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San Luis: un fallo judicial confirmó la clausura del feedlot Nicanor

La Cámara Civil de la Primera Circunscripción Judicial de la ciudad de San Luis revocó este lunes una sentencia de primera instancia que le otorgaba una excepción a la empresa Nicanor indicando que no le era aplicable la normativa que rige la actividad y después, al ampliar la sentencia, dispuso que se emita el certificado de cumplimiento ambiental. Dicho establecimiento de engorde de ganado fue clausurado por el Gobierno provincial el 26 de junio por los residuos sin tratar de más de 10 mil bovinos que escurrían en dirección al dique La Estrechura.

La Cámara Civil revocó este lunes una sentencia de primera instancia que había hecho lugar a un recurso de amparo que otorgaba una excepción a la empresa de engorde de ganado Nicanor y ordenaba no aplicar el sistema que rige lo vinculado a los estudios de impacto ambiental, según confirmó el jefe de la Oficina Legal de la Secretaría de Medio Ambiente.

El fallo de primera instancia mandaba al Gobierno de la Provincia, a la Municipalidad de Estancia Grande y al SENASA que no le exigieran a la empresa ganadera la normativa que rige la actividad a través una ley provincial, que es complementaria de la Ley Nacional de Presupuestos Mínimos. Esta última reglamenta el Artículo 41° de la Constitución Nacional que dice textualmente: “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo”.


Inspección ocular realizada este martes en el feedlot por técnicos y funcionarios de Medio Ambiente.

Eliana Giorda, jefa del Subprograma Residuos Peligrosos de la Secretaría de Medio Ambiente.

Los antecedentes

Eliana Giorda, jefa del Subprograma Residuos Peligrosos, recordó que Nicanor había presentado en 2011 una categorización para encuadrar el establecimiento en el marco de la Ley de Impacto Ambiental, que en ese momento no existía, ya que sólo había una resolución.

Al salir la ley en 2013 y reglamentarse al año siguiente, es que se hace una inspección al feedlot y se le solicita que presente el estudio de impacto ambiental. Pero la empresa respondió que no correspondía aplicar la ley por considerar que eran preexistentes a esa legislación.

La ley establece en un artículo específico para los establecimientos preexistentes un plazo para que se acomoden a la normativa.

Tras la negativa de Nicanor a cumplir con la legislación, el Gobierno provincial dispuso el cese de actividades, una medida que la firma luego cuestionó mediante un recurso de amparo, cuya sentencia ahora fue rechazada por la Cámara Civil.

“Ellos se niegan a realizar el estudio de impacto ambiental, pero por la ley están catalogados como una actividad pecuaria, con cría intensiva, entonces están obligados a presentar el estudio de impacto ambiental, que incluye evaluación del destino de los residuos, efluentes y desechos patológicos de las vacunas, entre otros”, detalló Giorda.

La funcionaria también recordó que cuando en junio del año pasado la empresa tomó muestras, no cumplían los parámetros de la normativa y por ello se convertían en potenciales contaminantes de las napas y ríos pendiente abajo.

Efluentes sin tratar.

Efluentes sin tratar y denuncias de científicos

Se trata del establecimiento Nicanor, de propiedad del abogado Carlos Acevedo y ubicado en Estancia Grande, donde engordan hasta 11 mil bovinos, el triple de su capacidad declarada y cuyos residuos sin tratar escurren en dirección al dique La Estrechura.

La irregular situación del establecimiento tomó estado público en agosto del año pasado, cuando la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) difundió una investigación ambiental realizada por investigadores de la UNSL y del CONICET sobre el arroyo de Estancia Grande y El Durazno Alto, 38 kilómetros al este de la capital puntana.

Los datos científicos demostraron un excesivo porcentaje de contaminación en suelos y agua, lo que disparó advertencias por el riesgo para la vegetación y la salud de animales y personas.

“La sanción que le aplicamos hoy a este feedlot surge a partir de denuncias que recibimos de vecinos y municipios cercanos, y luego de varias inspecciones en las que detectamos infracciones a las normativas vigentes”, explicó el 26 de junio de 2018 Eliana Giorda, entonces jefa del Subprograma Industrias y Efluentes Peligrosos, del Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción.

Entre las irregularidades más graves detectadas se destaca la ausencia de tratamiento y canalización para efluentes y residuos sólidos, que escurren sobre una única pendiente que lleva hacia los pequeños ríos que forman la cuenca que llena el dique la Estrechura.

Además, los análisis que la empresa presentó sobre las aguas superficiales incumplían con los parámetros establecidos por las leyes específicas.

La gravedad de estas irregularidades y la magnitud del feedlot “nos permite advertir que, al estar en una zona de cabecera de cuenca y por el tipo de suelo, podría contaminar la zona con nitrógeno, fósforo, bacterias, materia orgánica, entre otros elementos”, especificó Giorda.

Los efluentes no tienen contención, por lo que en el punto más bajo de los corrales se produce un cauce que se dirige directamente al dique La Estrechura.

Esta clausura dispuesta es temporaria y se levantará una vez que la empresa presente un plan de obras que contemple la gestión de los efluentes y un monitoreo regular de las aguas subterráneas para constatar que no se contaminan, según explicó la funcionaria.

Antecedentes

La belleza y riqueza natural de Estancia Grande y El Durazno Alto, ubicados a 38 kilómetros de la capital de San Luis, ya no es lo que era hace un par de años, alertó una síntesis del informe científico publicada por la UNSL en agosto del año pasado.

Según los lugareños la zona se caracterizaba por ser un espacio donde la vida natural y la pureza de sus recursos iban de la mano. Hoy el panorama es otro. La contaminación del agua y del suelo ha dejado opaco y casi desconocido aquel lugar, que por sus atractivos naturales ganó un gran impacto turístico.

Un equipo de investigadores del Grupo de Estudios Ambientales (GEA) perteneciente al Instituto de Matemática Aplicada San Luis (IMASL), dependiente de la Universidad Nacional de San Luis y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), identificaron residuos contaminantes provenientes de un emprendimiento ganadero.

A principio de año los investigadores se encontraban realizando tareas de campo en la zona cuando fueron alertados por un grupo de vecinos quienes advirtieron la presencia de residuos orgánicos (excremento, pelos, huesos), en el arroyo lo que había generado una importante contaminación en el lugar.

El punto que desencadenó la problemática es un feedlot, (corral de engorde de ganado) ubicado en la zona, que por su falta de planificación y control, desbordó de contaminación que afectó el cauce. Esta situación llegó a oídos de los expertos quienes actuaron con la certeza de encontrar fundamentos científicos para dar pruebas de esta situación y poner en conocimiento a las entidades correspondientes para su regulación.

“Nosotros no somos especialistas en daño ambiental y no tenemos competencia en impacto ambiental. Hacemos otra cosa. Hacemos ciencia e investigación. No estudiamos lo que sucede particularmente con el feedlot; sino que estudiamos la Cuenca de Estancia Grande y el río el Volcán”, dijo el doctor en física Hugo Velasco, quien llevó adelante, junto a becarios del Conicet, estos estudios.

El experto explicó que a raíz de formar parte de una red impulsada por la Agencia Internacional de Energía Atómica (con sede en Austria) que se dedica a aplicar nuevas tecnologías a problemáticas ambientales, se está trabajando en un proyecto cuyo objetivo fue individualizar veinte cuencas pilotos en distintos países Sudamericanos y del Caribe y ver el modo en cómo estas nuevas tecnologías pueden aportar al conocimiento de problemas de contaminación o de preservación de los recursos naturales.

“A raíz de este proyecto venimos visitando esa zona desde aproximadamente tres años, lo hacemos en forma periódica, tomamos muestras del suelo en cada uno de los emprendimiento del lugar; tomamos muestras del sedimento a lo largo de todo el arroyo, entre otras actividades”, dijo el investigador quien aclaró que la zona de estudio estaba por fuera del feedlot, pero que se encontraban permanentemente con la queja de los pobladores acerca de cómo habían cambiado las condiciones del arroyo para peor.

Frente a este panorama acudieron a estudios en el Laboratorio de Microbiología de la Universidad donde se analizaron muestras de líquido extraído de diferentes zonas del cauce las que arrojaron datos que corroboraron esa situación: los índices de contaminación indicaron valores que sobrepasaron estándares de medición internacional.

“Sabíamos de la situación de los vecinos, de sus reclamos y sus movilizaciones a distintos organismos, de la situación del lugar. Frente a este panorama nosotros lo teníamos que dar a conocer, porque los problemas se resuelven cuando uno los tiene en frente, cuando los puede dimensionar y cuando se puede aportar una solución (…) Fuimos testigo de una situación que no pudimos callar por responsabilidad personal e institucional”, concluyó.

Fuente: ANSL y UNSL.