“Hola camaradas productores. Siento que cada día que me levanto para cumplir con mis obligaciones de producir alimentos para mi país y divisas para mis gobernantes (insaciables e inescrupulosos a la hora de gastar) me siento un boludo. Nunca han rendido cuentas de los miles de millones de verdes que nos sacan y no se ven reflejados ni en caminos, ni en salud, ni en seguridad, ni en educación, pero sí en el enriquecimiento personal de la oligarquía política.
Siguen engañándonos con el «te doy y te saco » de algo que es nuestro.
Lo de la intervención en el mercado de las carnes ya se ha experimentado y fue siempre un fracaso. Se perdieron 140.000 puestos de trabajo, 140 frigoríficos cerrados y más de 10.000.000 de cabezas de ganado perdidas, sumado a los 100.000 productores fundidos y el interior del país empobrecido.
Algunos dirigentes rurales nacionales se siguen comiendo las curvas y no hablan claro y conciso.
La única forma de que se reactive la ganadería en todos sus eslabones es sacando todo tipo de intervención, con reglas de juego claras, que no las cambien en medio del partido, como también que nos dejen de hacer pagar el gasto de la joda y el clientelismo político.
A los señores dirigentes nacionales (que la mayoría son agricultores) les pedimos que si no están a la altura de los acontecimientos hagan un paso al costado y dejen los lugares a gente que padece en carne propia el manoseo del gobierno que nos eligió de enemigos desde hace varias décadas, engañando a la ciudadanía que con esas medidas demagogas e inservibles va a solucionar algo.
Mentiras archi probadas. No se habla de la tremenda inflación, del despilfarro de recursos hipotecando generaciones venideras, ni del déficit fiscal institucionalizado y naturalizado tanto por oficialistas como por opositores, ni del empobrecimiento y analfabetismo que junto con grandes sectores del pueblo que no cubren las necesidades básicas.
Y tantos otros temas que son consecuencia de décadas de malos gobiernos y de una justicia que mira para el costado.
Camaradas, como verán estoy indignado, pero están llegando los tiempos de decir basta, basta, basta…”
Justo Estanislao Campero (San Luis).











