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San Luis: experiencia con microsilos para alimentar cabras en el Conlara

Poco más de cuatro meses transcurrieron para poner a prueba una experiencia destinada a cubrir las necesidades alimenticias de las cabras en época invernal, cuando las pasturas decaen en cantidad y calidad como  para sostener al animal en una buena condición corporal que les permita producir leche suficiente  para mantener a sus crías.

En la zona cercana a la localidad de Santa Rosa del Conlara, al noreste de nuestra provincia, se sembró sorgo con el propósito de cosechar, picar, embolsar en micro silos y guardar para la época invernal.

Es una actividad que forma parte de un proyecto integral para promover, sostener y mejorar la producción caprina con su producto principal que es el cabrito mamón en la zona del norte de las sierras centrales.


Los fondos provienen de la Ley  Nacional de Reparación de la Ganadería Caprina y el acompañamiento técnico desde de la Subsecretaría de Agricultura Familiar de la Nación (SsAF), que forma parte del Ministerio de Agroindustria de la Nación. En San Luis cuenta con la coordinación del ingeniero agrónomo Marcos Gatica.

Hacia fines del año pasado  un grupo de productores con el acompañamiento de técnicos de ésta institución sembraron en los parajes que integran la Mesa Caprina del Norte: Los Chañares, Los Argüellos, El Duraznito, Los Lobos y Cabeza de Novillo, un  total de 6,5 has.

De esos lugares, en el único donde pudieron cumplir con todo el proceso previsto fue en el paraje Los Chañares. En el resto fue imposible dado el castigo climático de la sequía que hubo durante el verano.

En el campo de Iván Cuello se sembró una hectárea de sorgo. Si bien el lote piloto también fue castigado por la sequía, en un área de aproximadamente media hectárea pudo cosecharse.

El corte del sorgo se realizó con machetes. Junto a Iván participaron su hermano Isaac, Gabriel Romero e integrantes de la familia Páez. “Lo más difícil de este trabajo es el corte. Tenemos que estar siempre agachados y eso cansa” comentó uno de los hermanos Cuello.

La experiencia es comunitaria. El 15 por ciento de lo producido queda para el propietario del campo. El resto, se corta, se le realiza el picado y se embolsa en los microsilos y se reparte entre quienes participaron del trabajo.

En esta oportunidad se armaron 105 bolsones de 50 kilos, los cuales se repartieron entre cuatro familias del paraje Los Chañares.

Los microsilos consisten en bolsas de polietilento de 130 gramos, con capacidad de entre 45 y 50 kilos. Son llenadas a través de una máquina picadora y envasadora que fue adquirida con fondos de este proyecto.

En un alto del corte y picado de sorgo, los productores comentaron que para poner a punto la máquina picadora y envasadora les insumió tres bolsas. “A partir de allí, la regulamos y fuimos achicando el tiempo de trabajo”. Esta puesta a punto se hizo en una charla taller donde se capacitó en el uso de la máquina y la importancia del ensilaje en la cadena forrajera y se armó en conjunto entre la SsAF y la agencia de extensión del INTA Concarán.

Al iniciar el trabajo, cuando sembraron,  “no imaginábamos que se iba a dar de esta manera. Ahora queda comprobar el éxito de esto cuando toque alimentar a los animales. Estamos haciendo los pasos como nos dice el técnico”.

Leo Janjetic, técnico de la Subsecretaría de Agricultura Familiar de la Nación, dijo que su temor al iniciar esta experiencia estaba centrado en que los productores no se apropiaran de la herramienta que se les estaba acercando.

“Fue al revés –expresó-, vemos que cumplen con cada paso del proceso y están manejando la máquina picadora muy bien. Se sumó sobre todo gente joven. Quizá faltó insistir a los mayores para que participaran más.”

Las fortalezas del proceso de estos productores, para Leo Janjetic residen en que los productores tienen la cabra como un ingreso importante y necesitan reforzar y mejorar la producción, y para ello deben de  mejorar la alimentación. Otra de las fortalezas que visualiza es que son jóvenes con muchas inquietudes.

Las actividades descriptas forman parte del proyecto en la modalidad de Aportes No Reintegrables (ANR) en el marco de la Ley Nacional  para la Recuperación, Fomento y Desarrollo de la Actividad Caprina, que asciende a un millón doscientos mil pesos. En el proyecto están contemplados 73 productores.

Fue armado desde la Mesa Caprina del Norte y en él se trató de que quedara reflejada técnicamente la mayoría de los temas referidos a la actividad. Se incluyeron alimentos, mejora en la infraestructura de los corrales, la implementación de uso  del  boyero eléctrico y la mejora genética con la incorporación de chivatos de raza.

La Subsecretaría de Agricultura Familiar de la Nación en San Luis a través del equipo socio territorial del Valle del Conlara trabaja desde hace varios años sobre el manejo de las majadas, alimentación y el año pasado  promovió un fuerte impulso  a la infraestructura, además del mejoramiento de sus cabras criollas.

Estas acciones en el territorio son ejecutadas en un marco de articulación entre la Subsecretaría de Agricultura Familiar de la Nación y la Agencia de INTA con asiento en Concarán.

Fuente y fotos: Prensa SsAF San Luis.