La empresa, que concentra en San Luis su principal unidad de negocios y 6.000 hectáreas bajo riego, presentó ante técnicos de CEPAL y CFI un ambicioso plan de expansión que incluye feedlot, ampliación del megatambo, generación propia de energía, procesamiento industrial de hortalizas y fortalecimiento del polo algodonero.
En el marco de una agenda técnica estratégica para el desarrollo productivo de San Luis, representantes de Puramel SA recibieron a especialistas del Consejo Federal de Inversiones (CFI) y de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), organismos convocados por el Gobierno provincial para avanzar en el diseño de lineamientos que potencien a la llanura norte como epicentro agrícola del centro del país.
La reunión, realizada en el establecimiento San Miguel, reunió al gerente general de la compañía, Andrés Dalmasso, y al gerente de producción, Federico Lisa, junto a los técnicos de CEPAL, Manuel Gonzalo, y del CFI, Victoria Barzola. También participaron el director provincial de Desarrollo Productivo, Gustavo del Bosco, y el técnico del INTA Quines, Héctor Andrada.
Durante el encuentro, Gonzalo explicó que el organismo avanza en un diagnóstico integral para la provincia, similar a los que ya realizó en otras jurisdicciones del norte argentino. El objetivo, identificar lineamientos productivos estratégicos que orienten inversiones públicas y privadas.
“La elección de estar acá no es casual. Estamos convencidos de que esta es la zona de mayor potencial productivo de San Luis, sobre todo por la diversidad de cultivos y la disponibilidad de agua subterránea”, señaló.
Según indicó, este segundo viaje de campo permitió incorporar entrevistas con referentes privados para complementar una mirada regional que, en pocos años, se transformó aceleradamente de pequeños sistemas artesanales a unidades agrícolas tecnificadas de escala nacional.
El director de Desarrollo Productivo, Gustavo del Bosco, destacó que la provincia trabaja actualmente en dos planes maestros, agua y energía, que serán la base para la próxima etapa de crecimiento territorial.
“El gobernador decidió profundizar el desarrollo de cadenas productivas, y para eso convocamos a CEPAL. Su conocimiento en planificación y políticas de desarrollo es clave para que San Luis aproveche todo su potencial”, afirmó.



Puramel SA: la unidad de negocios más grande está en San Luis
Para Puramel SA, la provincia no es solo un polo productivo más, es su principal unidad de negocios a nivel nacional. De las casi 12.000 hectáreas bajo manejo que posee la empresa entre San Luis, Córdoba y Santa Fe, 6.000 hectáreas bajo riego y la mayor concentración de proyectos se encuentran en territorio puntano.
Dalmasso y Lisa destacaron que el crecimiento logrado en las últimas dos décadas convirtió a la región norte en un ejemplo de tecnificación agrícola por el riego por pivote controlado por telemetría, estaciones experimentales de medición climática, agricultura de precisión, uso de FieldView (plataforma de agricultura inteligente 4.0 que mejora la toma de decisiones con ciencia de datos y tecnología avanzada) y redes de comunicación potenciadas por Starlink.
Pero la columna vertebral del modelo es el acceso a agua subterránea de excelente calidad y disponibilidad, un diferencial que permite alcanzar rendimientos récord en cultivos como algodón, maíz, trigo, alfalfa y hortalizas.
La entrevista permitió conocer los planes de expansión más ambiciosos que la empresa lleva adelante en la provincia. Todos ellos apuntan a una estrategia común, transformar la producción en origen, agregar valor y reducir costos logísticos, el principal desafío para la zona.
Puramel avanza en el desarrollo de un feedlot de gran escala, actualmente en etapa de cierre administrativo y financiero. La iniciativa permitirá transformar maíz y alfalfa producidos en los propios campos; reducir el flete a Rosario, que hoy supera los 880 km; mejorar márgenes y eficiencia ambiental, e integrar a futuro la producción bovina del campo de cría de Buena Esperanza.
Es uno de los proyectos más relevantes de la empresa. Ampliación del actual tambo de 1.800 vacas en ordeñe a 3.500, con la instalación de un sistema estabulado bajo techo, clave para enfrentar el estrés calórico del verano y con ello alcanzar una producción proyectada de más de 100.000 litros diarios, además del aprovechamiento de estiércol para generar biogás y fertilizantes con huella de carbono cero.
Puramel también evalúa el desarrollo de una planta de hortalizas industrial, con dos posibles destinos comerciales, como productos congelados o deshidratados.
El proyecto se define según las tendencias del mercado y la disponibilidad energética generada dentro del propio establecimiento.
Con el objetivo de reducir costos crecientes de energía eléctrica, la empresa avanza en generación de energía con gas; desarrollo de un sistema de biogás a partir del tambo estabulado; riego y fertilización con efluentes, sistema que ya se utiliza y será ampliado.
Puramel opera en San Luis la desmotadora más moderna del país, marca Lumus, y trabaja en fortalecer el abastecimiento regional para evitar traslados a Cruz del Eje o Santiago del Estero; producción de semillas para Gensus con calidades récord, y validación junto a INTA de un algodón tipo “felpa”, similar al pima peruano.
El impacto del flete terrestre es el principal obstáculo competitivo de la zona. Por eso, la empresa impulsa una mayor utilización del transporte ferroviario desde Villa Mercedes; análisis de alternativas con Agrozal para alfalfa y granos, y evaluación de reactivar la vía frente al establecimiento San Miguel, inactiva desde hace más de 50 años.
“Si la zona tuviera mejor logística ferroviaria, el potencial de expansión sería extraordinario. Hay miles de hectáreas disponibles y agua de calidad”, remarcaron.
La empresa destacó que su expansión pudo concretarse gracias a un plantel de 150 trabajadores directos en San Luis, además de decenas de empleos indirectos.
También subrayaron que la zona norte es, hoy, la región más tecnificada de San Luis, con más de 45 km de líneas eléctricas internas construidas por la propia empresa; control remoto de riegos y maquinaria; agricultura de precisión en tiempo real, y uso intensivo de bitrenes.
La visita de CEPAL y CFI permitió dimensionar la magnitud del proceso productivo en marcha en la llanura norte, donde confluyen ventajas naturales, inversión privada sostenida y planificación provincial.
Puramel SA proyecta multiplicar su capacidad productiva, integrar procesos, reducir costos y avanzar hacia sistemas energéticos más eficientes. Con ello, San Luis se posiciona como un nuevo polo agroindustrial del país, con oportunidades para atraer inversiones, expandir fronteras agrícolas y generar empleo de calidad.

Un pilar estratégico en el esquema productivo
En el intercambio entre directivos de Puramel SA y técnicos del CFI y la CEPAL, la producción de alfalfa ocupó un lugar central como uno de los cultivos estratégicos que sostienen el desarrollo agropecuario en el norte de San Luis.
Dentro de la unidad de negocios que la empresa posee en la región, la alfalfa cumple un rol clave tanto en la sustentabilidad interna del sistema como en las posibilidades comerciales hacia afuera. Desde la empresa explicaron que el primer destino de la alfalfa es el tambo, que produce actualmente alrededor de 33 litros por vaca por día, y cuya dieta se basa en una combinación de alfalfa, maíz y grano de algodón.
Con el excedente del cultivo, la empresa también abastecerá al feedlot, otro de los proyectos en expansión que apunta a transformar granos y forrajes en origen para reducir los costos logísticos derivados de la distancia a los puertos. En este esquema de integración vertical, la alfalfa se convierte en un insumo indispensable para sostener sistemas de engorde intensivos y de alto rendimiento.
A nivel comercial, Puramel SA mantiene como principal comprador a Fondo Monte, en traslasierra, pero enfrenta una limitante estructural, los costos de flete terrestre impiden acceder a otros mercados de relevancia, como los grandes polos de exportación de alfalfa en Calchín o Bahía Blanca. Según explicaron los gerentes de producción, “los números dan margen bruto negativo” cuando se analiza el envío de megafardos hacia esas plantas procesadoras.
Esta restricción logística también condiciona la posibilidad de participar del mercado internacional a través de exportadores como Nafosa (Wylding Patagonia), que abastecen principalmente a Arabia Saudita. La calidad del forraje producido en la zona no es el problema, porque el norte de San Luis posee condiciones edáficas, climáticas e hídricas excepcionales que permiten obtener alfalfa de alta calidad y con potencial de crecimiento. El obstáculo es estrictamente logístico.
Por este motivo, la empresa analiza alternativas vinculadas al ferrocarril y a la planta de acopio y carga de Agrozal, ubicada en Villa Mercedes, como vías para reducir costos y ampliar horizontes comerciales. Aun así, el mercado más cercano sigue siendo el más accesible, lo que limita la expansión de superficie destinada a alfalfa en una región que, según remarcaron, todavía tiene un enorme potencial productivo por desarrollar.











