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Ciencia y justicia coinciden sobre el glifosato

Ciencia y justicia coinciden: el glifosato es “causa sustancial” del cáncer. Así lo corroboran tanto la investigación como dos sentencias en Estados Unidos que han considerado probada la relación entre su uso reiterado y la enfermedad.

Según un estudio científico, existe una “relación concluyente” entre la exposición a herbicidas con glifosato y el mayor riesgo de contraer linfoma no Hodgkin (LNH). En concreto, la probabilidad de enfermar es un 41 por ciento mayor para las personas con mucha exposición a estos extendidos pesticidas.

Por otro lado, un jurado en la ciudad de San Francisco ha concluido que un herbicida basado en glifosato fue “un factor sustancial” en la aparición de cáncer en Edwin Hardeman, un hombre de 70 años de edad que utilizó este producto entre los años 1980 y 2012 para cuidar su jardín en California.


El veredicto atribuye el LNH -un cáncer que afecta a los linfocitos de la sangre- que padece Hardeman al uso del herbicida, según recoge ABC.

El caso del jardinero Dewayne Johnson, enfermo terminal del mismo tipo de cáncer que Hardeman, ya sentó precedente el año pasado al probar que la exposición continuada a este producto fue lo que le causó cáncer.

“El  fallo refuerza lo que otro jurado dictaminó el año pasado y lo que los científicos del estado de California y la OMS han concluido: el glifosato provoca cáncer a la gente”, defiende el presidente de la organización ecologista Environmental Working Group, Ken Cook.

Segundo lugar en peligrosidad

En 2015, un informe de la Agencia para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés, dependiente de la OMS) lo clasificó como “probablemente carcinogénico para los seres humanos”, situándolo en la misma categoría que la carne roja; una por debajo del chorizo o las salchichas, que están en la categoría 1, al igual que el tabaco o los motores diesel.

Tomar bebidas calientes o trabajar de peluquero estarían al mismo nivel que este herbicida en cuanto a su posible impacto sobre el cáncer.

“Hay pruebas convincentes de que el glifosato puede causar cáncer en animales de laboratorio y hay pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos (linfoma no Hodgkin)”, aseguraba entonces el informe científico publicado en la revista especializada ‘The Lancet Oncology’.

¿Qué es el glifosato?

El glifosato, un herbicida genérico, no selectivo, es actualmente el de uso más extendido en la agricultura. Se empezó a fabricar en los años sesenta para matar las llamadas “malas hierbas” de los cultivos agrícolas y su uso se extendió sobre todo en los cultivos transgénicos de soja, maíz y algodón. Pero también se usa a nivel particular para la fumigación de parcelas, jardines y huertos.

Aunque fue desarrollado y patentado por la gigante Monsanto (proveedora de productos químicos para la agricultura en las categorías de insecticidas, herbicidas y transgénicos) bajo el nombre comercial de Round Up, desde el año 2.000 existen varias versiones del agrotóxico y la transnacional no tiene exclusividad respecto a su patente.

¿Dónde podemos encontrarlo?

Este herbicida habitual para el cultivo no se usa solo en el campo ni en pequeñas cantidades, sino que está presente en muchos otros sitios, y se usa a gran escala. Se esparce generosamente en los más diversos cultivos, vías de tren, cunetas de carreteras, e incluso en zonas pobladas, parques y jardines públicos.

En muchas ciudades, el glifosato se echa en aceras y calles para eliminar las malezas que crecen en cunetas y grietas del pavimento. También se emplea en carreteras para controlar la vegetación de las cunetas, y acaba vertiéndose en sotos fluviales e incluso ríos.

 

El herbicida RoundUp, un producto de Monsanto, es uno de los más vendidos del mundo. En Estados Unidos hay más de 11.000 juicios en contra de este producto. (Foto: Getty)

Además, el glifosato está presente en 43 productos derivados de la avena; unas pruebas realizadas en julio por la organización Environmental Work Group revelaron rastros de este ingrediente en cereales para niños.

En concreto, 3 de cada 4 productos excedieron los límites que la organización considera como seguros para consumo infantil. Entre los alimentos que registraron mayores niveles de glifosato se encontraron distintos tipos de granola, avenas y barritas elaboradas por líderes de la industria.

El maíz, la remolacha, los zumos, los helados y bebidas tan populares como el vino y la cerveza, según publica El espectador, también estarían entre los productos ‘contaminados’ por este herbicida.

Otros productos de higiene personal, cuyo componente principal es el algodón, también poseen residuos de glifosato. Entre ellos se encuentras gasas, toallitas, pañales, tampones, compresas, etc.

Como consecuencia de todo ello, puede producirse una considerable exposición a este tóxico por parte de los seres humanos.

Qué consecuencias tiene para la salud

 

Entre los efectos adversos para la salud humana del herbicida destacan:

Intoxicación aguda.

Daño en riñón e hígado.

Desequilibrios en la microflora y el funcionamiento intestinal

Cuatro tipos de cáncer: Hepático, Páncreas, Riñón y Linfoma.

Alteraciones endocrinas.

Disminución de la fertilidad y daños en el desarrollo fetal.

Daños neurológicos (Parkinson).

Disfunción del sistema inmune.

Está comprobado que el uso de glifosato provoca todas estas ‘alteraciones’ y hacen que uno pueda estar más expuesto al cáncer. Además, un informe de Greenpeace elaborado en Argentina, ratifica que provoca defectos congénitos y problemas reproductivos en mujeres expuestas al glifosato.

El documento, del que se hizo eco El País, destaca la existencia de estudios científicos que demuestran el potencial del glifosato para interrumpir la reproducción, por su capacidad de causar daño mitocondrial, necrosis y muerte celular en células embrionarias y placentarias; y de causar alteraciones endocrinas, incluyendo la interrupción en la producción de progesterona y estrógenos, y el retraso en la pubertad masculina.

Un consejo: para evitar el glifosato en tu dieta, lava bien los productos agrícolas y trata de limitar la ingesta de alimentos procesados tanto como sea posible. Busca el sello “Non-Gmo Verified Project” para asegurarte de que lo que comes no ha sido genéticamente modificado y, por lo tanto, no contiene glifosato.

Fuente: Portal de Yahoo – elaborado en España