Inicio Agricultura San Luis: el especialista Mario Funes analiza la implantación de alfalfa en...

San Luis: el especialista Mario Funes analiza la implantación de alfalfa en la zona de El Morro

Con la finalidad de atenuar los excesos hídricos en la zona de El Morro, el gobierno de la provincia ha puesto en marcha un plan de siembra de alfalfa, una forrajera que toma mucha agua del suelo. El Semiárido solicitó al ingeniero agrónomo Mario Funes, de INTA Villa Mercedes, su análisis sobre la implantación de esta pastura. Consideró a la medida como «excelente», dado que es «una respuesta rápida» a la situación. Hace tres recomendaciones para su implantación: Estudio de suelo, análisis de la semilla y manejo del cultivo. Reconoce a los productores de esa área geográfica provincial como «prolijos» y conocedores del tema, dado que se dedican a la agricultura. Aunque advierte que el objetivo no se debiera agotar en tomar el agua del suelo sino a lograr una buena producción, para lo cual efectúa recomendaciones desde su ámbito profesional.

Para poner en contexto la nota vale recordar quién es nuestro entrevistado. Mario Oscar Funes es ingeniero agrónomo, desde hace 30 años se desempeña en el INTA de la ciudad de Villa Mercedes. Dedicado a la investigación sobre forrajeras cultivadas y dentro de éstas a las templadas como la alfalfa, aunque hubo una época en la cual trabajó también con el verdeo de invierno.


Por tener una amplia dedicación al estudio de los comportamientos de la alfalfa, esta experimental  de INTA integra la Red Nacional de Evaluación de Cultivares de Alfalfa. La conforman 17 localidades distribuidas por todo el país donde se evalúan -con la misma metodología- los cultivares de alfalfa que salen al mercado.

A estos cultivares se les realizan ensayos sobre el grado de latencia de la semilla. Tiempo atrás se trabajaba con grado de latencia 3; hoy llegan a 9 ó 10. El grado de latencia es el grado de reposo invernal.  Ejemplificando: hay alfalfas del grupo seis que rebrotan en el mes de noviembre y cesan su producción cuando empiezan los primeros fríos, mientras que las del grupo 9 rebrotan en septiembre y terminan su ciclo en abril o mayo.

En esta Red Nacional, al evaluar el comportamiento de la alfalfa en diferentes lugares, pueden observar la “plasticidad” que tiene. Una variedad que es muy plástica es la monarca, la cual es utilizada como testigo.

Además de esto, se lleva la experiencia desde las parcelas de estudio  a lotes de superficie más grande, donde se observa la correspondencia del estudio con la práctica concreta en el lote. Acá en la provincia las que mejor se comportan son las variedades de grupo intermedio (6 ó 7).

El gobierno provincial puso en marcha un plan ambicioso mediante el cual promueve la siembra y el cultivo de alfalfa en la cuenca de El Morro. ¿Por qué la alfalfa? Porque es una forrajera que necesita mucha agua. Entonces en la zona se la utilizará para atenuar los excesos hídricos que se producen desde hace varios años.

Si bien no se conoce el proyecto en detalle, se sabe que consiste en entregar a los productores semilla de alfalfa en forma gratuita, al igual que el asesoramiento técnico.

“Como medida política me parece excelente”, afirmó con contundencia el ingeniero Funes. “En la zona de El Morro en un tiempo había mucha implantación de pasturas. Pero cuando hicimos un recorrido con el ingeniero Frassinelli -también de INTA, ahora retirado- observamos que había sido sustituida por la agriculturalización (soja y maíz, sobre todo)”.

Aclaró que con esa observación no pretendía decir que ese era el principal problema de lo ocurrido en la cuenca, dado que llovió mucho más y las napas subieron, entre otras cuestiones que también aportan al análisis.

Relata que el objetivo de esta intervención es extraer agua del suelo y en este aspecto la alfalfa es un “excelente consumidor de agua”. En dos años ya se tiene extracción, mientras que con la forestación recién después de los cinco años comienza el consumo.

Mario Funes considera a la alfalfa como “una respuesta rápida” al problema. Además, “sigue siendo la reina de las forrajeras”, afirma, dado que a la extracción del agua se suma que se puede obtener una muy buena producción y calidad de forraje, siempre que el productor “esté dispuesto a hacer las cosas bien y cortar en tiempo y en forma”.

En cuanto a los aspectos técnicos sobre la siembra, el cultivo y el corte de la alfalfa, Funes explica que cuando coordina sus charlas con los productores siempre recomienda tres puntos para lograr una buena implantación de esta pastura: Análisis de suelo, análisis de semilla y el manejo.

Análisis de suelo: Qué necesita la alfalfa y qué se le brinda al suelo. Si se trata de uno con PH ácido hay que hacer un tratamiento. La zona de El Morro no es un suelo con esa característica. El ingeniero agrónomo explica que la alfalfa no necesita nitrógeno, pero sí, en cambio, necesita fósforo. Se estima entre 20 y 25 partes por millón. Explica que ese elemento es fácil incorporar. Se puede realizar en conjunto con la siembra.

Con el contenido de potasio en esta zona no hay problemas. Recomienda que ante todo estén solucionados los problemas con los macro elementos y después se haga foco en lo que respecta a los micro elementos, los cuales no tienen una incidencia grande en la producción.

También recomienda tener mucho cuidado con la denominada «capa densa» o «piso de arado». La raíz de la alfalfa es pivotante y debe atravesar el suelo. Si encuentra esta capa no la puede perforar, entonces se bifurca, no llega a la napa y genera una planta débil, sin las cualidades que necesita para constituir un buen forraje.

Análisis de semilla. segunda recomendación de Funes: cuando el productor compra una semilla debe analizar el poder germinativo. La cantidad de plantas por metro cuadrado debe oscilar entre las 250 y 300, para lo cual deberá regular adecuadamente la sembradora. Y aquí otro elemento técnico para tener en cuenta: la implantación se recomienda en hilera y con buena compactación.

Otro elemento es la época de siembra. La mejor época es alrededor del mes de marzo. Este año no es un buen ejemplo por la falta de lluvias y las heladas tempranas que hemos tenido. Pero en años considerados «normales» en cuanto a lluvia y temperaturas el dato que resalta es la siembra en ese mes.

No obstante reconoce que en primavera también se puede sembrar. Ahora bien, realiza distinciones entre lo que implica la siembra en una u otra estación del año.

En el otoño la plantita tiene menos horas de luz, ante lo cual crece más hacia la raíz que hacia la hoja, hasta cuando termina el frío, época en la que comienza a rebrotar. En cambio en primavera hay más luz y temperatura y  en vez de tirar raíz tira hojas y la planta «se va en vicio», como acostumbra a decir el productor, explica detalladamente el ingeniero agrónomo de INTA.

Recomendó mucho cuidado con la época de siembra, dado que es muy distinto el comportamiento de la planta si es sembrada en otoño o en primavera, como también es distinta su estructura y la fisiología. También es diferente combatir las malezas otoñales que combatir las primaverales. Estas son mucho más agresivas. con lo cual refuerza la idea de sembrar en época otoñal.

Manejo. Depende si se siembra para pastoreo o para corte. Estos últimos años se hace más para corte. Al respecto y haciendo énfasis en el aspecto ambiental Mario Funes hizo referencia a «dos maestros» en la materia como son los ingenieros Mario Bragachini y Alberto Quiroga, ambos de INTA, quienes testifican que cuando se hace la alfalfa para pastoreo la «ineficiencia» de la cosecha de la alfalfa por el pisado de la vaca, ésta le devuelve al suelo entre el 35 y el 40 por ciento de nutrientes. La «eficiencia» por corte mecánico devuelve sólo el 5 por ciento. Lo cual «es para pensar», recapacita.

«¿La alfalfa fertiliza los suelos? sí. Pero cada vez estamos siendo más estractivos. Todo lo que cortamos y no dejamos caer, no le devolvemos al suelo. Esta acción debilita la planta. Entonces debiéramos fertilizar para sostener la calidad. Seamos eficientes en la cosecha y eficaces al momento de ver el comportamiento del suelo, para lo cual hay que hacer análisis», reflexiona.

Otro tema para tener en cuenta es el momento en el cual debe introducirse la vaca para el pastoreo. A fin de que no se empaste lo adecuado es en época de floración. Se resigna un poco de calidad pero se atenúa el peligro de empaste.

En el caso del corte para rollo, el productor suele dejarla crecer en el tiempo para obtener mayor cantidad, pero esta acción hace perder en la calidad del fardo, rollo o la forma como la corte. De allí que reconoce que debiera implementarse un control de calidad de esos productos de corte, similar a lo que ocurre con los controles que se le realizan a la leche, por ejemplo.

Con un 5 por ciento de floración es el momento adecuado para el corte y el pastoreo. Es cuando la hoja tiene mayor cantidad de proteínas.

¿Qué fortalezas y debilidades observas en la zona de El Morro para realizar la implantación de la alfalfa?

Los productores de esa zona son agrícolas. Ya conocen la forma como se debe sembrar. Son prolijos. Lo que sí no hay mucho análisis de suelo y espero que le asignen a la alfalfa buenos lotes. Porque si se le asigna el peor lote no podrán obtener buenos rindes. Sobre todo me preocupa el manejo que se haga, porque en el mejor de los casos del cien por ciento de la semilla que se siembra, germina el 60; y en el peor un diez o un quince por ciento. Esto corroborado por estudios. El principal problema no reside en la semilla, sino en el manejo erróneo que se hace.

Si se tienen en cuenta algunos de estos factores enunciados por el ingeniero agrónomo de INTA especialista en forrajeras, Mario Oscar Funes, se puede obtener una alfalfa de excelente calidad, lo cual puede redundar en la apertura de mercados de comercialización no sólo en el país sino internacionales. Pero eso será motivo de otra nota, dedicada a la post producción de esta forrajera.

Fotos: gentileza Mario Funes y El Semiárido.