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“La sanidad es una inversión”: el trabajo que sostiene la producción en el feedlot Santa Rita

Santiago Córdoba, médico veterinario responsable de la sanidad del feedlot Santa Rita, de Emilio Huguenine y Asociados, explicó cómo se articulan la prevención, los controles diarios y el seguimiento de los tratamientos. El profesional destacó el valor del manejo, la capacitación del personal y los registros, y describió su participación en los servicios de reproducción e inseminación artificial.

En un feedlot, el cuidado sanitario comienza mucho antes de que un animal muestre síntomas de enfermedad. Está presente en la recepción de cada tropa, en las recorridas por los corrales, en el suministro de alimentos y en la organización de las cargas y descargas. Para Santiago Córdoba, médico veterinario responsable de la sanidad de Santa Rita, esa continuidad es una de las bases del trabajo, prevenir, detectar a tiempo y acompañar cada tratamiento hasta la recuperación.

“La sanidad es, en realidad, una inversión”, afirmó. Según explicó, su incidencia económica es menor que la de otros componentes del sistema, como la alimentación y la mano de obra, pero su impacto sobre los resultados productivos puede ser considerable.

La prevención permite reducir la aparición de enfermedades y sus consecuencias, entre ellas los contagios y las muertes. Por eso, Córdoba ubica los planes sanitarios dentro de una estrategia que involucra a todo el equipo del establecimiento.

En Santa Rita, la llegada de los animales pone en marcha un plan sanitario previamente establecido. El veterinario detalló que ese esquema contempla vacunas preventivas, antiparasitarios y, según lo previsto en el protocolo, productos que aportan vitaminas y minerales.

Sin embargo, el trabajo no termina con esas aplicaciones. La respuesta de cada animal y su adaptación al nuevo ambiente requieren seguimiento.

“Hay animales que no se adaptan o que presentan una dificultad, y es ahí donde intervengo ya en forma más específica”, explicó.

Ante la aparición de síntomas, su tarea consiste en buscar un diagnóstico, definir el tratamiento más indicado y controlar la evolución. Ese seguimiento se realiza en coordinación con las personas que trabajan diariamente en los corrales.

Los recorredores cumplen una función central. Capacitados para observar la hacienda, revisan corral por corral, identifican posibles anomalías y prestan especial atención a los animales que ya están bajo tratamiento. Cuando una evolución exige modificar una decisión o repetir una aplicación, el equipo comunica la situación para que se evalúe cómo continuar.

Así, la presencia veterinaria se complementa con una vigilancia cotidiana que permite advertir cambios en el estado de los animales.

Registros que acompañan la producción

Córdoba también destacó la importancia de documentar las intervenciones sanitarias. Según indicó, el establecimiento mantiene registros y libros de tratamientos que son auditados periódicamente por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).

En ellos se detalla qué animal recibió atención, qué tratamiento se realizó y cuáles fueron los productos utilizados. Esa información permite respaldar el seguimiento sanitario y verificar el cumplimiento de las exigencias correspondientes.

El profesional señaló que los controles también brindan garantías sobre la utilización de medicamentos y sobre la exclusión de productos prohibidos en determinados mercados.

En cuanto al abastecimiento, sostuvo que trabajan con proveedores y veterinarias de distintas provincias, entre ellas La Pampa, Buenos Aires y Córdoba, para disponer de los insumos necesarios.

Para el veterinario, la salud de la hacienda debe abordarse junto con el manejo. El cuidado comprende toda la permanencia en la hotelería, desde la descarga hasta la salida de los animales.

En ese proceso, describió prácticas orientadas a reducir el estrés, como el trabajo con banderas, sin perros ni picanas, respeto por los tiempos de desplazamiento y disponibilidad de agua fresca, especialmente durante el verano.

Las temperaturas también condicionan la organización de las tareas. En los días calurosos, los movimientos y trabajos en los corrales se realizan en los momentos más frescos. El mismo criterio se aplica a las cargas y descargas, junto con el respeto por la capacidad de los transportes.

La coordinación logística resulta necesaria tanto para la salida como para la recepción de hacienda. Conocer el horario de llegada permite preparar al personal, recibir los animales sin demoras y evaluar las condiciones en las que arriba cada tropa.

Los momentos que exigen mayor atención

Con dos décadas de ejercicio profesional y una trayectoria vinculada a la ganadería, Córdoba señaló que la experiencia ayuda a anticipar situaciones y minimizar problemas.

Los períodos de lluvia y frío demandan especial atención. Entre las afecciones que mencionó en los sistemas de engorde a corral aparecen las respiratorias y los trastornos digestivos.

Frente a esas situaciones, insistió en sostener las tareas programadas, cumplir los protocolos de ingreso y controlar el suministro de alimentos. La prevención, en su planteo, depende de la continuidad del trabajo y de una gestión que permita detectar desvíos.

Oriundo de Río Cuarto y egresado de la Universidad Nacional de esa ciudad, Córdoba comenzó a acercarse al equipo de Emilio en 2023.

El vínculo se afianzó mientras realizaba una especialización en el Instituto de Reproducción Animal de Córdoba, donde conoció referencias sobre los trabajos que desarrollaba Emilio. A partir de ese contacto, comenzó a participar en visitas a campos y a colaborar en distintas actividades.

En 2024 realizó pasantías con el equipo y, posteriormente, se incorporó de manera estable. Esa experiencia le permitió acompañar los comienzos del feedlot Santa Rita y participar en su desarrollo.

Su actividad también comprende los servicios de reproducción, con trabajos en San Luis, Córdoba y La Pampa.

Reproducción: evaluar antes de inseminar

Córdoba explicó que los rodeos destinados a reproducción requieren un abordaje sanitario diferente del utilizado en el feedlot. Las categorías, el estado de la hacienda y los objetivos del trabajo determinan las recomendaciones.

En inseminación artificial, participa desde la evaluación inicial del rodeo hasta la aplicación de la técnica. El proceso incluye la revisión de las condiciones reproductivas y la elección del protocolo más adecuado.

La sincronización busca organizar el ciclo estral y la ovulación para poder inseminar al conjunto de animales en un momento programado. Para ello se utilizan dispositivos y tratamientos hormonales definidos según la categoría y las condiciones del rodeo.

También destacó el cuidado que exige la manipulación del semen, tanto durante su conservación en termos con nitrógeno líquido como al descongelar las pajuelas y preparar el instrumental.

Para Córdoba, la confianza de los productores se construye sobre esa combinación de conocimientos, seguimiento y organización. Al referirse a Santa Rita, valoró la supervisión profesional y el aporte de los distintos asesores que participan en el establecimiento.

“Se está trabajando con sistemas, con procesos, con gestión, con datos y por profesionales”, resumió. Una forma de entender la producción en la que el control sanitario y el bienestar animal acompañan cada etapa del trabajo.