“Sabemos que no es momento de discutir sobre economía, ni ponernos en veredas distintas. Son tiempos de unión y fuerza, de ser solidarios en trabajar juntos, pueblo y Estado para pasar la tormenta y llegar a buen puerto con el menor número de pérdidas humanas posibles”, expresó este miércoles Alejandro Casale, presidente de la Confederación Rural de San Luis, en una carta dirigida especialmente a quienes integran la cadena productiva, pero también al resto de la sociedad.
Casale, quien es productor de Justo Daract, dejó una serie de reflexiones solidarias y un mensaje final: “Cuidemos a nuestras familias, quédense en casa. Cuidemos al trabajador exceptuado. Valoremos el esfuerzo de las fuerzas de seguridad, de médicos y trabajadores de la salud. Cuidemos el comercio”.
La carta del dirigente ruralista dice textualmente lo siguiente:
“Trabajar en tiempos de virus
Soy Alejandro Casale, Productor Agropecuario y Dirigente Rural. Presidente de la Confederación Rural de San Luis.
Quiero dirigirme en estas palabras, en primer lugar al sector que represento. Al Hombre Rural, al productor, al trabajador, al contratista y a todos los actores que componen la cadena Agroindustrial, que genera alimentos y derivados para millones de personas.
Son momentos realmente difíciles, tanto para la Familia en aislamiento social obligatorio como para la persona exceptuada por el decreto nacional, que puede circular para ejercer tareas. Por un lado, impaciencia y estrés, por el otro el miedo del contacto con el virus.
Estamos ante una pandemia sin precedentes en la historia y que genera mucho temor. Creo que ese miedo debe ser transformado en ser cuidadosos con nosotros mismos y respetuosos con los demás.
El productor que va al campo a diario debe ser estricto en las normas de cuidado, sobre todo con el personal. El contratista, que de por sí lleva su vida lejos y con mucho sacrificio, también debe optimizar las medidas de cuidado. Proveer al trabajador rural de todo lo necesario para su estancia en el campo.
El Hombre Rural está acostumbrado al cambio y se adapta a lo nuevo fácilmente, son empresas que dependen del clima y las curvas peligrosas de la economía. Siempre innovando y aplicando la mejor y más nueva tecnología para la mayor producción y por ende, optimizando la calidad. Esto generalmente trae aparejado más empleo y el desarrollo de los pueblos circundantes.
El campo aporta el 67.5% de su ganancia en impuestos, lo que le queda en el bolsillo se desparrama en el pueblo más cercano. Generalmente la producción de alimentos se comercializa en la localidad más próxima al establecimiento. Vemos los precios que recibe el productor disminuidos por la baja actividad y casi nula movilización urbana a raíz de la cuarentena.
El empresario rural no es generador de precios y recibe los golpes de la economía cada vez que hay una crisis.
Pero hasta el cansancio el Hombre Rural seguirá firme sembrando futuros inciertos.
Sabemos que no es momento de discutir sobre economía, ni ponernos en veredas distintas. Son tiempos de unión y fuerza, de ser solidarios en trabajar juntos, pueblo y Estado para pasar la tormenta y llegar a buen puerto con el menor número de pérdidas humanas posibles.
Por otro lado me dirijo a los funcionarios públicos, que tienen en sus hombros la pesada carga de gestionar normas y recursos en tiempos tan difíciles. Les decimos que estamos al pie del cañón aportando todo lo que sabemos hacer para que el país siga lo mejor posible luego que está crisis humanitaria termine. Que cuanto mejor podamos seguir trabajando e invirtiendo en este momento más recursos habrá en el futuro.
Son las pymes y los trabajadores los que seguiremos aportando y nutriendo las arcas públicas para el normal desarrollo de la economía, lo que ayudará cuando hayamos dejado atrás esta infernal pandemia.
Esta cuarentena interminable nos tiene que enseñar a ser mejores, a unirnos y trabajar juntos para tener un país mejor. Con educación, empleo y salud dignos de la República que tenemos en todo su territorio y con todos sus recursos.
Cuidemos a nuestras familias, quédense en casa. Cuidemos al trabajador exceptuado. Valoremos el esfuerzo de las fuerzas de seguridad, de médicos y trabajadores de la salud. Cuidemos el comercio.
Mientras mejor hagamos las cosas todo pasará más rápido y con buenos resultados”.











