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CRA advirtió que cualquier cambio en el plan contra la aftosa debe basarse en evidencia científica

Durante la Expo Rural de Villaguay, el vicepresidente primero de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), José Colombatto, defendió el estatus sanitario alcanzado por la Argentina y alertó que las modificaciones en la estrategia de vacunación contra la fiebre aftosa no pueden realizarse sin respaldo técnico y consenso científico. También reclamó la eliminación de las retenciones y defendió el rol del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).

La fiebre aftosa volvió a ubicarse en el centro del debate ganadero luego de que Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) expresara su preocupación por eventuales cambios en la estrategia sanitaria nacional. Durante su participación en la Expo Rural de Villaguay, en la provincia de Entre Ríos, el vicepresidente primero de la entidad, José Colombatto, lanzó una firme advertencia sobre la necesidad de preservar el estatus sanitario alcanzado por el país y sostuvo que cualquier modificación en los planes de vacunación debe estar respaldada por evidencia científica y consenso técnico.

“El estatus sanitario alcanzado por la Argentina costó muchos años de trabajo y no admite improvisaciones. Cualquier cambio en las estrategias sanitarias debe sustentarse en evidencia científica y consenso técnico, porque de ello dependen la credibilidad del sistema y el acceso a los mercados internacionales”, afirmó el dirigente rural.


Las declaraciones se producen en el marco de la implementación de una modificación en el esquema de vacunación antiaftosa anunciada por el Gobierno nacional en septiembre del año pasado. La medida, que comenzó a aplicarse en la segunda campaña de vacunación de 2026, establece que las dosis se administren únicamente a terneros y terneras, dejando de incluir categorías como vaquillonas, novillos, novillitos y toritos.

Desde la Secretaría de Agricultura destacaron que la decisión permitirá reducir significativamente los costos sanitarios para los productores. Según estimaciones oficiales, la medida implica un ahorro cercano a los 14 millones de dosis y una reducción de gastos para el sector del orden de los 22 millones de dólares.

La cartera agropecuaria aseguró además que la adecuación del plan mantiene garantizada la inmunidad del rodeo bovino durante un período de un año a partir de la segunda vacunación antiaftosa. Asimismo, sostuvo que el nuevo esquema se encuentra alineado con los sistemas sanitarios vigentes en otros países del Cono Sur.

Entre los beneficios señalados por el Gobierno también figuran una menor manipulación de los animales, reducción del estrés asociado a las tareas sanitarias, disminución de pérdidas de peso y reproductivas, menos movimientos de hacienda y una reducción de mermas en los frigoríficos.

Sin embargo, desde CRA insistieron en que cualquier modificación en una política sanitaria de semejante importancia debe ser evaluada con extrema cautela debido a su impacto directo sobre las exportaciones y la confianza de los mercados compradores.

En ese contexto, Colombatto también manifestó preocupación por el avance de otras enfermedades que afectan a la producción ganadera. Entre ellas mencionó la sarna bovina, una problemática que, según señaló, obliga a reforzar los controles y la responsabilidad de todos los actores de la cadena productiva.

El dirigente remarcó además la creciente importancia que adquiere el uso responsable de antibióticos en la producción animal. Según indicó, esta práctica se ha convertido en una exigencia cada vez más frecuente de los mercados internacionales y representa una garantía para la calidad e inocuidad de los alimentos.

Durante su discurso, el vicepresidente de CRA también dedicó un espacio a defender el rol del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), organismo cuya estructura de financiamiento se encuentra bajo análisis del Gobierno nacional.

Colombatto consideró que el instituto ha sido una herramienta estratégica para el desarrollo de la cadena cárnica argentina, destacando su aporte en la apertura de mercados, la promoción internacional de la carne vacuna, la generación de información técnica y el fortalecimiento de una política público-privada que, según sostuvo, ha producido resultados concretos para productores e industriales.

El respaldo cobra especial relevancia luego de que trascendiera un anteproyecto impulsado por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, encabezado por Federico Sturzenegger, que propone modificar el sistema de financiamiento del IPCVA. La iniciativa apunta a que los aportes de productores y frigoríficos dejen de ser obligatorios para convertirse en contribuciones voluntarias.

Por otra parte, Colombatto reconoció los avances registrados en materia de estabilidad macroeconómica durante los últimos meses, aunque reiteró que los derechos de exportación continúan siendo uno de los principales factores que limitan el crecimiento y la competitividad del sector agropecuario.

En ese sentido, reclamó avanzar hacia la eliminación definitiva de las retenciones y profundizar políticas que permitan mejorar las condiciones de producción en todo el país. Entre las prioridades mencionó la inversión en infraestructura rural, incluyendo caminos, energía, conectividad, puertos, ferrocarriles y sistemas logísticos más eficientes.

Asimismo, destacó la necesidad de ampliar el acceso al financiamiento para facilitar la incorporación de nuevas tecnologías y promover inversiones productivas de largo plazo.

Finalmente, el dirigente rural subrayó la importancia de contar con un marco normativo moderno y previsible para el sector agropecuario. En particular, reclamó consensos políticos para avanzar en una nueva ley de semillas que incentive la innovación tecnológica, garantice la protección de la propiedad intelectual y contemple las necesidades de los productores argentinos.

De esta manera, CRA volvió a poner sobre la mesa una serie de temas estratégicos para el futuro de la producción ganadera y agrícola nacional, con especial énfasis en la preservación del estatus sanitario del país, un activo clave para sostener la competitividad de las exportaciones de carne argentina en los mercados internacionales.