
En nuestra región la producción se obtiene luego de Santiago del Estero y San Juan, esto hace que la comercialización se complique, aunque esto no provoca que la familia Ibáñez baje los brazos, elogió el ingeniero Andrada.
Y Jesús atesora virtudes y destrezas que lo diferencian: “Estamos organizados familiarmente para producir, tenemos las herramientas básicas, el conocimiento y las ganas”.
Contacto de Jesús Alberto Ibáñez: 2664 963108.




















