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San Luis mantiene bajo control la chicharrita del maíz, pero recomiendan reforzar el monitoreo en toda la provincia

Mientras a nivel nacional comienza a registrarse un aumento de poblaciones del insecto transmisor del complejo del achaparramiento del maíz, en San Luis la situación se mantiene estable y sin detecciones en gran parte del territorio. Sin embargo, las ingenieras agrónomas Estela Blanco y María Belén Bravo del INTA San Luis advierten que es clave intensificar los monitoreos ante la presencia del vector en zonas cercanas del norte provincial y del sur de Córdoba.

La Red Nacional de Monitoreo de chicharrita del maíz difundió una actualización sobre la evolución de las poblaciones del insecto vector del complejo del achaparramiento del maíz, una enfermedad que en campañas recientes generó serias pérdidas productivas en distintas regiones del país. En el caso de la provincia de San Luis, los resultados son alentadores, ya que hasta el momento no se registran detecciones del insecto en las zonas centro y sur del territorio provincial

Los datos surgen de los relevamientos realizados durante enero y febrero de 2026 mediante trampas cromáticas adhesivas instaladas en distintos puntos del país, un sistema que permite detectar tempranamente la presencia del vector.


A nivel nacional, los informes muestran un aumento previsible de las poblaciones de la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis), un fenómeno asociado al incremento de las temperaturas y a la presencia de cultivos de maíz tardío. Este comportamiento era esperado por las especialistas, ya que el calor favorece el desarrollo del insecto y acelera su dinámica poblacional.

La chicharrita es el principal transmisor del complejo del achaparramiento del maíz, una enfermedad causada por distintos patógenos que afectan el desarrollo de las plantas y pueden provocar importantes caídas en el rendimiento. Entre ellos se encuentra el Spiroplasma, responsable del denominado Corn Stunt Spiroplasma (CSS).

Sin embargo, uno de los datos que aporta cierta tranquilidad es que los insectos capturados hasta el momento presentan una baja infectividad a este patógeno, lo que permite estimar que la campaña 2025/2026 se ubicará en una situación intermedia entre dos escenarios muy distintos que se registraron recientemente en el país.

Durante la campaña 2023/2024 se produjo una situación epidémica que afectó a amplias zonas maiceras, mientras que en la campaña 2024/2025 prácticamente no se registraron complicaciones sanitarias asociadas a esta enfermedad.

Dentro del panorama nacional, la región centro sur del país muestra un escenario particularmente favorable. Allí se observa una marcada ausencia del insecto y una dinámica poblacional estable en niveles mínimos.

De acuerdo con el informe de la red de monitoreo, el 86 por ciento de las localidades relevadas en esta región no registró presencia del vector. En total se analizaron 105 localidades, de las cuales el 40 por ciento cuenta con cultivos de maíz en producción.

Entre esas localidades con maíz implantado, nuevamente el 86 por ciento de las trampas no detectó la presencia de Dalbulus maidis. Este comportamiento consolida un escenario de estabilidad poblacional en la región.

En los pocos casos donde se registraron capturas, los valores fueron extremadamente bajos, con menos de 0,5 insectos por trampa.

Otro aspecto relevante es que una proporción reducida de los cultivos de maíz se encuentra actualmente en etapas vegetativas tempranas, desde emergencia hasta V8, que son las fases más sensibles a la colonización del vector. Apenas el 16 por ciento de las localidades con maíz se encuentra atravesando estas etapas fenológicas.

En el caso específico de la provincia de San Luis, los monitoreos realizados por el equipo técnico provincial muestran un escenario todavía más favorable.

Según el informe elaborado por el equipo de monitoreo integrado por las ingenieras agrónomas Estela Blanco y María Belén Bravo del INTA San Luis, no se registraron capturas de chicharrita ni en las trampas cromáticas ni en las observaciones directas realizadas sobre plantas de maíz en las zonas centro y sur de la provincia.

Este resultado indica que, al menos por el momento, la presencia del vector en esas áreas es nula.

No obstante, los especialistas advierten que existen detecciones en zonas cercanas al norte provincial. En particular, se registraron capturas en la localidad de Quines y en puntos próximos del sur de Córdoba, ubicados aproximadamente a unos 300 kilómetros de distancia.

Aunque se trata de focos relativamente lejanos, su presencia constituye una señal de alerta que obliga a mantener la vigilancia sanitaria.

El dato positivo es que las chicharritas capturadas en esas áreas cercanas también muestran bajos niveles de infectividad a Spiroplasma, lo que reduce el riesgo inmediato de brotes severos de la enfermedad.

Frente a este escenario, las especialistas insisten en la necesidad de sostener el monitoreo de las poblaciones de Dalbulus maidis durante todo el año.

Este seguimiento continuo permite anticipar cambios en la dinámica poblacional del insecto, un proceso que suele estar fuertemente condicionado por las condiciones ambientales, la presencia de maíces tardíos y el final del ciclo de los maíces tempranos.

El monitoreo se realiza mediante una combinación de herramientas. Por un lado, se utilizan trampas cromáticas adhesivas que capturan adultos del insecto y permiten cuantificar su presencia en distintas zonas.

A su vez, estos dispositivos se complementan con inspecciones visuales directas sobre los cultivos implantados y con muestreos realizados mediante redes entomológicas.

La combinación de estas técnicas mejora significativamente la capacidad de detección temprana y permite caracterizar con mayor precisión la dinámica poblacional del vector a lo largo del año, destacaron las ingenieras Blanco y Bravo.

Para las especialistas, identificar la presencia del insecto en las primeras fases de colonización es fundamental para reducir el riesgo sanitario y preservar la eficacia de las estrategias de manejo implementadas en los sistemas productivos.

En un contexto donde el maíz ocupa un lugar cada vez más relevante en la rotación agrícola de San Luis, mantener una vigilancia fitosanitaria activa se vuelve una herramienta clave para proteger la producción y anticiparse a posibles brotes de enfermedades asociadas a la chicharrita, según recomendaron

Información e imágenes, gentileza de las ingenieras agrónomas Estela Blanco y María Belén Bravo.