El presidente de la Cooperadora del INTA San Luis, Jorge Casagrande, destacó el rol fundamental que cumple esta organización sin fines de lucro, compuesta por productores, hijos de productores y personas vinculadas al ámbito rural que, movidos por un profundo compromiso, dedican su tiempo libre a colaborar en iniciativas de beneficio comunitario. “Es algo que motiva, que nos moviliza tanto a los jóvenes como a los que no somos tan jóvenes”, expresó el profesional consultado por El Semiárido.
Durante su participación en la 36° Fiesta Provincial del Ternero organizada por la Sociedad Rural Río Quinto de Villa Mercedes, la Cooperadora presentó diez terneros Angus con un peso promedio de 220 kilos. Los animales, provenientes de un rodeo de 200 vientres, obtuvieron el segundo premio en la jura, lo que representa un importante reconocimiento al trabajo técnico y sanitario que se realiza en el establecimiento.
Casagrande detalló que el sistema de producción se basa en un esquema planificado que incluye servicios reproductivos entre diciembre y marzo mediante inseminación artificial a tiempo fijo, complementado luego con toros puros controlados. Posteriormente, mediante tacto rectal, se identifican y descartan los vientres vacíos o con problemas reproductivos, así como también se señalan aquellas vacas que criarán su último ternero, conocidas en la jerga como CUT.
Asimismo, explicó que la planificación forrajera anual es clave para definir el destino de los terneros: si serán vendidos o retenidos como futura reposición. El proceso de selección comienza desde el nacimiento, que se da hacia mediados de septiembre. En ese momento, los terneros son identificados, pesados y, en el caso de los machos, castrados. También se toman precauciones especiales para higienizar el cordón umbilical, teniendo en cuenta las condiciones climáticas de la época.

Los animales enviados a la Fiesta del Ternero recibieron suplementación durante la lactancia mediante el sistema de creep feeding, a partir de los 60 días de vida. En cuanto a la sanidad, los tratamientos preventivos se realizan al pie de la madre, antes del destete, que generalmente ocurre en febrero.
Tras el destete, los terneros son alojados por aproximadamente un mes en encierros con rollos de buena calidad y suplementación proteico-energética. Luego, son trasladados a potreros destinados al pastoreo, donde permanecen hasta alcanzar un peso variable, dependiendo de las condiciones anuales.
“El objetivo de corto plazo es lograr crías cortas post-destete, con buenas ganancias de peso, y llevarlos a los 250 kilos promedio en su primer año”, explicó Casagrande. En ese momento, se define su destino final: la venta o el engorde. En cuanto a las hembras, muchas se retienen hasta el momento previo a su primer servicio, momento en el que se realiza una selección exhaustiva para decidir cuáles permanecerán en el rodeo y cuáles se destinarán al mercado.
Las declaraciones de Casagrande reflejan no solo el compromiso técnico y productivo de la Cooperadora, sino también el espíritu colaborativo que impulsa el desarrollo rural y la mejora continua en la producción ganadera de la región.











