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Mondino advierte que la falta de financiamiento frena la recuperación ganadera pese a precios firmes

El consignatario Roberto Mondino advirtió que sin acceso a financiamiento será muy difícil recomponer el stock y expandir el rodeo vacuno en la Argentina, pese a que los valores actuales acompañan y el mercado muestra señales de firmeza. Así lo señaló tras concretar un remate de 11.000 cabezas el viernes pasado, en una jornada que dejó números contundentes en vientres, invernada y hacienda para faena.

Según publicó el portal Bichos de Campo en una nota firmada por el periodista Nicolás Razzetti, la subasta evidenció que el negocio ganadero atraviesa un momento de valores sostenidos en casi todas las categorías, aunque con un límite estructural cuando se analiza el eslabón más sensible de la cadena: la cría.

En la categoría vientres, los precios fueron calificados como buenos. Una vaquillona preñada se ubicó en torno a los 2,5 millones de pesos, con operaciones que oscilaron entre 2,4 y 2,6 millones. En tanto, una vaca con cría nueva llegó hasta los 4 millones de pesos. Son cifras que reflejan interés, expectativas positivas y una mirada optimista sobre el mediano plazo del negocio.


Sin embargo, Mondino puso el foco en la dificultad estructural que enfrenta el productor: la falta de crédito accesible. “Para crecer en cría no alcanza con buenos precios”, explicó. Se trata de un negocio de ciclo largo que requiere inversiones significativas en tierra, agua, infraestructura y personal.

“Sin crédito accesible, el productor se frena. No hablo de subsidios, hablo de financiamiento razonable”, planteó el consignatario, marcando la diferencia entre asistencia coyuntural y herramientas financieras sostenibles. En su análisis, sin condiciones adecuadas de financiamiento será muy difícil recomponer el stock nacional y avanzar en una expansión consistente del rodeo.

El contexto no ayuda: la agricultura opera con márgenes ajustados y el crédito bancario aparece caro o con exigencias elevadas. En ese escenario, la decisión de invertir en cría —actividad que devuelve resultados a largo plazo— se vuelve más lenta y compleja.

Para Mondino, allí radica la principal materia pendiente si se aspira a ingresar en una etapa de crecimiento ganadero sostenido. Sin un impulso claro a la cría, la cadena pierde su base estructural. Los precios acompañan y la demanda existe, pero la inversión de largo plazo requiere previsibilidad macroeconómica y financiamiento acorde al ciclo productivo.

En la invernada, el escenario fue de firmeza. El ternero de 200 kilos —referencia habitual del mercado— se ubicó entre 7.000 y 7.200 pesos, con ventas ágiles. Machos y hembras se movieron mayormente entre 6.000 y 7.000 pesos por kilo.

El novillito de 270/280 kilos cotizó entre 5.700 y 6.300 pesos, mientras que el novillo pesado, de 320 kilos en adelante, se ubicó entre 5.200 y 5.500 pesos, con algún lote destacado que alcanzó los 5.550 pesos.

Un dato relevante es que el ternero muestra una suba interanual incluso superior a la del gordo, impulsado por la buena disponibilidad de pasto en muchas zonas invernadoras. Las lluvias oportunas, los verdeos en buen estado y los perfiles cargados favorecen la reposición y sostienen la demanda.

Además, se profundiza la diferenciación por calidad. Los terneros cabeza de parición, bien definidos, homogéneos y con respaldo genético, generan mayor competencia entre compradores y alcanzan mejores valores. En contraste, los rodeos más desparejos encuentran un mercado menos dinámico.

En cuanto a la hacienda para faena, el dato destacado del remate fue que el consumo interno superó a la exportación. Los lotes livianos de 300 kilos se pagaron en torno a los 9.300 pesos al levantar del campo.

El novillo de 400/420 kilos se movió entre 9.000 y 9.300 pesos; el más pesado de consumo rondó los 8.700/8.800 pesos, mientras que el novillo de exportación se ubicó entre 8.300 y 8.400 pesos.

El mercado doméstico continúa firme y sostiene la dinámica comercial, aun en un contexto de restricciones económicas. Para Mondino, la carne vacuna mantiene un rol central en la mesa argentina, lo que explica la fortaleza de la demanda interna y su capacidad de sostener valores.

El mensaje que dejó el consignatario es claro: el mercado muestra señales positivas, pero sin financiamiento adecuado la cría seguirá siendo el cuello de botella del sistema. La reposición de vientres y la expansión del rodeo requieren capital, horizonte y condiciones crediticias compatibles con los tiempos biológicos de la producción bovina.

De acuerdo con lo publicado por Bichos de Campo, la jornada de remate dejó números sólidos y un mercado activo. Sin embargo, también puso sobre la mesa el desafío estructural que enfrenta la ganadería argentina: transformar la firmeza coyuntural en crecimiento sostenido, algo que, según Mondino, solo será posible con crédito accesible y reglas previsibles para invertir a largo plazo.

Foto: José Sombra-sanluisconelcampo