Un gel obtenido de desechos industriales forma parte del sustrato con el que están forestando el perilago del dique La Estrechura, un flamante espejo de agua que perdió hace décadas toda su flora autóctona.
Cada árbol lleva un kilo de este producto, capaz de absorber hasta 300 veces su peso en agua, lo que permite disminuir la frecuencia de riego que requieren las especies implantadas.
La original propuesta pertenece a la ingeniera agrónoma Mariela Di Gennaro Bordón, una profesional de San Luis con abundante experiencia en sistemas forestales. Pero también fue ella misma que consiguió que importantes industrias de San Luis lograran entregarle los ahora valiosos desechos.
Bajo la dirección de la profesional, la empresa estatal San Luis Agua y el Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción llevan adelante un plan de forestación sobre el embalse La Estrechura, ubicado en el corredor turístico sobre el que se incorporará un plan de arbolado para que acompañe la creación de estos escenarios.
El programa forestal busca generar un impacto visual atractivo, a través de la forestación de las zonas que rodean este embalse, utilizando principalmente variedades de acacias ya que poseen raíces aptas para fijación de suelo y aportan notas de color a través de sus floraciones.
Además, estas especies estarán acompañadas por paulownias, las que al tiempo de acompañar lo paisajístico, fomentan la producción frutícola y generan un ambiente apto para que interactúe la fauna local.
La forestación en este sector se realiza en dos etapas. La primera fue iniciada hace tres semanas, mientras que la segunda está prevista para el 6 de julio próximo.
La plantación se planificó para comenzar en la ribera colindante al camino existente. En este sector se plantan especies de álamos y sauces.
Este planteamiento de arboleda aportará además del evidente beneficio ambiental, sombra, belleza paisajística y posibilidad de consumo. Habrá fresnos, álamos, sauces, brachichitos, robles, paulownias entre otros. Por su parte, para la segunda fase, se planifica plantar un número cercano a las 164 unidades.
Reserva de agua en gel
Respecto del riego, el proyecto plantea el uso de un producto basado en hidrogel y celulosa, residuos producido por empresas que fabrican pañales. Por su parte, las empresas encargadas de reciclar este producto, separan la celulosa y el hidrogel del polipropileno, éste último, utilizado en la fabricación de postes de alambrado, bancos de pvc.
La forma de uso de este gel es que en cada árbol implantado, se coloque un kilo de este producto en la taza en su consistencia original, tras lo cual se implanta el árbol y se le realiza el riego de asiento. Este árbol requerirá de un riego por mes, lo que posibilitará una notable disminución del riego, ya que este producto, tiene la capacidad de absorber hasta 300 veces su peso en agua.
Durante ocho años, la planta tendrá la humedad necesaria para asegurar su correcta viabilidad. De esta manera, aseguramos en un alto porcentaje la viabilidad de las especies a implantar. Es importante remarcar que, en ningún sector propuesto para reforestación, se observa presencia de bosque nativo.
Foto: Agencia de Noticias San Luis.











