La apertura del mercado futuro para la exportación de la alfalfa que se produce en nuestro país, el avance en la investigación de un nuevo tipo de variedades, la presentación de maquinaria agrícola para la implantación y corte, además del convencimiento de que en San Luis “estamos trabajando bien”, fueron algunas de las conclusiones que extrajo el especialista Mario Funes de las Jornadas Nacionales de Alfalfa que se realizaron en Villa María, Córdoba.
Jonalfa 2019 fueron dos días dedicados al análisis de lo que ocurre con la alfalfa en el país. Se realizó en el campus universitario de 106 hectáreas de la Universidad Nacional de Villa María. También hubo una muestra estática, con la participación de empresas relacionadas con la actividad, además de las semilleras y maquinarias del rubro.
En la primera jornada se desarrollaron las principales charlas y en la segunda jornada, a partir del mediodía, se agregó una muestra dinámica a campo.
Mario Funes, técnico especializado en el tema, cuyo trabajo lo realiza desde INTA en la ciudad de Villa Mercedes, participó de este encuentro formativo e informativo. Además de los conocimientos que atesoró para sí, también volvió provisto con mucha información que desplegó durante el diálogo que mantuvo con El Semiárido.
En un primer paneo, analizó que las charlas a cargo de los diferentes expositores “nos dejaron un panorama abierto, positivo, en el sentido que la alfalfa viene bien perfilada para su comercialización a nivel de exportación”.
Ilustró sus palabras al comentar que nuestro país ha comenzado a “jugar fuerte” en materia de exportación en los últimos 3 años. No obstante, el mercado está manejado por Estados Unidos, España, Australia, Canadá, Italia y después viene Argentina.
Del mercado mundial de 8,5 millones de toneladas, nuestro país participa con poco más del 1%. Arabia Saudita es su principal comprador. Vinieron productores al país y se afincaron muy cerca de nuestra provincia, en el camino que une Quines con Villa Dolores. Necesitaron salir porque el agua que disponen en Arabia es muy escasa.
La producción que obtienen en Villa Dolores no les alcanza para cubrir las necesidades internas de consumo que tiene el país y deben comprar a proveedores. La exportación se realiza a través de megafardos. Argentina triplicó la venta de megafardos al Golfo Pérsico: de 31 mil toneladas en 2016, pasó a 100 mil toneladas en 2018.
Estados Unidos lidera la producción mundial con el 58%; lo sigue, lejos, Australia, con el 16%; España con 8,8%; Canadá, 5,1%; Italia, 4 %. Argentina produce el 0,2%.
Si recorremos algunos números sobre el consumo de alfalfa de los diferentes países, tenemos que Japón demanda 2,1 millones de toneladas; China, 1,6; Corea del Sur llega al millón de toneladas, mientras que los Emiratos Árabes consumen 1,2 millones.
El mercado chino, al igual que lo ocurrido con la carne, también se suma como comprador a gran escala.
En cuanto a las calidades, entre otros factores se mide por la cantidad de proteína bruta que contiene. Es una escala elaborada por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA 2003) pero adoptada a nivel mundial. En Argentina, INTA readaptó esta escala proponiendo la clasificación en cinco categorías tipificadas: La Superior es la que tiene más de 22 %; Premium, de 20 a 22; Primera, de 18 a 20; Segunda, de 16 a 18; y Tercera, menor de 16. Se recomienda utilizarla para la comercialización de henos, tanto en el mercado interno como de exportación.
Ahora bien, ¿Qué factores determinan que la alfalfa pueda llegar a un alto valor de proteína bruta? Mario Funes está convencido que hay una multiplicidad de factores que intervienen, entre otros, la fertilidad del suelo, la densidad de siembra, “pero fundamentalmente el manejo, las herramientas que se utilizan. No es lo mismo una desmalezadora que una segadora específica “, ejemplificó.
El momento de entrar a hacer el corte en la pastura es uno de los factores que tiene mayor peso. Lo recomendable es realizarlo cuando en la planta aparece el pre botón floral, aseguró el entrevistado.
“Nuestro productor acostumbra a cortarla cuando está en el 50% de floración, en el afán de obtener mayor cantidad. Pero en esta acción se pierde calidad porque a medida que la alfalfa avanza en su estado fisiológico incrementa su contenido en lignina y fibra”, resumió.
Por ello se ha lanzado al mercado un nuevo tipo de alfalfa que contiene menor cantidad de lignina y tiene tolerancia al glifosato. Brinda mayor producción y se puede entrar a hacer el corte más tarde manteniendo la calidad del forraje. Este es otro de los avances que se pudo observar en las jornadas de Jonalfa 2019, explicó Funes.
Un aspecto que llamó la atención de nuestro entrevistado fue lo referido a la densidad de siembra. “Están hablando de sembrar entre 20 y 25 kilos por hectárea, cuando antes estábamos entre los 10 y 12 kilos. Encubrimos las cosas que hacemos mal incrementando la densidad”, afirmó. Teniendo en cuenta aspectos tales como la selección y preparación del lote, utilización de maquinaria adecuada, fecha de siembra optima, variedades de alfalfa adaptadas a la región, semilla de calidad, cultivo antecesor, etc. podríamos optimizar esa densidad de siembra a fin de lograr 250-300 plantas de alfalfa por metro cuadrado en la etapa de implantación.
El aspecto económico no estuvo ausente. En este caso, teñido por el cambio de signo político en la conducción del Estado.
Dentro de esa esfera se habló de los costos operativos. El transporte fue tomado como ejemplo. De acuerdo con los dichos del presidente de la Cámara Argentina de la Alfalfa, José Brigante, un conteiner con megafardos, de Buenos Aires al Golfo Pérsico, para recorrer los 13 mil kilómetros tiene un costo de 45 dólares por tonelada.
En contraposición a este valor, para el recorrido desde Calchín en la provincia de Córdoba, hasta Buenos Aires, el costo del transporte en camión llega a 120 dólares por tonelada. Desde la lógica, no se entiende semejante diferencia.
En las novedades en cuanto a la maquinaria agrícola, Funes mencionó a los rastrillos giroscópicos y las segadoras específicas para la alfalfa. Este tema lo ampliaremos en otra nota.
A modo de redondeo o de conclusión, Mario Funes consideró que después de escuchar las diferentes ponencias “me quedó claro que en San Luis estamos trabajando bien respecto de la mirada del mercado a futuro, con seriedad tanto desde el punto de vista comercial cuanto el técnico”.
De este último mencionó la implantación, seguimiento, protección y manejo de las pasturas. “Si aseguramos rollos y fardos de calidad, estaremos haciendo las cosas bien como para que San Luis forme parte de ese sector que exporta un producto de calidad”, concluyó el especialista en alfalfa.
Producción: El Semiárido













