El último Informe Trimestral de Resultados Económicos Ganaderos confirma un escenario de valores récord para la hacienda en todo el país. Sin embargo, para San Luis el diagnóstico revela que la producción bovina es lucrativa, pero con márgenes ajustados.
El último Informe Trimestral de Resultados Económicos Ganaderos confirma que el momento del mercado es favorable, pero deja en claro que, para provincias como San Luis, la clave sigue estando en la eficiencia y el manejo, más que en la intensificación.
El Informe Trimestral N.º 56 de Resultados Económicos Ganaderos, publicado en diciembre de 2025 por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, vuelve a poner sobre la mesa una radiografía precisa del estado actual de la ganadería argentina. Lejos de ser un trabajo teórico, el documento modeliza sistemas reales de cría, invernada y ciclo completo en las distintas regiones productivas del país, utilizando precios, costos y esquemas tecnológicos representativos de cada zona.
Para San Luis, el informe tiene una lectura particular. No porque la provincia aparezca como un caso aislado, sino justamente porque está integrada dentro de regiones ganaderas bien definidas, La Pampa–San Luis Semiárida y La Pampa–San Luis Árida, que comparten un mismo rasgo estructural, con ganadería de cría extensiva, condicionada por el ambiente y con márgenes positivos, pero ajustados.
A nivel país, el informe describe un trimestre marcado por fuertes subas en los precios de la hacienda, muy por encima de la inflación del período. Los terneros y terneras de invernada registraron aumentos superiores al 30%, mientras que la hacienda para faena subió entre un 20 y un 30%, frente a una inflación trimestral del orden del 6–7%.
Medidos a valores constantes, el novillo y el ternero alcanzan máximos históricos dentro de la serie que se analiza desde 2011. Como consecuencia directa, los márgenes de la cría y del ciclo completo se ubican en niveles récord, impulsados más por el precio del producto que por cambios significativos en los costos.
En la invernada, si bien la relación compra–venta se volvió más exigente, los resultados siguen siendo positivos gracias a una relación maíz/novillo todavía favorable, especialmente para los sistemas que apuntan a animales más pesados.

El documento no se queda en los números coyunturales. También deja señales estructurales que ayudan a leer el momento del sector. La faena total muestra una caída intermensual, pero con una participación de hembras todavía elevada, lo que indica que no hay señales claras de retención de vientres.
La suba del precio de la carne al consumidor fue menor que la de la hacienda en pie, lo que empieza a generar tensiones aguas abajo de la cadena, especialmente en frigoríficos y en el consumo interno.
En este marco, el informe es claro, el escenario de buenos precios representa una oportunidad para mejorar la eficiencia productiva, más que para maximizar resultados de corto plazo. La mejora de índices reproductivos, el manejo del rodeo y las decisiones de carga aparecen como factores centrales para sostener la actividad en el tiempo.
San Luis dentro del mapa ganadero
Cuando se observa el informe desde San Luis, el mensaje se vuelve aún más nítido. La provincia no aparece como una región de invernada ni de ciclo completo, sino integrada exclusivamente dentro de regiones de cría bovina.
Los datos de stock y estructura productiva lo confirman. En la Región La Pampa–San Luis Semiárida ha 437.373 vacas; una relación ternero/vaca del 52%; novillos y novillitos, 99.054 cabezas, y relación novillo/vaca 0,23%.
En la Región La Pampa–San Luis Árida hay 661.513 vacas, una relación ternero/vaca del 51 %; novillos y novillitos, 88.843 cabezas, y relación novillo/vaca del 0,13”.
Estos indicadores ubican a San Luis dentro del grupo de regiones netamente criadoras, donde la generación de terneros es el eje económico del sistema y donde la eficiencia reproductiva tiene un peso decisivo sobre el resultado final.
Los modelos técnicos utilizados por el informe para estas regiones reflejan sistemas de cría extensiva, con características bien definidas, como baja carga animal por hectárea, producción basada en pastizales naturales, escasa suplementación y alta dependencia de la oferta forrajera y del clima.
Lejos de presentarlo como una debilidad coyuntural, el informe muestra que este perfil es estructural. En San Luis, la ganadería no compite por intensidad, sino por adaptación al ambiente y manejo eficiente de recursos limitantes.
Desde el punto de vista económico, los modelos que incluyen a San Luis muestran márgenes positivos, en línea con el buen momento del mercado ganadero.
Sin embargo, los resultados son sensiblemente inferiores a los de las regiones húmedas, debido a menor productividad física por hectárea, menor capacidad de intensificación, mayor exposición al riesgo climático y mayor peso relativo de los costos estructurales.
Los números son contundentes. Mientras que las regiones más productivas superan ampliamente los 80 kg de carne por hectárea, San Luis Semiárida produce alrededor de 44 kg/ha y San Luis Árida apenas 31 kg/ha. El precio del novillo es similar al del resto del país; la diferencia no está en el mercado, sino en la cantidad de kilos producidos.
Esto se traduce en ingresos netos y resultados finales mucho más ajustados. En la región árida, un año climático adverso puede borrar rápidamente el margen positivo.

Agricultura y su rol complementario
Aunque se trata de un informe ganadero, el documento incorpora la agricultura como contexto económico y productivo, especialmente en empresas mixtas. Para San Luis, el mensaje es claro, porque la agricultura no aparece como actividad dominante, sino como complemento de la ganadería.
El maíz, por ejemplo, es relevante más como insumo para suplementación y como referencia en la relación insumo–producto que como cultivo intensivo. En este sentido, la relación maíz/novillo favorable explica por qué ciertas estrategias de suplementación siguen siendo viables, incluso en ambientes restrictivos.
El informe no hace proyecciones duras ni modelos predictivos de largo plazo. Sus resultados son “instantáneos”, expresados a precios del mes analizado. Sin embargo, deja señales claras.
Mientras no haya retención marcada de vientres, no se espera una expansión rápida del stock bovino.
El límite a futuras subas de precios puede venir del consumo interno.
En regiones como San Luis, no se proyecta un cambio de perfil productivo hacia sistemas más intensivos.
La mejora futura, sugiere el documento, pasará por hacer más eficientes los sistemas existentes, no por expandir superficie ni aumentar carga de manera artificial.
La lectura final que deja el informe es contundente y especialmente relevante para la provincia.
San Luis no está limitada por precios ni por costos excesivos, sino por su baja producción física por hectárea, determinada por el ambiente. La ganadería es rentable, pero frágil. Cada kilo producido vale más que cualquier insumo agregado.
En un contexto nacional favorable, el desafío no es producir más a cualquier costo, sino producir mejor dentro de los límites que impone el territorio. Esa es, quizás, la principal enseñanza que deja el último informe ganadero cuando se lo mira desde San Luis.
Fotos: José Sombra-sanluisconelcampo.











