Los Diálogos de Saberes Indígenas que organiza el Pueblo Nación Pre existente Huarpe Pynkanta de San Luis, se enriquecen por la pluralidad de voces que participan y por sus contenidos, dado que a la realidad planteada por los pueblos indígenas que habitan Latinoamérica, se suman experiencias de exclusión que se viven en otros lugares del globo y en la propia Europa.
En su octava edición, dedicada a la palabra “Chelay”, es decir, hombre, sol, aire, tuvo momentos que pusieron en debate diferentes temáticas, pero que convergen en un hilo conductor.
El Omta Samay Pacha,y Roque Miguel Gil, de la comunidad Huarpe Pynkanta de San Luis, una vez más alzó su voz para exigir el reconocimiento de las lenguas que hablan los pueblos originarios y volvió a pedir que se aplique la Ley 26.206 de Educación bilingüe.
En paralelo, Paula Cabaleiro, de Galicia, reconoció la mutilación que ha sufrido la lengua gallega por parte de las instituciones que la arrancaron en muchos momentos de la historia de España. Es la segunda semana seguida que se presenta el tema del silenciamiento de esta lengua.
Por su parte, Angel Strapazzón, defensor de los derechos de campesinos y pueblos originarios, planteó que se está organizando el armado de una pre cumbre alternativa de la soberanía alimentaria de los pueblos, como respuesta de éstos a la oficial de la FAO que realizan los estados del mundo, cooptados por el poder de las grandes corporaciones de la alimentación.
Los tres formaron parte del ciclo de “Diálogo de Saberes”, encuentro que semana tras semana convoca el Pueblo Nación Preexistente y vigente, Huarpe Pynkanta, junto con el Museo Siglo XXI de Madrid. La palabra elegida para el octavo diálogo realizado el viernes 19 fue Chelay: Hombre, sol, aire.
Angel Strapazzon
Angel Strapazzon, delegado por la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo de La Vía Campesina (CLOC-LVC) y conocido por su férrea defensa de los derechos de pueblos originarios y campesinos, explicó que los estados del mundo están siendo muy influidos por la Organización Mundial del Comercio y por las grandes corporaciones de la alimentación.
Estas corporaciones están presionando para que se realice una cumbre de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación) de manera que vuelvan a reconocer protagonismo al Banco Mundial, a la Organización Mundial del Comercio y otras organizaciones. Es decir, dar preponderancia a las corporaciones privadas.
“Nosotros no hemos aceptado estar en esa cumbre dado que no estamos de acuerdo con esto. Creemos que la FAO es un organismo público, que no debe ser privatizado. De hecho, sostuvimos eso durante 10 años. Ahora vuelven a la carga estas grandes corporaciones”, aseguró.
Agregó que campesinos y organizaciones sociales han salido por fuera y “estamos armando una pre cumbre alternativa de la soberanía alimentaria de los pueblos, para lo cual ustedes van a ser convocados para participar de esta cumbre”. En primer término, van a ser regionales, después continentales y finalmente mundial.
Los movimientos sociales y campesinos lograron en el año 2015 que la FAO reconozca y amplíe la cantidad de representantes de este sector. En el 2009, sólo participaban dos ONGs y las iglesias. Ahora participan 40 personas-miembro del mundo entero, en forma rotativa.
Paula Cabaleiro
Paula Cabaleiro, directora de Cultura de Diputación de Pontevedra de Galicia-España, destacó que el gallego es una lengua que “ha sufrido la mutilación por parte de las instituciones que nos la arrancaron en muchos momentos de la historia”.
La semana pasada fue el coordinador de los diálogos, Francisco Briver, quien reveló el silencio al fue sometida la lengua del pueblo gallego por las sucesivas invasiones territoriales sufridas. El viernes, Paula Cabaleiro, se explayó al denunciar esa acción. Se interpreta como resonancia de la denuncia que los pueblos originarios de Latinoamérica realizan ante la imposibilidad de utilizar sus lenguas en ámbitos públicos y oficiales.
No obstante, aclaró que, en la actualidad, con el esfuerzo de las familias, sobre todo, pero también las instituciones ven que no podemos perder ese patrimonio y, “poquito a poco, la escuela también está haciendo una labor importante”, con lo cual la lengua se empieza a recuperar en las nuevas generaciones. “Es tan importante como para vosotros lo es”, destacó.
En la misma línea explicativa de los pueblos originarios latinoamericanos, dijo que ellos en Galicia sienten un vínculo muy fuerte con los orígenes, con las raíces, con la tierra y con el mar. “Cuando no estamos en ese lugar, tenemos una palabra, que se llama morriña, que es como una nostalgia muy difícil de traducir, muy difícil de explicar. Sólo puede sentirse. Y que nos une a nuestra tierra, a nuestras tradiciones y a nuestra identidad, aunque estemos en las antípodas de la tierra”, reflexionó.
Omta Samay Pachay
El Omta Samay Pachay, Roque Miguel Gil, En una extensa alocución dijo que las lenguas de los pueblos originarios “de los más de 39 pueblos de Argentina y de los más de 34 pueblos de América del Sur y México, están eliminadas porque no las quieren reconocer. Tenemos que hablar el castellano, para poder entablar una relación, un intercambio”, aseguró.
Atribuyó que las responsabilidades de esta situación recaen sobre “los gobiernos, las políticas de turno de cada país; los funcionarios a cargo, los institutos de formación docente, directivos, los padres, los indígenas, las autoridades indígenas”. Instó a “seguir luchando juntos para revitalizar nuestras lenguas”.
Al ser la figura central del lienzo sobre el cual se habló durante el encuentro, el Omta explicó el sentido de Chelay: “se une con el algarrobo y tiene que dar lo mismo que tiene que dar un Omta: amor, fuerza, comida y tener muchos hijos. El algarrobo, que es esa unión entre el sol y la tierra, está antes de que aparezca un indio. Un indio se va, parte, una vez que termina el séptimo camino, como el camino del Omta, en el cual estoy caminando, es mi último camino”.
En su disertación, a través de los diferentes ponchos que fue utilizando en su camino de vida, manifestó el significado de cada uno de ellos, la protección y las responsabilidades que le competen a quien lo utiliza. Se refirió, además, a situaciones traumáticas que debió afrontar al salir de su tierra natal y tener que adaptarse a la vida en la ciudad.
Con un sentido fuertemente crítico, reveló experiencias de vida por las cuales transcurrió en su convivencia con el mundo no originario y sostuvo que desea “volver al campo y no estar nunca más en la ciudad”. Antes de finalizar su discurso se preguntó: ¿Hasta cuándo vamos a esperar las políticas públicas, que se cumplan las leyes que están escritas? ¿Hasta cuándo señores gobernantes?
Las reuniones se realizan todos los viernes. El disparador de la serie de “Diálogos de Saberes Indígenas” -que se extiende durante doce encuentros- se centra en el trabajo artístico realizado por María Gray, de España, sobre una investigación que realizó en el territorio Huarpe y plasmó en doce lienzos que desde el 13 de febrero se exhiben en el Museo Siglo XXI de Madrid.
El ciclo se desarrolla vía Online y propone una cita semanal, cada viernes a las 21h (España) y a las 17 de Argentina durante 12 semanas. Cada conversatorio pone en el centro una palabra Huarpe, que interpela a la cosmovisión indígena y que nombra el enigma que encierra cada uno de los lienzos.
El viernes 16 de abril estuvo dedicado a “Chelay”, que significa Hombre, sol, aire. Participaron representantes de pueblos originarios de nuestro país junto a intelectuales de España. Cada uno desde su lugar expresó su mirada respecto del tema convocante.
Como en todo el ciclo, el encuentro estuvo coordinado por Francisco Briver, co director de Zapadores Ciudad del Arte, Museo Siglo XXI, de Madrid, España.
María Gray
María Gray, la autora de los doce lienzos del pueblo nación Huarpe Pynkanta, explicó que Chelay es un trabajo realizado con técnica mixta, de tres metros por dos, en el cual se utilizó carboncillo, acrílico, pigmentos de ceniza de jarilla, de junquillo, penca, paleta y tabaco.
Desde su experiencia, comentó que este fue “el lienzo más difícil” porque al final “era el camino que yo estaba haciendo a los hombres ancestrales del este, los protectores del circuito del aire, del séptimo y último camino, que es el Omta”.
Explicó que Omtas son todos, “no es una aspiración, sino una esencia, sólo que deben recorrer ese camino y vas viendo como lo vas armando, lo vas diseñando, viviendo y sintiendo”.
Recordó que el nombre del Omta -autoridad del consejo de ancianos- Samay Pachay en español es Roque Miguel Gil. Pachay significa hijo de la tierra, fecundidad. María Gray dijo que en el lienzo Chelay está acompañado por Kaluey Yanaray, Sol Gil, su hija pequeña. “A los dos los conocí, los acompañé y me acompañaron y me emociono cuando hablo de la cosmovisión huarpe”.
Habló de los equilibrios e hizo un paralelismo como el del yin y el yan de los orientales. “El equilibrio de energías entre Chesye y Chelay -la luna y el sol, mujeres y hombres-; hay una frontera entre el día y la noche y ellos manejan ese camino de igualdad”.
“Al final, prosiguió, pude mostrar al Omta Samay Pachay como es. El viste su poncho, alza la caja, el tambor y la batuta como su único canto al mundo para decir: esto tiene que cambiar. Esto es algo bueno que acompañemos a nuestros hijos, a nuestros ancianos”.
“Fue el primer cuadro que empecé y fue el último que terminé”, concluyó María Gray.
Además de los nombrados, formaron parte de este encuentro Karen, del pueblo Diaguita de Chile; Abel Ancalle, del pueblo Kolla de Cusco, Perú; Noemí Amalia Vargas; Lecko Zamora, de Chaco; Inchala, Charrúa de Entre Ríos; Isabel Ramos, Diaguita de Salta.















