El abogado y técnico superior en Administración Agraria, nacido en Villa Mercedes, plantea la necesidad de recuperar una visión nacional sobre el campo y promover una formación más amplia para los profesionales de las ciencias agropecuarias. Autor de varios libros vinculados con la cultura gauchesca y el mundo rural, también trabaja en un proyecto legislativo que propone revisar unas 25 leyes que afectan al sector.
Jorge David Cuadrado nació en Villa Mercedes y construyó a lo largo de su trayectoria un perfil que combina el derecho, la administración agraria, la actividad rural y la literatura vinculada con la cultura gauchesca. Abogado y técnico superior en Administración Agraria, desarrolló parte de su experiencia profesional en establecimientos ganaderos de grandes dimensiones, además de desempeñarse en organismos públicos y entidades relacionadas con el trabajo rural.
En la actualidad, una de sus principales inquietudes está relacionada con la legislación agropecuaria y la formación de los profesionales que trabajan en el sector. Cuadrado es autor de un ensayo titulado “Buen patrón para productores rurales y gobiernos argentinos”, una obra que, según explica, podría convertirse en el punto de partida para la creación, modificación o derogación de unas 25 leyes vinculadas especialmente con la actividad agropecuaria.
Uno de los ejes de su propuesta es incorporar contenidos humanísticos y cívicos obligatorios en las carreras vinculadas con el agro. Su planteo alcanza a las formaciones de ingenieros agrónomos, veterinarios, administradores agrarios y otras profesiones relacionadas con la producción.
Para Cuadrado, el vínculo entre conocimiento técnico, formación humanística y compromiso con el país resulta fundamental. En ese sentido, sostiene que existe una pérdida de sentido nacional que también alcanza a algunos profesionales del sector agropecuario.



La soberanía y el arraigo rural
Otro de los conceptos centrales de su pensamiento es la relación entre población rural y soberanía nacional. Cuadrado considera que las familias que viven y trabajan en el campo cumplen un papel que trasciende la propiedad de la tierra.
“No es lo mismo decirle a un país que es Argentina porque hay un mojón, que porque ahí hay una familia argentina que vive ahí”, sostiene en una larga entrevista con El Semiárido, al destacar el valor estratégico del arraigo rural. Para el dirigente, tanto los propietarios como los trabajadores de una explotación agropecuaria forman parte de la población argentina y, por lo tanto, deben ser contemplados por el Estado.
En esa línea, advierte sobre las decisiones tomadas desde una perspectiva exclusivamente urbana. Considera que determinadas regulaciones vinculadas con la producción, el ambiente y los animales no siempre contemplan las particularidades de la vida rural.
Su crítica también alcanza a determinadas posiciones que, según plantea, desconocen la realidad cotidiana de quienes viven y trabajan en el campo. “Tiene que salir a hablar el que sabe, no el que le gusta o tiene ganas”, afirma, al reclamar mayor conocimiento específico antes de legislar o intervenir sobre las actividades rurales.
Un escritor ligado a la tradición gauchesca
La trayectoria de Cuadrado también está estrechamente vinculada con la literatura rural y la cultura gauchesca. Entre sus trabajos se encuentran obras como “Don Fernando” y “De patrón, patronía menos que peón”, posteriormente reunidas bajo otros títulos vinculados con el gaucho argentino. La primera de ellas es una crónica biográfica basada en la vida de su abuelo, Fernando Cuadrado.
Otro de sus trabajos más reconocidos es “El arte de alambrar”, escrito cuando tenía 19 años y convertido, según su propia valoración, en un libro de referencia para quienes estudian en escuelas agrarias y universidades.
La obra, señala, conserva además un valor testimonial porque permite conocer cómo se desarrollaba el trabajo rural y cómo se construían los alambrados durante el siglo XX.



De Villa Mercedes a las grandes estancias
Su formación y experiencia estuvieron desde temprano relacionadas con el sector agropecuario. Se graduó como Experto en Ganadería en la Escuela Técnica N.º 3 Agraria de Villa Mercedes y posteriormente obtuvo el título de Técnico Superior en Administración Agraria. En 1999 se recibió de abogado en la Universidad Nacional de Córdoba.
Su experiencia laboral incluye tareas en la entonces Subsecretaría de Asuntos Agrarios de San Luis, trabajos en establecimientos ganaderos de Santiago del Estero y San Luis, y funciones vinculadas con la legislación y el trabajo rural. En una de las estancias donde se desempeñó como auxiliar se manejaban unas 51.000 hectáreas y 10.000 cabezas de ganado, mientras que en San Luis fue segundo en grupos de estancias que reunían unas 72.000 hectáreas y 12.000 cabezas.
Aunque desde hace años vive en Buenos Aires, Cuadrado asegura que mantiene una fuerte identificación con San Luis y con la cultura rural. Incluso manifiesta su intención de volver a radicarse en el interior y desarrollar nuevamente alguna actividad vinculada con el campo.
“La pampa la llevo adentro”
Esa identidad rural aparece como uno de los hilos conductores de su pensamiento. Cuadrado reivindica la figura del gaucho como parte de una identidad argentina que, considera, debe ser preservada más allá de las transformaciones sociales y productivas.
En ese sentido, retoma una frase asociada a la tradición gauchesca para resumir su propia mirada: “Si sos gaucho, de veras no has de mudar, porque, andequiera que vayas, irás con tu alma por delante”. Para Cuadrado, la identidad no depende del lugar donde se vive, sino de los valores y la cultura que cada persona lleva consigo.
Su preocupación por la cuestión pública también atraviesa esa mirada. Asegura que el patriotismo que reivindica no está relacionado con intereses personales, sino con la búsqueda del bien común.
Con una trayectoria que combina el campo, el derecho, la literatura y la cultura gauchesca, Jorge Cuadrado intenta instalar una discusión que excede a la producción agropecuaria, qué lugar ocupa el mundo rural en la construcción de la Argentina y qué políticas son necesarias para preservar su identidad, su población y su capacidad productiva.












