En el marco del panel “Perspectivas del Bioetanol” desarrollado en el congreso MAIZAR, la economista de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), Lic. Antonella Semadeni, presentó los principales aportes y proyecciones del bioetanol en la economía argentina. Bajo el título “Los +5 del bioetanol”, FADA sintetizó los beneficios clave de este biocombustible: empleo, ingresos fiscales, ahorro de divisas, valor agregado e inversiones.
“El bioetanol genera más de 5.000 puestos de trabajo en todo el país, contribuye con USD 184 millones al fisco, permite un ahorro de divisas de USD 410 millones, genera USD 164 millones en valor agregado y ha impulsado inversiones por USD 88 millones”, detalló Semadeni.
La economista subrayó el rol estratégico del bioetanol en la transición hacia una matriz energética más limpia. “Es un gran aliado para un mundo más sustentable y también un complemento fundamental para el desarrollo del interior productivo del país”, señaló.
Actualmente, el sector da empleo a 5.125 personas, de las cuales el 57% trabaja en el ámbito primario y el 43% en el industrial. “No se trata solo de trabajo en plantas, sino también en el campo, en el transporte, los proveedores de insumos, almacenamiento y servicios. Es una cadena que dinamiza pueblos y ciudades a lo largo y ancho del país”, destacó.
Uno de los aspectos más relevantes es el impacto del bioetanol en la sustitución de importaciones: “El corte del 12% de bioetanol en las naftas que utilizamos todos los días permite reemplazar hasta el 35% de la nafta importada”, afirmó.
Desde FADA se propuso un escenario de incremento progresivo del corte en las naftas, pasando del actual 12% a un 27,5% en el mediano plazo. Este cambio implicaría:
- USD 590 millones en aportes tributarios (vs. los USD 184 millones actuales)
- USD 750 millones de ahorro adicional en divisas
- Más de 9.000 nuevos empleos
- USD 300 millones extra en valor agregado
- 5,3 millones de toneladas de maíz (el 10% de la producción nacional)
- La construcción de 14 nuevas plantas industriales
“Este potencial no solo tiene un impacto positivo en el ambiente, sino también un efecto multiplicador que favorece directamente al interior productivo del país”, remarcó Semadeni.
Para consolidar el desarrollo del bioetanol, FADA propuso cuatro políticas públicas:
- Ampliar el corte de bioetanol en naftas de forma progresiva, con metas claras hacia 2026 (15%) y mediano plazo (27,5%). Se sugiere también implementar estaciones de servicio con expendio exclusivo de bioetanol, como ya ocurre en Córdoba.
- Impulsar el uso de vehículos flex fuel, mediante líneas de crédito diferenciales y renovación de flotas de transporte público, capaces de operar con cortes superiores al 27,5%.
- Fomentar inversiones y financiamiento, con incentivos como líneas crediticias preferenciales y regímenes de promoción fiscal (por ejemplo, amortización acelerada de inversiones industriales).
- Formación profesional, promoviendo capacitaciones en química, electricidad y biocombustibles desde el nivel secundario y terciario, en línea con la necesidad de mano de obra calificada para la transición energética.
A nivel nacional, solo el 4% del maíz se destina al bioetanol, mientras que en Córdoba esa cifra alcanza el 14%, mostrando una clara oportunidad de crecimiento. Además, transformar el grano en bioetanol en lugar de exportarlo genera un 10% más de valor.
Cada metro cúbico de bioetanol producido genera USD 275 en ingresos fiscales, USD 500 en ahorro de divisas y USD 230 en valor agregado. Además, por cada litro producido, se crean 7 empleos.
“En resumen, el bioetanol no es solo una respuesta energética, sino una herramienta concreta para el desarrollo económico, social y ambiental de Argentina”, concluyó la economista de FADA.











