Las condiciones que, desde septiembre de 2020, han permitido la instauración de un episodio de La Niña en el Pacífico tropical se han reforzado fruto de la intensificación de los vientos alisios registrada entre mediados de julio y mediados de agosto de 2022. Ello ha incidido en las pautas de temperatura y en la configuración de las precipitaciones y ha exacerbado la sequía y las inundaciones en distintas partes del mundo.
La Niña es un fenómeno que produce un enfriamiento a gran escala de las aguas superficiales de las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial, además de otros cambios en la circulación atmosférica tropical, a saber, en los vientos, la presión y las precipitaciones. Por lo general, tiene efectos en el tiempo y el clima opuestos a los de El Niño, que constituye la fase cálida del fenómeno denominado El Niño-Oscilación del Sur (ENOS).
Sin embargo, todos los fenómenos climáticos de origen natural ahora se producen en el contexto del cambio climático antropógeno, que provoca un aumento de las temperaturas mundiales, exacerba los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos, y altera la configuración de las temperaturas y las precipitaciones estacionales.
«Es excepcional que un episodio de La Niña se mantenga durante tres años consecutivos. Su efecto de enfriamiento está ralentizando de forma transitoria el aumento de las temperaturas mundiales, pero no detendrá ni invertirá la tendencia al calentamiento a largo plazo», afirmó el Secretario General de la OMM, profesor Petteri Taalas.

«La agudización de la sequía en el Cuerno de África y en la parte meridional de América del Sur lleva el sello de La Niña, al igual que las precipitaciones por encima de la media observadas en el sureste asiático y en Australasia. Desafortunadamente, los datos más recientes sobre La Niña confirman las proyecciones climáticas regionales que apuntaban a un agravamiento de la devastadora sequía que sufre el Cuerno de África, cuyas consecuencias afectarán a millones de personas».
«La OMM seguirá proporcionando información adaptada al sector humanitario y no dejará de brindar apoyo en ámbitos sensibles como los de la agricultura, la seguridad alimentaria, la salud y la reducción de riesgos de desastre. La OMM también trabaja para que todas las personas tengan acceso a los sistemas de alerta temprana en los próximos cinco años a fin de protegerlas de los peligros relacionados con el tiempo, el clima y el agua”, dijo el profesor Taalas.
Fuente: BCR News











