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La Mesa Caprina del Norte incorporó una pala frontal y una esparcidora de guano

La Mesa Caprina del Norte incorporó una pala frontal en un tractor comunitario, con el que cuenta la organización en el paraje rural Los Lobos y una esparcidora de guano, con el fin de solucionar el problema de la acumulación de estiércol de los corrales y a su vez genera una mejora en los suelos que, de lo contrario, no se haría.

Esta tecnología fue sumada a través de un proyecto de Ley Caprina, que impulsaron técnicos de la Subsecretaría de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena. “Genera un cambio cultural y un desafío”, además de “un salto cualitativo de la organización para empezar a buscar una solución al problema del guano y a la fertilidad de sus propios campos”, dijeron los técnicos Leonardo Janjetic y Pablo Venturelli.


¿Cómo se llega al proyecto?

La actividad caprina que se desarrolla en las sierras centrales de San Luis se hace históricamente en forma extensiva, pero con encierre a corral nocturno. Esto genera una gran concentración de abono en los corrales que es un importante insumo en actividades intensivas. Ese abono es comprado por transportistas que lo llevan principalmente a la provincia de Mendoza, esto permite un mínimo ingreso a las familias campesinas por la venta de este subproducto y la limpieza del corral que, de no realizarse, acumula exceso de abono.

Pero sucede que esta venta se realiza esporádicamente y por lo general los compradores retiran el guano de corrales de fácil acceso y de majada grande donde es menos costoso el trabajo. Así es como muchos corrales no se limpian desde hace muchos años generando problemas tanto para el trabajo en el corral como para los mismos animales.

La Mesa Caprina del Norte viene planteando esta problemática en distintos espacios y en el 2019 presentó un proyecto en la UEP Caprina de San Luis para financiar a través de la Ley para la Recuperación, Fomento y Desarrollo de la Actividad Caprina un proyecto que busque una solución al problema y darle utilidad al abono en los mismos campos de las familias campesinas. Esto permitió incorporar una pala frontal en un tractor comunitario, con el que cuenta la organización en el paraje rural Los Lobos y una esparcidora de guano.

De esta manera, la organización cuenta con un equipamiento que permite retirar el abono de los corrales y mejorar la fertilidad y la estructura de los suelos de lotes donde se siembran verdeos.

El procedimiento de trabajo es retirar el abono de los corrales y dejarlo apartado entre 30 a 45 días. Durante ese tiempo el abono se descompone (proceso de compostaje) perdiendo las características fuertes que transfiere el orín, que puede traer problemas a las plantas. La descomposición es un proceso de crecimiento y acción de microorganismos, que, al estar influido por factores como luz, humedad y temperatura, es variable según la época del año.

Luego de producida la descomposición, el abono es esparcido con la abonadora y posteriormente incorporado al suelo al momento de sembrar con rastrón.  Así, se incorpora materia orgánica que es necesaria para el desarrollo y mantenimiento de la vida bacteriana, puesto que sin ésta las plantas no pueden asimilar los elementos minerales, ni retener la humedad, ni lograr un crecimiento óptimo. Es importante destacar que esta práctica permite incorporar nitrógeno y fósforo en los suelos.

De esta manera, la organización busca solucionar el problema de la acumulación de estiércol de los corrales y a su vez genera una mejora en los suelos que, de lo contrario, no se haría. Además, tiene el valor extra que es un procedimiento completamente orgánico donde se aprovecha un subproducto y no se usan insumos externos.

Puesta en funcionamiento.

Si bien el proyecto es de 2019 el inicio de la pandemia complicó la llegada del equipamiento y recién logró estar a punto a comienzos de este año. Así es como en marzo se hizo la remoción de estiércol de uno de los corrales en Los Lobos, en el campo de Arsenio Correa y se organizó una jornada demostrativa en abril para mostrar el funcionamiento de la esparcidora de guano. En esa jornada participaron referentes de todos los parajes de la organización Los Quebrachos, Bajo de Veliz, Cabeza de Novillo, Los Argüellos y Los Chañares. Se mostró cómo es el trabajo de la abonadora sobre un lote en el que se sembró avena como verdeo de invierno. Según la regulación que se realizó, se esparcieron 5000 kg de abono en media hectárea.

Lo que se acordó es que la máquina trabaje con las familias que se han asociado. El trabajo se paga por hora de trabajo del tractor en la limpieza de corral y por hectárea en el trabajo de esparcir en los lotes. Esto, sin duda, genera un cambio cultural y un desafío, dado que las familias están históricamente acostumbradas a que se les paga por la venta del guano y ahora para limpiar el corral y abonar el lote deben hacer una pequeña inversión. Pero se debe poner en la balanza el mínimo ingreso que pagan quienes compran el abono ($1.500 por chasis) y el beneficio de abonar lotes que históricamente son sobre pastoreados.

Es sin duda un salto cualitativo de la organización empezar a buscar una solución al problema del guano y a la fertilidad de sus propios campos.