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Japón abre una puerta histórica para la carne de San Luis tras dos décadas de negociaciones

El acuerdo alcanzado entre Argentina y Japón amplía el acceso de la carne bovina a la zona libre de fiebre aftosa con vacunación, de la que forma parte San Luis. La apertura pone a la ganadería puntana frente a uno de los mercados más exigentes y valiosos del mundo, aunque todavía deberán cumplirse auditorías y habilitaciones de establecimientos antes de concretar los primeros embarques.

La ganadería de San Luis quedó ante una nueva posibilidad de inserción internacional luego de que Argentina y Japón acordaran las condiciones sanitarias para ampliar el ingreso de carne bovina argentina al mercado asiático.

La novedad tiene una particular importancia para la provincia, porque hasta ahora, Japón mantenía habilitado el ingreso de carne fresca argentina bajo un régimen circunscripto a la región patagónica. El nuevo acuerdo alcanza a la zona argentina libre de fiebre aftosa con vacunación, región sanitaria de la que San Luis forma parte.

De esta manera, una negociación que demandó alrededor de dos décadas abre una puerta que hasta ahora permanecía cerrada para la producción bovina de buena parte del territorio nacional y, particularmente, para una provincia ganadera como San Luis.

Sin embargo, la apertura no implica que un frigorífico puntano pueda comenzar inmediatamente a despachar carne hacia Japón. El proceso todavía contempla instancias de auditoría y la posterior habilitación individual de los establecimientos que pretendan abastecer ese destino.

Ese punto resulta central para dimensionar correctamente el alcance de la noticia, ya que San Luis queda comprendida dentro de la región sanitaria alcanzada por el acuerdo, pero eso no equivale todavía a que exista una planta frigorífica de la provincia autorizada para exportar directamente al mercado japonés.

El cambio es significativo porque Japón aplicaba hasta el momento condiciones que permitían el ingreso de carne bovina y ovina fresca argentina procedente de la Patagonia. La documentación japonesa contemplaba bajo ese esquema a Santa Cruz, Chubut, Tierra del Fuego, Neuquén, Río Negro y Carmen de Patagones.

La ampliación hacia la zona libre de aftosa con vacunación cambia sustancialmente el mapa exportador potencial. Allí se concentra el corazón de la producción ganadera argentina y se encuentra San Luis.

Según la documentación relevada, SENASA incluye expresamente a San Luis entre las jurisdicciones donde se realiza sistemáticamente la vacunación contra la fiebre aftosa. Además, la zona libre con vacunación concentra alrededor del 90% del stock bovino y bubalino y de los establecimientos ganaderos del país.

Para San Luis, por lo tanto, el acuerdo adquiere una dimensión particular por su estructura productiva y por su ubicación dentro de uno de los grandes corredores ganaderos del centro argentino.

La apertura no surgió de manera repentina. Detrás del anuncio existe un largo proceso de negociación y evaluación sanitaria.

Uno de los avances decisivos ocurrió el 26 de febrero de este año, cuando el Consejo de Sanidad Animal del Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón (MAFF) analizó específicamente el riesgo vinculado con la importación de carne bovina fresca procedente de la región argentina donde se vacuna contra la fiebre aftosa.

Un día después, el Gobierno argentino informó que Japón había aprobado el análisis de riesgo sanitario presentado por Argentina y consideró esa decisión como un paso fundamental para avanzar en la habilitación de carne vacuna proveniente de la zona libre de aftosa con vacunación.

El análisis japonés evaluó el funcionamiento del sistema sanitario argentino y las medidas implementadas para producir carne de acuerdo con las exigencias de los países compradores.

Entre los procedimientos considerados aparecen el desosado y la maduración de la carne como herramientas reconocidas para disminuir el riesgo asociado al virus de la fiebre aftosa. La evaluación también tomó en consideración antecedentes de exportaciones de carne producida en esa región argentina hacia mercados como Estados Unidos y la Unión Europea.

Una oportunidad para la cadena ganadera puntana

Para San Luis, el nuevo escenario puede tener implicancias que exceden a los frigoríficos.

La posibilidad de acceder a un destino de elevada exigencia sanitaria y comercial puede trasladarse hacia diferentes eslabones de la cadena, desde los establecimientos de cría y recría hasta los sistemas de terminación, los feedlots y las plantas encargadas de procesar los animales.

Japón importa anualmente más de US$3.000 millones en carne bovina, según la información incluida en el relevamiento, lo que permite dimensionar el tamaño económico del mercado que Argentina busca ampliar.

Pero el desafío para San Luis será transformar una habilitación sanitaria general en negocios concretos.

El próximo interrogante pasa por determinar qué frigoríficos radicados en San Luis, o qué plantas de otras provincias que reciben y faenan hacienda puntana, reúnen las condiciones necesarias para solicitar una habilitación para Japón.

También será necesario conocer cuáles de esos establecimientos tienen interés comercial en avanzar hacia ese destino y qué inversiones o adecuaciones deberían realizar para cumplir con las exigencias japonesas.

La diferencia no es menor. La apertura sanitaria permite que la carne producida dentro de la región en la que está incluida San Luis pueda aspirar a ese mercado, pero cada establecimiento exportador deberá atravesar el procedimiento correspondiente antes de poder realizar operaciones.