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Transformación y aprendizaje en Estancia La Suiza: el desafío de un manejo regenerativo

Ubicada entre Naschel y Villa del Carmen, en la provincia de San Luis, la Estancia La Suiza es un establecimiento agrícola-ganadero que ha iniciado un profundo proceso de transformación hacia un manejo regenerativo. Su propietario, Marcos Salvagno, es quien lidera esta transición, enfrentando desafíos y descubriendo nuevas oportunidades en la producción sustentable.

El productor fue anfitrión en un taller desarrollado en uno de sus lotes sobre identificación de especies en el pastizal natural, organizado por el INTA Concarán y el Centro Agrícola Ganadero de Naschel, ante la necesidad de conocer especies existentes en cada sitio de producción, el estado en que se encuentran, posibilidades reales para su regeneración e inversión necesarias para lograrlo.

Este es el segundo taller realizado después del desarrollado en el establecimiento Las Colmenas, en Santa Rosa del Conlara, destinados a fortalecer el conocimiento y la gestión sustentable de los recursos forrajeros.


En La Suiza, el expositor estrella fue César Nuñez, profesor de Botánica Agrícola en la Universidad Nacional de Río Cuarto, cuyos aportes fueron un lujo para la zona, no solo por sus valiosos conocimientos, sino también porque hace años que desarrolla investigaciones en el lado cordobés de las Sierras de Los Comechingones, con el que San Luis tiene muchas nativas de valor forrajero en común.

Silvana Benítez, técnica del INTA Concarán, valoró el camino iniciado con estos talleres, que permitirán “aprender a mirar y a calcular para hacer un diagnóstico, con herramientas y monitoreos por ambientes”.

Matías Maliverney, biólogo y representante en San Luis de la firma Witru, destacó la importancia de reconocer y mejorar los ecosistemas forrajeros en el noreste de San Luis. Su trabajo consiste en evaluar la situación actual del suelo y del ecosistema para implementar estrategias que permitan mejorar los índices naturales y aumentar la producción de manera sostenible.

El técnico del INTA Villa Mercedes Daniel Arroyo explicó de manera práctica y con especies recolectadas en la estancia, cómo armar un herbario propio. El profesional es el encargado del herbario de la Estación Experimental del INTA San Luis.

«El pastizal debe entenderse como un ensamble, no solo como alimento para el ganado»

Durante el taller sobre especies nativas desarrollado en Estancia La Suiza, el profesor Núñez destacó la importancia de comprender los pastizales naturales como un sistema integrado.

Para el catedrático, el término «ensamble» hace referencia a la interacción entre todas las partes del ecosistema: las plantas, el suelo, el agua, el clima y la forma en que se maneja el área. «Es como un equipo de fútbol: cada jugador (planta, animal, insecto, etc.) tiene un rol importante, y juntos hacen que el sistema funcione bien», explicó.

Esta visión holística permite abordar el manejo del pastizal de manera sustentable, considerando todos los elementos en conjunto y no solo su valor forrajero.

Según Núñez, identificar y estudiar las especies presentes en cada sitio de producción es clave para mejorar el manejo y la productividad. Entre los principales beneficios, destacó:

Optimización del forraje: Saber qué come el ganado y en qué momento del año permite aprovechar mejor los recursos naturales.

Resiliencia del ecosistema: Una mayor diversidad vegetal ayuda a que el pastizal se recupere mejor de sequías, incendios o sobrepastoreo.

Planificación del manejo: Conocer las especies permite diseñar estrategias de pastoreo más eficientes y sustentables.

Para el control de especies invasoras, destacó que detectar plantas tóxicas o invasoras ayuda a tomar medidas antes de que afecten la producción.

El especialista señaló que el estado de los pastizales depende de múltiples factores, entre ellos, prácticas de manejo, porque el sobrepastoreo y la falta de rotación pueden degradar el ecosistema; y las condiciones ambientales, ya que la calidad del suelo, la disponibilidad de agua y el clima son determinantes en la regeneración de especies.

Agregó que también debe considerarse la presencia de especies nativas vs. invasoras: “Las plantas autóctonas son esenciales para el equilibrio del pastizal, mientras que las invasoras pueden alterar su funcionamiento”.

Pero además contempló el “historial de uso; un manejo inadecuado durante años puede generar problemas de degradación difíciles de revertir”.

Núñez enfatizó que los productores son actores clave en la conservación de los pastizales naturales. «Ellos conocen mejor que nadie su campo, y con un manejo adecuado pueden mejorar la productividad sin comprometer el equilibrio ecológico», afirmó.

Entre las acciones fundamentales que pueden llevar adelante mencionó la rotación de potreros, porque permite darles tiempo a las especies para regenerarse y mejorar la disponibilidad de forraje.

Un monitoreo constante para observar cambios en la vegetación ayuda a tomar decisiones oportunas para mantener la salud del pastizal; fomento de la biodiversidad, ya que promover la diversidad vegetal garantiza un ecosistema más resiliente, y educación y transmisión del conocimiento: “Compartir experiencias y buenas prácticas con otros productores fortalece la conservación del sistema productivo”.

En conclusión, Núñez resaltó la necesidad de adoptar una mirada integral sobre el manejo de los pastizales, entendiendo que su conservación es clave para garantizar tanto la sustentabilidad de la producción ganadera como la salud de los ecosistemas.

«La biodiversidad, el suelo y el agua forman un sistema interconectado. Si logramos manejarlo adecuadamente, podemos producir más y mejor, sin comprometer los recursos para el futuro», finalizó.

Transformación y aprendizaje en La Suiza

«Soy el encargado administrador de La Suiza, un establecimiento que combina la agricultura extensiva con la ganadería de ciclo completo, incluyendo terminación a corral», explicó Salvagno a El Semiárido al finalizar la jornada. La estancia abarca 2.500 hectáreas, de las cuales 1.400 están destinadas a la agricultura y 1.100 a la ganadería de cría y recría, mientras que el engorde se realiza a corral.

Actualmente, la explotación ganadera cuenta con aproximadamente 270 madres, aunque el ajuste de cargas sigue en proceso. «Hace un año y medio comenzamos con el manejo regenerativo, lo que implicó un cambio completo del sistema. Estamos en pleno proceso de adaptación y optimización», detalló.

Uno de los hitos recientes en esta transformación fue la realización de un taller sobre pastizales naturales, organizado por el INTA y el Centro Agrícola Ganadero de Naschel, que se llevó a cabo en su propio establecimiento. Salvagno destacó la experiencia como una oportunidad clave de aprendizaje: «Es increíble la cantidad de especies que componen el estrato herbáceo. Con el acompañamiento de un docente de gran calidad, logramos identificar una diversidad mucho mayor a la que imaginábamos. Nos vamos con la satisfacción de estar en el camino correcto, viendo los primeros resultados del manejo regenerativo».

La transición hacia este modelo ha requerido una importante inversión en infraestructura y capacitación. «Hemos trabajado en divisiones de potreros, nuevas aguadas y, sobre todo, en un cambio de mentalidad en la forma de gestionar el sistema. Es un proceso que demanda tiempo, esfuerzo y trabajo en equipo con el personal», afirmó.

El cambio también ha sido personal para Salvagno, quien siempre estuvo más vinculado a la agricultura. «Cuando mi padre vivía, él manejaba la ganadería y yo la agricultura. Ahora me toca hacerme cargo de todo, lo que ha significado un gran desafío, pero también un aprendizaje constante», concluyó.

Con un enfoque en la sostenibilidad y la recuperación de la biodiversidad, Estancia La Suiza avanza en la construcción de un modelo productivo que busca equilibrar rentabilidad y conservación ambiental.