Con la publicación, que se realizó el 31 de diciembre en el portal de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC, por su sigla en inglés), Argentina asumió un nuevo compromiso más ambicioso en la lucha frente al cambio climático.
En efecto, el país se comprometió a reducir para 2030 las emisiones de gases de efecto invernadero 26% por debajo del porcentaje al que ya se había responsabilizado en 2016. Confirmó esta decisión al presentar la Segunda Contribución Determinada a Nivel Nacional, donde se establece el aporte que realizará el país para lograr los objetivos del Acuerdo de París.
En el documento, el presidente Alberto Fernández aseguró: “Argentina reafirma su compromiso con el Acuerdo de París, a la luz de la ciencia, y adopta al cambio climático como política de Estado. En respuesta al llamado a aumentar la ambición climática, hemos definido, con miras al 2030, una meta que limitará las emisiones de gases de efecto invernadero a un nivel 26 por ciento inferior a la Contribución Determinada Nacional previamente comprometida en 2016″.
“En segundo lugar, -continuó el mandatario- nos comprometemos a presentar nuestra estrategia de desarrollo con bajas emisiones a largo plazo, con el objetivo de alcanzar un desarrollo neutral en carbono en el año 2050”.
En tanto, Fernández señaló que “nuestro país paga un alto precio por el impacto del cambio climático en su territorio y en su estructura social y productiva, y hace un enorme esfuerzo en acciones de mitigación y adaptación cuyo monto asciende a un estimado de US$ 15.000 millones con financiamiento internacional”. Y, renglón seguido, indicó: “Aunque ambicioso, esto es insuficiente. Es imperioso un mayor compromiso y cooperación por parte de los países más desarrollados para ampliarlo”.
Vale señalar que el documento, desarrollado en el marco del Gabinete Nacional de Cambio Climático, establece que Argentina no excederá las 359 MtCO2eq al año 2030. Esto representa la limitación de las emisiones de estos gases a un nivel 26% inferior a lo comprometido en la anterior contribución de 2016. A través de esta Segunda Contribución, se reforzó el compromiso de aumentar las capacidades de adaptación de las comunidades a las consecuencias negativas del cambio climático, en particular de las más vulnerables.











