La correcta gestión de los envases vacíos de fitosanitarios se afirmó como uno de los grandes desafíos ambientales del sector agropecuario. Lejos de tratarse de un residuo común, estos recipientes requieren un circuito específico de tratamiento para evitar que terminen contaminando el suelo, el agua, los animales o incluso ingresando a circuitos informales de reutilización.
Con ese objetivo, la ingeniera agrónoma Rocío Romero, representante de CampoLimpio, participó de una jornada técnica desarrollada en la Agencia de Extensión Rural del INTA Villa Mercedes, donde abordó la importancia del manejo responsable de los envases y explicó el funcionamiento del sistema de recuperación existente en la Argentina.
La exposición contó también con la participación del ingeniero agrónomo Francisco Alcalde, de la empresa MIDAES, operador de los Centros de Almacenamiento Transitorio (CAT) ubicados en Villa Mercedes y Tilisarao.
La actividad formó parte de la jornada denominada “Del qué al cómo: la importancia de la aplicación”, orientada a profundizar conocimientos sobre calidad de aplicación de agroquímicos, tecnologías disponibles y buenas prácticas agrícolas. La iniciativa fue organizada conjuntamente por el INTA, Green Drone SAS, el Gobierno de San Luis, a través del Ministerio de Desarrollo Productivo y Sustentable, Spraytec, CampoLimpio y el Colegio de Ingenieros Agrónomos y Profesionales Afines de la Provincia de San Luis.
Durante la presentación, Romero explicó que CampoLimpio es una asociación integrada por más de 120 empresas registrantes de productos fitosanitarios y que su principal misión es recuperar los envases vacíos que históricamente quedaron dispersos en establecimientos rurales o fueron eliminados mediante prácticas inadecuadas.
Quemarlos, enterrarlos, abandonarlos en el campo o destinarlos a circuitos informales de comercialización son prácticas que el actual sistema busca erradicar.

El problema no es menor. Un envase que contuvo productos fitosanitarios puede representar un riesgo si no recibe un tratamiento adecuado. La reutilización informal o la disposición incorrecta pueden generar contaminación ambiental y exposición de personas y animales.
Por eso, la gestión está encuadrada en la Ley Nacional 27.279, que establece el sistema para el manejo de los envases vacíos de fitosanitarios.
“Esta ley viene a cambiar prácticas que antes eran habituales en el campo”, fue uno de los conceptos centrales planteados durante la jornada. El objetivo es evitar que estos materiales terminen fuera de un circuito controlado y asegurar su trazabilidad desde el momento en que son utilizados hasta su tratamiento final.
Dos centros para recibir los envases en San Luis
En la provincia de San Luis funcionan actualmente dos Centros de Almacenamiento Transitorio, uno en Villa Mercedes y otro en Tilisarao.
Estos establecimientos constituyen puntos específicos para la recepción, clasificación y almacenamiento temporal de los envases antes de que sean derivados a operadores habilitados para su tratamiento o reciclado.
Francisco Alcalde explicó que los CAT cuentan con condiciones especiales de bioseguridad y funcionamiento. Aunque visualmente pueden asemejarse a un galpón, deben cumplir requisitos específicos para almacenar este tipo de residuos.
Dentro de las instalaciones se realiza la recepción y posterior segregación de los materiales, separando los diferentes tipos de envases según sus condiciones.
Para facilitar la entrega, los productores pueden solicitar previamente un turno. En el caso de los centros de San Luis, existe un esquema de recepción que permite organizar el ingreso de los materiales y evitar demoras.
Además de los CAT permanentes, CampoLimpio desarrolla campañas itinerantes, mediante las cuales se trasladan unidades de recepción a diferentes localidades para acercar el sistema a productores que se encuentran lejos de los centros habilitados.
Una vez realizada la entrega y contabilizados los materiales, el productor recibe un certificado ambiental que acredita la correcta incorporación de los envases al sistema formal de gestión.
Envases tipo A y tipo B
Uno de los aspectos centrales de la capacitación fue la explicación sobre la clasificación de los envases.
Los denominados envases tipo A son aquellos recipientes de plástico rígido que pueden y deben ser sometidos al triple lavado o lavado a presión inmediatamente después de la aplicación.
Este procedimiento debe realizarse en el mismo momento de utilización del producto, utilizando agua limpia y volcando el líquido resultante del lavado dentro del tanque de la maquinaria pulverizadora.
El objetivo es eliminar los restos del producto que pueden permanecer adheridos al interior del recipiente.
Los envases tipo B, en cambio, son aquellos que no pueden ser lavados. En este grupo se encuentran, entre otros, determinados materiales flexibles, bolsas, cajas y envases que por sus características no permiten realizar el procedimiento de descontaminación.
También puede ocurrir que un envase rígido, que originalmente podría haber sido clasificado como tipo A, llegue al centro sin haber sido lavado correctamente. En ese caso, debe ser tratado como un residuo de mayor complejidad.
La diferencia es determinante porque los envases correctamente lavados pueden ingresar a un circuito de valorización y reciclado, mientras que aquellos que conservan restos del producto requieren otro tratamiento.


El triple lavado
Durante la exposición se insistió en la importancia del triple lavado o lavado a presión.
Un envase vacío puede conservar restos del producto en su interior. Por eso, realizar correctamente este procedimiento inmediatamente después de la aplicación es fundamental para reducir riesgos y permitir que el plástico pueda posteriormente incorporarse a procesos de reciclado seguro.
La recomendación fue clara, que el lavado debe hacerse en el momento de la carga y aplicación, y no posteriormente.
La responsabilidad, en este punto, alcanza a toda la cadena. El aplicador debe realizar correctamente el procedimiento, mientras que el productor tiene la obligación de devolver los envases al sistema autorizado.
CampoLimpio remarcó además que los envases deben llegar vacíos. Los centros no están destinados a recibir productos vencidos, recipientes llenos o materiales que no correspondan específicamente al sistema de gestión de envases vacíos de fitosanitarios.
Una de las etapas más interesantes del proceso comienza después de la recepción.
Los materiales correctamente gestionados son derivados a operadores habilitados para su reciclado. Sin embargo, no cualquier empresa puede intervenir en este proceso.
La trazabilidad es uno de los pilares del sistema. CampoLimpio realiza un seguimiento de los materiales y de los operadores encargados de su tratamiento, teniendo en cuenta que se trata de plásticos que estuvieron en contacto con productos fitosanitarios.
El objetivo es evitar que ese material reciclado termine en productos de uso masivo o que puedan estar en contacto directo con alimentos o personas.
Actualmente, parte del plástico recuperado es utilizado para la fabricación de productos específicos, como caños destinados a fibra óptica y otros elementos industriales.
También existen experiencias de fabricación de nuevos envases multicapa, en los cuales el material reciclado se incorpora en una capa interna, mientras que las superficies exteriores se mantienen separadas para garantizar condiciones adecuadas de seguridad.
Según se explicó durante la jornada, algunos de estos envases pueden contener porcentajes significativos de plástico recuperado sin perder sus propiedades mecánicas.
La gestión de un envase vacío no comienza cuando llega al CAT.
El circuito involucra a las empresas registrantes, que financian y ponen a disposición el sistema; a los distribuidores, encargados de informar sobre su existencia; a los productores, responsables de devolver los envases; y a los aplicadores, que deben realizar correctamente el triple lavado o lavado a presión.
“Todos somos responsables del camino de ese envase”, fue otro de los mensajes que atravesó la exposición.
El productor cuenta con un plazo para realizar la devolución y puede incorporar los envases al sistema sin costo por la recepción.












