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Huguenine asegura que la IATF ordena el rodeo y multiplica la eficiencia de la cría bovina

En el marco de la jornada organizada por el INTA bajo el lema “Repensando el negocio de la cría”, el médico veterinario MSc Emilio Huguenine desarrolló una extensa y técnica exposición centrada en una de las herramientas que más impacto está generando en la ganadería moderna: la inseminación artificial a tiempo fijo (IATF). Con un enfoque integral, el especialista no solo abordó los fundamentos biológicos y productivos de la técnica, sino también su impacto económico directo sobre los sistemas de cría.

Desde el inicio, Huguenine planteó un cambio de paradigma: “El objetivo final de todo el sistema es el bife en el plato del consumidor”. A partir de esa premisa, sostuvo que cada decisión dentro del establecimiento, desde la genética hasta la nutrición, debe estar alineada con la producción eficiente de carne de calidad.

Durante su disertación, el profesional estructuró el análisis en torno a cinco pilares fundamentales que determinan el éxito de cualquier sistema de cría: sanidad, clave para evitar pérdidas reproductivas; nutrición, eje central de la eficiencia biológica; condición corporal, directamente asociada a la ciclicidad y fertilidad; instalaciones, necesarias para implementar tecnologías y mejorar el manejo, y genética y manejo, determinantes del potencial productivo.


Según explicó, la correcta articulación de estos factores permite maximizar los resultados de la IATF y evitar que la técnica pierda efectividad por fallas estructurales del sistema.

El rol estratégico de la vaquillona

Uno de los puntos más enfáticos de la charla fue el manejo de la vaquillona, considerada por Huguenine como una “decisión estratégica” dentro del rodeo. En ese sentido, cuestionó ciertos paradigmas tradicionales sobre el peso de servicio.

“La vaquillona no solo debe preñarse, sino parir y volver a preñarse en su segundo servicio. Si no logramos eso, el sistema pierde eficiencia”, afirmó.

El especialista recomendó que las vaquillonas ingresen al servicio con más de 290 kilos y un adecuado desarrollo uterino, advirtiendo que una recría deficiente impacta negativamente en toda la vida productiva del animal.

Apoyándose en investigaciones del científico estadounidense Richard Kushman, destacó que las vaquillonas bien alimentadas no solo se preñan antes, sino que producen terneros más pesados durante varios años y permanecen más tiempo en el rodeo. “La inversión inicial se amortiza a lo largo de toda su vida útil”, remarcó.

La clave: el balance energético

Otro de los ejes centrales fue el balance energético de las vacas al momento del servicio. Huguenine explicó que la reproducción compite directamente con funciones vitales como el mantenimiento y la producción de leche.

“Una vaca solo se preña cuando le sobra energía. Si está en balance negativo, pierde condición corporal y el ovario deja de funcionar correctamente”, señaló.

En este contexto, advirtió que el período posparto es determinante. Considerando una gestación de aproximadamente 273 días y un intervalo ideal entre partos de 12 meses, el margen para volver a preñar la vaca es extremadamente ajustado. “Tenemos apenas unos 30 días efectivos para lograr la preñez si queremos mantener la eficiencia del sistema”, explicó.

Cuando las vacas no logran recuperar condición corporal, recomendó herramientas como el destete precoz o anticipado para redirigir la energía hacia la reproducción.

IATF: impacto productivo y económico

Huguenine destacó que la inseminación a tiempo fijo permite lograr un salto significativo en los índices reproductivos. “Podemos preñar alrededor del 50% del rodeo en el primer día de servicio, y alcanzar entre el 75 y el 80% en el primer mes combinando con repaso de toros o resincronización”, detalló.

Este ordenamiento del servicio tiene efectos directos: mayor concentración de partos; terneros más pesados al destete (entre 20 y 35 kilos adicionales); mejor uniformidad de la producción, y mayor valor comercial de los lotes.

“Terminamos vendiendo más kilos de carne por hectárea, que es el verdadero indicador de eficiencia”, sostuvo.

El veterinario respaldó sus afirmaciones con resultados de ensayos realizados en diferentes regiones, incluyendo San Luis y Córdoba. En uno de los trabajos, sobre más de 6.000 vacas, se evidenció una fuerte relación entre condición corporal y tasa de preñez.

Asimismo, mencionó estudios internacionales que muestran pérdidas embrionarias cercanas al 47,9% en los primeros 30 días de gestación, un fenómeno natural que puede ser atenuado mediante un adecuado manejo nutricional y sanitario.

También presentó experiencias con el uso de eCG recombinante, desarrollada por Ceva junto a la Universidad Nacional del Litoral, que mostró mejoras del 15% en preñez en vacas con baja condición corporal. “Cuanto más profundo es el anestro, mayor es la respuesta al tratamiento”, explicó.

Genética y selección: decisiones que suman valor

Otro aspecto clave abordado fue la selección genética. Huguenine subrayó la importancia de utilizar herramientas como las DEPs para orientar la producción.

“No es lo mismo seleccionar por facilidad de parto que por rendimiento carnicero. Hay que definir el objetivo productivo y elegir en consecuencia”, indicó.

También destacó el rol de la fertilidad del semen y el creciente uso de semen sexado, anticipando que su adopción se expandirá en los rodeos de carne.

En sistemas con servicio natural, advirtió sobre el fenómeno del toro dominante, que puede concentrar hasta el 60% de las montas, limitando la difusión genética de reproductores superiores más jóvenes.

Por ello, recomendó manejar los toros por categorías o asignarlos a rodeos específicos, especialmente en el caso de animales nuevos.

A modo de cierre, Huguenine remarcó que la inseminación a tiempo fijo no debe entenderse como una práctica aislada, sino como una herramienta de gestión integral.

“No se trata solo de inseminar. Se trata de ordenar el rodeo, mejorar la genética, concentrar la parición y aumentar la rentabilidad”, sintetizó.

En definitiva, la exposición dejó en claro que la IATF, combinada con una adecuada planificación nutricional, sanitaria y genética, constituye una de las estrategias más efectivas para transformar la eficiencia de los rodeos de cría y responder a las crecientes demandas de la cadena cárnica.