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Suroeste de San Luis: cómo mejorar los indicadores productivos en un rodeo de cría

La distribución de edad y la nutrición adecuada son clave para mejorar los indicadores productivos en un rodeo de cría, es la conclusión de un estudio realizado por el ingeniero Agrónomo Carlos Magallanes, técnico del INTA Unión, y el médico Veterinario Pablo Dietrich, asesor del Grupo Ganaderos del Dupuy.

Ambos profesionales compartieron con El Semiárido los resultados del estudio sobre la distribución de edad de un rodeo de vacas de cría en el suroeste de San Luis, en el que aseguran que un manejo diferencial según edad y necesidades nutricionales puede aumentar la fertilidad y la eficiencia del rodeo.

En el trabajo, mostraron la distribución de edad de un rodeo general de vacas de cría, su relación con los resultados reproductivos y su importancia para la toma de decisiones. El lugar donde se tomaron los datos fue en el suroeste de la provincia de San Luis.


“La base pastoril de los rodeos de las vacas de cría es a base de pastizal natural psamofilo (de suelos arenosos), monte bajo de algarrobo y pasturas perennes como Pasto llorón y Digitaria eriantha”, indicaron.

El sistema medido cuenta con un rodeo de 4.089 vientres en producción, donde el servicio natural de las vacas es del 1° de diciembre al 1° de abril y el rodeo de vaquillonas, con servicio de 22 a 24 meses, del 1° de noviembre al 1° de marzo.

La raza predominante es Brangus negro y colorado y el servicio se realiza con Angus, Brangus y Limangus.

Gráfico 1: Resultado de preñez, porcentaje de preñez cabeza y condición corporal (CC escala 1-9), según año de nacimiento de los vientres.

“En los gráficos, lo que podemos mostrar de manera empírica, es que, en un rodeo de cría, cuando evaluamos el resultado de preñez, y la distribución de preñez (preñez cabeza), según edad, podemos observar que, el porcentaje de preñez y el de preñez cabeza son cada vez más bajos, mientras mayor edad tienen los vientres. Lo mismo ocurre con la condición corporal (CC), a mayor edad de los vientres, menor es la CC, relacionando esta tendencia, con el desgaste dentario y la capacidad de cosecha de forraje en disminución, a mayor edad de los vientres”, analizan.

También advierten que hay una franja etaria de los vientres, donde encontraron los mejores resultados de preñez cabeza y puntaje de CC. Para Magallanes y Dietrich, esta franja de edad corresponde a los vientres del 4° al 7° servicio (5-8 años, en este campo). Detallaron que en este rango de edad es donde los vientres expresan su máxima fertilidad en cualquier rodeo.

También observaron una categoría de vientres, que generalmente presenta indicadores más bajos, y son los de 2° servicio (1° parición). Es la categoría de vientres más jóvenes del rodeo, que entran a servicio con su primera cría al pie lactando y aun en crecimiento.

“Debido a esto, tienen demandas nutricionales superiores a las otras categorías de vacas, con lo cual están más exigidas nutricionalmente. Estando bajo las mismas condiciones de alimentación que el resto del rodeo, tienden a llegar al inicio del servicio con una menor CC y por esta razón logran menores porcentajes de preñez y de preñez cabeza que los demás vientres, asemejándose en los resultados a lo que ocurre con las vacas más viejas”, concluyen.

Gráfico 2: Resultado de preñez, porcentaje de preñez cabeza y porcentaje de vientres de reposición según año de nacimiento.

Magallanes y Dietrich pudieron observar la importancia de hacer la propia reposición de vaquillonas (el 12.5% del total del rodeo, 512 vaquillonas), donde no solo es mayor número de animales de la misma edad (vacas jóvenes), también muestran adaptabilidad al ambiente, vacas más longevas y bajo porcentaje de reposición anual.

Según estos resultados, al buscar mejorar los indicadores productivos del rodeo, uno de los aspectos que se pueden trabajar, es sobre las vacas de mayor edad (que expresan fertilidad descendente), realizando mayor presión sobre el descarte.

“También podemos armar un rodeo de vacas de rango de edad mayor, sobre el que hagamos un tratamiento nutricional diferencial con respecto a las vacas más jóvenes. De esta manera, buscamos alimentar con mayor calidad de pastos, en pastizales con mayor disponibilidad, o proveer suplementación. Estos vientres más viejos tienen mayor desgaste dentario y menor capacidad de recorrer grandes distancias diarias, para llegar al consumo máximo esperado, que cubra sus necesidades nutricionales”, recomiendan.

Indicaron que otra área para abordar la mejora de indicadores productivos de un rodeo de cría es la categoría de vaca de segundo servicio (vaquillonas de primera parición). En algunos casos esta categoría se maneja por separado del rodeo general, se puede agrupar con las vaquillonas de primer servicio o con el rodeo de vacas viejas, los cuales son las categorías de mayores necesidades nutricionales y bastante similares entre sí, con respecto a la calidad que requieren.

Los conceptos y las herramientas son similares a los que fundamentan un trato diferencial de las vacas viejas: mejorar la alimentación y/o nutrición de esta categoría (calidad y disponibilidad de forrajes, suplementación, entre otros).