El presidente de la Confederación Rural de San Luis (CRSL), Alejandro Casale, describió las graves consecuencias que registra la producción agropecuaria en San Luis producto de una prolongada sequía y por las restricciones que aplicó el gobierno provincial para circular de una provincia a otra.
En diálogo con El Semiárido, el dirigente y productor de Justo Daract hizo un resumido balance del año que termina e indicó que, entre esas consecuencias, se destaca la pérdida de 200 mil cabezas de ganado bovino y una importante cantidad de ganaderos que aún no se pueden recuperar porque no les llovió como en otras zonas.
Casale destacó que desde abril mantienen el diálogo abierto con el gobierno provincial, aunque sin avances significativos. De todos modos, celebró la convocatoria al sector para que opine sobre la amplia reforma judicial que impulsa el Ejecutivo puntano.
“Pero también al mismo tiempo nos enteramos que ya está en Senadores la ley provincial de manejo del fuego, para la que no fuimos consultados. Esas cosas no nos gustan y la vemos con malos ojos”, criticó el presidente de la CRSL.
– ¿Cómo califica el 2020 como productor y dirigente ruralista?
Este ha sido un año complicado desde el principio hasta el final.
Cuando arrancó la cuarentena, estábamos en plena lucha todas las rurales, la Confederación Rural de San Luis (CRSL) y CRA en reclamo por la declaración de emergencia por la sequía que veníamos acarreando desde hace dos años. Cuando en febrero se agravó aún más la situación, pedimos la declaración desastre agropecuario.
Estábamos con ese movimiento gremial, en marzo llegó la cuarentena y nos encerramos todos. Después cuando quisimos empezar a trabajar, surgieron los bordos de tierra como cerramiento de los límites provinciales, que ocasionó tanto perjuicio económico y en algunos casos humanitario para la gente de San Luis que tenía conexiones con otras provincias.
Con este problema estuvimos en lucha casi todo el año. En abril nos recibe el gobierno provincial y desde entonces tuvimos siempre diálogo, pero mucho no pudimos conseguir. Con todo esto, el productor de San Luis siguió trabajando como pudo.
La CRSL siempre estuvo haciendo todas las gestiones posibles.
– ¿Qué fue lo que más los golpeó durante estos meses de cuarentena?
Las consecuencias a nivel producción agropecuaria son terribles, porque se perdieron por la sequía 200 mil cabezas en la provincia.
Hubo gente de otras provincias que no pudo entrar a ver sus animales u hubo varios casos de mortandad de animales o pérdida de kilos en los casos más leves.
En el tema agricultura, muchos contratitas y arrendatarios que trabajaban en la provincia directamente abandonaron la actividad en San Luis. Esto significa un perjuicio económico para los productores y para el mismo gobierno provincial porque se tributa menos.
Encima, de los 680 milímetros que llueven habitualmente en temporada, sólo cayeron 350 mm. Todavía se ven consecuencias.
Tuvimos un noviembre llovedor, pero diciembre llegó con muchos vientos y todo lo que es agricultura se está secado. Hay muchos sectores de la provincia con actividad ganadera donde no ha llovido casi nada y esa gente todavía no se puede recuperar.
Ha sido un año crítico.
– ¿Qué expectativas tienen en el vínculo con el gobierno provincial?
Desde abril hasta ahora siempre tuvimos diálogo con el gobierno provincial, pero no se lograron muchos avances.
Ayer asistimos a una reunión donde el ministro de Justicia, Gobierno y Culto nos explicó la reforma judicial que se está impulsando. Lo vemos con ojos positivos porque nos han llamado y han sido democráticos para consultarnos, pero también al mismo tiempo nos enteramos que ya está en Senadores la ley provincial de manejo del fuego, para a que no fuimos consultados.
La Secretaría de Medio Ambiente y Parques directamente sacó una ley elaborada solamente con técnicos ambientalistas, sin consultar al sector agropecuario.
Esas cosas no nos gustan y la vemos con malos ojos.
– ¿Cuánto les sigue preocupando la inseguridad?
Hubo muchos conflictos con la inseguridad en los últimos dos meses. Si bien se liberaron los límites provinciales, también empezaron a haber delitos rurales, como asaltos, robos y abigeatos. Se liberó la provincia, pero demasiado.
El gobierno nos ha convocado y esperamos que empecemos a trabajar en algo concreto. En estos nueve meses no se pudo avanzar en nada.











