Fuerte presencia de la mujer, tanto en la temática cuanto en el protagonismo de sus intervenciones, tuvo el encuentro que semana tras semana convoca el Pueblo Nación Preexistente y vigente, Huarpe Pynkanta. La palabra elegida fue “Chesye”, que significa Luna, círculo ancestral, y representa a la Mujer y al elemento Agua.
Las reuniones se realizan todos los viernes. El disparador de la serie de “Diálogos de Saberes Indígenas” -que se extiende durante doce encuentros- se centra en el trabajo artístico realizado por María Gray, de España, sobre una investigación que realizó en el territorio Huarpe y plasmó en doce lienzos que desde el 13 de febrero se exhiben en el Museo Siglo XXI de Madrid.
El ciclo se desarrolla vía Online y propone una cita semanal, cada viernes a las 21h (España) y a las 17 de Argentina durante 12 semanas. Cada conversatorio pone en el centro una palabra Huarpe, que interpela a la cosmovisión indígena y que nombra el enigma que encierra cada uno de los lienzos.
El viernes 9 de abril estuvo dedicado a “Chesye”, que significa Luna, círculo ancestral, y representa a la Mujer y al elemento Agua. Participaron representantes de pueblos originarios de nuestro país junto a intelectuales de España. Cada uno desde su lugar expresó su mirada respecto del tema convocante.
Como en todo el ciclo, el encuentro estuvo coordinado por Francisco Briver, co director de Zapadores Ciudad del Arte, Museo Siglo XXI, de Madrid, España.
La autora del lienzo Chesye, María Gray, explicó que la técnica utilizada para su confección es mixta. Utilizó carbón, acrílico y pigmentos de flor de chilca, chañar, algarrobo, escaldudo, retortuño. “Uno de los planteos era que los cuadros fuesen manchados con el monte de los huarpes”, pero se utilizaron como reemplazo de las pinturas, explicó.
Dijo que el lienzo es un homenaje a las mujeres, a las abuelas, a las madres, a las niñas ya las ancestras y protectoras del oeste. Aparece María Ester Sosa, Ya Chesye, que significa hija de la luna, junto a su hijo Takteky Chumanay, que significa protector del pueblo y la naturaleza.
El omta Roque Miguel Gil manifestó que el acompañamiento de la luna “es muy fuerte”. Reveló que no es un dios, sino “una herramienta del Gran Espíritu, que se plasma en la mujer, en la abuela, en el agua, en las hijas, en nuestros ancestros que partieron”.
“Un día para nosotros es chelay-Chesye (luna-sol), un círculo completo de tres meses también es un chelay-chesye, al igual que un año. Estas cuatro formas de la luna durante el mes son para nosotros un acompañamiento y nos dice qué tiempo debemos meternos hacia adentro, meditar, o qué tiempo debemos meternos en nuestra casa. También, qué tiempo tenemos que salir, qué tiempo debemos poner en práctica un proyecto, en qué momento debemos hablar, tomar decisiones. Una vez que pasaron estos tres primeros caminos, es tiempo de limpiar: sacar lo que no utilizamos o lo que nos molesta o que nos hace daño.”
Completó su disertación al manifestar que Chesye pasa por los cuatro pilares de la cosmovisión huarpe: la familia que consideramos a la luna como parte de la familia antigua; la relación con las plantas y los animales del territorio; el anuncio de un chelay o un chesye; todo ello plasmado en la simbología que para el pueblo Huarpe está en el cielo, el río de estrellas.
Ya Chesye, en su participación, expresó su alegría por reencontrarse con los presentes en el diálogo de saberes. En una parte habló en lengua huarpe y en otra se dirigió en español.
Relató que estos meses, que pertenecen al círculo de agua, es muy importante que se hagan las ceremonias porque ayuda a “limpiarnos, a purificarnos, a recobrar energía para seguir adelante”.
Comentó que este camino lo viene recorriendo desde niña junto a su madre y su padre, que son sus raíces huarpes. En un sentido y emocionado relato, en forma minuciosa comentó qué enseñanza le ha dejado para su vida cada uno de ellos.
A su turno, Karumanta Escalada, del pueblo Kolla – Guaraní, expresó que estos encuentros de diálogos dan la oportunidad de “poder expandir nuestro saber y dar a conocer nuestra cosmovisión”.
“Para nosotros, la luna es totalmente femenina. Nos representa. Es una mujer que nos puede entender y comprende nuestros sueños, nuestros deseos y nuestros sufrimientos también. Por eso, en septiembre, cuando se realiza el kolla Raymi, es la celebración más grande que se hace, en honor a la luna. Nuestro símbolo, la Whipala, también está representado lo que es la mujer y la luna. La de colores, que es la que se conoce siempre, es la whipala femenina”, manifestó entre otros conceptos de una extensa exposición.
Milú Miley, del pueblo Bojan de la Nación Charrúa, habló de la ceremonia que realizan las mujeres cuando al bebé al nacer, a los pocos días, se le cae el cordón umbilical. “Nuestro pueblo guarda ese cordón y lo cose en un sobrecito de tela, después lo adhiere a la almohada que va a ocupar esa bebé porque para nosotros el ombligo es importantísimo. Ahí reside la capacidad de contrarrestar las energías negativas”.
Previo al comentario de la ceremonia, Milú sentó su posición respecto de las acciones de los pueblos europeos, principalmente el español, en nuestros territorios.
“Nosotros no somos tribu, no somos familia y no tenemos ese mismo dios blanco. América tampoco es América. Tenía nombre. Se llamaba Abya Yala o el continente, o la tierra. O sea que tampoco soy indoamericana. Soy nativa de acá. Soy de un pueblo arrasado. Ese mal llamado encuentro de dos mundos, nunca tuvo ventajas. No para nosotros. Seguramente para los que se llevaron todo el oro. Esos grupos poblacionales que había acá fueron arrasados, violados, violentados y aún sangran…”, reflexionó con contundencia.
Finalmente, el secretario de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena de la Nación, Miguel Angel Gómez, afirmó que la agroecológica es la “forma ancestral de producción” y que “no hay que regalarles las pablaras a quienes nos imponen las cosas”.
El saber “no está en un solo lugar, sino que hay una multiplicidad de saberes, todos tenemos para enseñar y aprender”, dijo y sostuvo como miembro de una familia campesina que el “sueño del progreso, occidental, cristiano y capitalista, no cumplió con nadie”.
En la actualidad, apuntó, se habla mucho de agro ecología y “yo digo que eso no es más que hablar de las formas ancestrales de producción”.
Además de las personas mencionadas, participaron Isabel Ramos, del pueblo Kolla de Salta; Inchala, del pueblo Charrúa de Entre Ríos; los invitados especiales Rafael Peñalver, comisario de la exposición, quien escribió y pronunció un poema sobre las pinturas y los huarpes; Ángel Berenguer Castellary, experto en lenguajes artísticos contemporáneos; Cecilia Inés García, licenciada en Psicología por la Universidad de Buenos Aires; Jacqueline bonacic-doric, artista visual. También participó con una poesía, Roma, Encarnación Sánchez y Eduardo Barreto, de la nación Guaraní.
El desarrollo completo del encuentro se puede ver en este sitio:
https://www.facebook.com/zapadoresciudadelarte/videos/356989289023480















