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San Luis: Alfavita recibió a técnicos del CFI y la CEPAL para analizar el potencial agrícola de la Llanura Norte

En una jornada de intercambio técnico clave para el desarrollo agrícola de San Luis, Jorge Isabettini, propietario de Alfavita, una de las empresas de producción y procesamiento de alfalfa más importantes de la provincia, con 2.000 hectáreas implantadas en Candelaria, recibió a especialistas del Consejo Federal de Inversiones (CFI) y de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Los técnicos Victoria Barzola (CFI) y Manuel Gonzalo (CEPAL) llegaron acompañados por el director provincial de Desarrollo Productivo, Gustavo del Bosco, y por el técnico del INTA Quines Héctor Andrada.

La visita se enmarca en una iniciativa impulsada por el Gobierno provincial para diseñar lineamientos estratégicos que consoliden a la Llanura Norte como nuevo epicentro agrícola del centro del país. Para ello, el CFI y la CEPAL fueron convocados con el objetivo de avanzar desde una etapa de diagnóstico hacia la formulación de políticas activas que fortalezcan la competitividad y la diversificación productiva de la región.

Del Bosco explicó que la provincia trabaja desde hace meses en los planes maestros de agua y energía, dos pilares para el crecimiento rural. “El gobernador pidió que, una vez completado el diagnóstico, podamos definir qué herramientas productivas se pondrán en marcha para potenciar la producción. Por eso incorporamos a la CEPAL, muy especializada en cadenas de valor, para que el plan no se quede solo en el diagnóstico, sino que avance en acciones concretas”, señaló.


La comitiva comenzó el recorrido por empresas consideradas referentes en cultivos estratégicos. Visitaron Puramel por su producción de algodón y Alfavita por la alfalfa, que Del Bosco definió como “la vedette del momento, un cultivo consolidado que aún tiene un potencial de crecimiento enorme”.

 “La energía es la principal limitante para expandirnos”

Frente a los técnicos, Isabettini expuso sin rodeos las principales dificultades que enfrenta el sector, comenzando por el costo energético.

“Si no se toman medidas urgentes, la energía será la mayor limitante. Tener una bomba funcionando día y noche dispara los costos de producción. El gobierno tendrá que pensar en créditos para paneles solares o alternativas energéticas, porque si no, se hace muy difícil crecer”, advirtió.

Alfavita utiliza distintos sistemas de riego, inundación, pivot y goteo subterráneo, cada uno con costos y beneficios específicos. El goteo, detalló, es el más eficiente pero también el más costoso: alrededor de 4.000 dólares por hectárea, frente a los 2.000 que demanda un pivot. La energía sigue siendo el factor determinante: “Un panel solar, una vez amortizado, tiene un costo operativo cero. Ese es el camino”.

Isabettini compartió ejemplos de Mendoza, donde empresas incorporan paneles solares con sistemas bidireccionales que incluso devuelven excedentes a la red. “En una zona como la nuestra, con tanto sol, no hay mucho que pensar, es una alternativa extraordinaria”.

Alfavita es uno de los establecimientos con mayor superficie de alfalfa en producción del país. Su enfoque es altamente tecnificado y orientado a la calidad, un aspecto que, según Isabettini, marca la diferencia en el mercado internacional.

“La alfalfa es sol y agua, pero también maquinaria. Nosotros trajimos segadoras grandes porque aprendimos que no se puede hacer mucha alfalfa con pocas máquinas. En EE. UU. cortan 200 hectáreas en un día; nosotros tardamos una semana. El cultivo exige velocidad, precisión y equipamiento”, afirmó.

El empresario insistió en que el talón de Aquiles del sector es la falta de información y la resistencia para invertir en tecnología: “La alfalfa es un cultivo exigente. No es un negocio de volumen, es un negocio de calidad. El mundo no quiere alfalfa, quiere calidad de alfalfa”.

Infraestructura

Sobre la infraestructura provincial, Isabettini fue contundente:

– Rutas: “San Luis tiene una red vial superior a la mayoría de las provincias.”

– Internet: “Hoy la conectividad cambió todo. Podemos monitorear maquinaria y personal en tiempo real.”

– Agua: “El gran pendiente es la gobernanza y la eficiencia del recurso.”

Criticó especialmente la falta de nivelación de suelos por parte de la mayoría de los productores, algo que reduciría el consumo de agua por hectárea, y reclamó que el Estado brinde herramientas para facilitarla. “San Luis Agua debería tener máquinas niveladoras para prestar servicio. Si no ayudamos al productor a ser eficiente, el agua no alcanza.”

Además, señaló la importancia de construir el dique de Quines, obra largamente postergada que permitiría ampliar la frontera de riego y almacenar excedentes.

Uno de los puntos más críticos del diálogo fue la reactivación ferroviaria y la concesión del predio de Alfazal, que, según Isabettini, podría haber fortalecido a las empresas locales. “No entiendo por qué no me lo vinieron a alquilar a mí. Soy el mayor productor y exportador de alfalfa de la provincia. Se lo dieron a tres personas y no sé si va a funcionar”, sostuvo.

Para él, la clave del éxito no está en instalar fábricas, sino en garantizar mercados. “Una planta la comprás en quince minutos, pero ¿a quién le vendés? Lo difícil es comercializar.”

Exportación a 20 países y un mercado sin techo

Hoy Alfavita exporta su producción a 20 países, incluyendo un fuerte crecimiento en Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, mercados con altísimo consumo animal.

“Para ellos, la alfalfa es indispensable. No tienen agricultura y alimentan vacas, caballos y otras especies con importaciones. Un tambo de 150.000 vacas es algo inimaginable para nosotros. España, Francia e Italia producen, pero no dan abasto. El mercado árabe no tiene techo”, describió Isabettini.

Pero llegar a ese nivel de exportación no fue fácil. Recordó que la empresa comenzó enviando un contenedor gratis a Chile para que un potencial cliente probara la mercadería. “Si no servía, no lo pagaba. Así empezamos. Nadie te regala un mercado, hay que salir a buscarlos.”

Consultado sobre la formación local, Isabettini reconoció que Alfavita mantiene vínculos con escuelas agrotécnicas y universidades, pero advirtió sobre una dificultad creciente: “Cuesta conseguir gente que quiera trabajar. Los chicos salen de las escuelas, pero no tienen motivación. Es un problema cultural y muy serio.”

La empresa emplea a unas 50 personas, pero asegura que la disponibilidad de mano de obra calificada es uno de los principales desafíos para cualquier proyecto de expansión.

Una región con un potencial excepcional

Para Isabettini, la Llanura Norte es una zona única en el mundo. Enumeró indicadores que la posicionan como una región privilegiada, con dos cosechas de papa por año, dos silos de maíz en la misma campaña y hasta diez cortes anuales de alfalfa.

“Pocos lugares producen lo que se produce acá. No sé por qué no la miran con doble lente. Este corredor es prodigioso”, dijo y a modo de cierre, dejó un mensaje claro para los organismos presentes: “Hay mucha gente con ganas de crecer, pero se necesitan herramientas. No es fácil, es una inversión grande. Si la provincia acompaña, esto puede ser una potencia.”