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Cómo aplicar el control de malezas en alfalfa y verdeos de invierno en San Luis

El especialista Jorge Garay brindó una serie de recomendaciones para el control de malezas en pasturas a base de alfalfa y en verdeo de invierno, fundamentalmente centeno, que es lo que más se hace en San Luis.

La alfalfa es la pastura tradicional más importante que se cultiva en la provincia y prácticamente en gran parte del país, recordó el profesional y señaló que esta pastura ya fue sembrada en marzo y abril: “La recomendación es implantarla temprano para evitar que las heladas de invierno no encuentre a las plantas muy pequeñas, sino que estén desarrolladas con dos o tres hojas verdaderas”.

Consultado por El Semiárido, detalló que las principales malezas que se encuentran en las pasturas de alfalfa son todo el complejo de cardos, las brasicáceas o crucíferas, donde están la mostacilla, el nabo, nabón, nabillo, ortiga mansa y bowlesia, que son las principales del complejo de hoja ancha. Las de hojas angosta, en el invierno estará la cebadilla, especies del género bromus.


“El control de las malezas implica, antes de la siembra, en los meses de verano, principalmente febrero, aplicar algún herbicida residual o de acción preemergente, como por ejemplo el flumetsulam, que es el Preside, en sus formulaciones líquidas y sólidas; es un producto que funciona muy bien, fundamentalmente para el control de crucíferas o brasicáceas”, agregó.

Aclaró que este producto tiene residualidad, es decir que dura en forma activa en el suelo unos 60 días, de tal manera que va controlando todas las malezas que vayan naciendo, por eso es preemergente.

“Cuando hablamos de postemergencia, después que la pastura ya emergió y ya tenemos malezas en sus primeros estadios, tenemos una serie de herbicidas, el más conocido, el clásico, el tradicional, es el 24D, que puede ser acompañado por diflufenicán o por el mismo flumetsulam Preside, que también se puede usar en postemergencia, y además tenemos el bromoxinil y también puede ser el ventazón”, dijo.

Garay advirtió que es importante que la pastura tenga entre tres y cuatro hojas verdaderas, porque si no será afectada por esos herbicidas, y las malezas también deben estar pequeñas, en estado “roseta”.

El tipo de herbicida que se aplicará, añadió, dependerá del complejo de malezas que surjan en el lote: “Juntamente con los herbicidas hay que aplicar sustancias auxiliares que denominamos, que son los coadyuvantes y que hay varias marcas en el mercado y cuyas dosis se encuentran en el marbete y siempre debe ir acompañada junto con el herbicida para hacer más eficiente la aplicación; por eso no olvidarnos de usar los mejores coadyuvantes que podamos”.

En el caso de centeno, Garay destacó que se simplifica el control de malezas porque, si bien también se puede usar el preseed o flumetsulam en la aplicación preemergente o presiembra, lo tradicional para las malezas de hoja ancha es el uso del 24D mezclado con 100 a 150 centímetros cúbicos de Dicamba, con lo que se logrará un buen control, siempre y cuando las malezas estén en estado pequeño.

Para el asesor técnico, es muy importante también la tecnología de aplicación, para lo cual recomendó usar equipos que estén perfectamente calibrados, con la presión adecuada, acorde a los picos que vaya teniendo, que generalmente son de abanico plano o de cono hueco, para tener un volumen de agua adecuado.

Pero también aconsejó respetar todas las normas que exigen las buenas prácticas agrícolas en cuanto a aplicación de plaguicidas, en este caso herbicidas, como tener cuidado con el viento, que no debe superar los 15 kilómetros por hora, no aplicar sobre zonas pobladas, no aplicar con temperaturas extremas, ya sean heladas o excesivo calor, porque esto afecta también a la eficiencia de los herbicidas.

“Lo más importante es que el equipo esté perfectamente calibrado, que la bomba no tenga inconvenientes, sin fugas en las cañerías, por lo que es necesario contar con una máquina que esté en condiciones de aplicación; no hace falta que la máquina sea 0 km, si no que puede ser antigua, pero que esté en condiciones para hacer una muy buena aplicación”, insistió.

En alfalfa hay una variedad modificada genéticamente que son las RR, resistentes a glifosato. En esas se puede aplicar el herbicida en dosis de un litro y medio aproximadamente, que no afectarán a la pastura y harán un buen control de las malezas, siempre y cuando no sean resistentes a glifosato, aclaró

“En el caso que tengamos lotes donde se quiere implantar alfalfa, que estén muy invadidos por malezas perennes, como por ejemplo gramón, gramilla, sorgo de alepo, cebollín, que son más difíciles de controlar, lo recomendable es no implantar la pastura de alfalfa en este caso si no se ha controlado previamente”, advirtió.

Agregó que para ello se deberán hacer cultivos de cosecha, por ejemplo, soja, maíz o girasol, donde se puedan aplicar buenos controles para estas malezas, ya que en caso contario directamente estará destinada al fracaso de la pastura, porque son malezas muy agresivas y muy competitivas.