Carlos Cavadore advirtió que el buen momento de precios convive con una fuerte falta de novillos y pidió reglas claras para sostener la cría en el largo plazo
La ganadería argentina atraviesa un momento que, al menos desde la óptica de los precios y los incentivos productivos, aparece como “realmente muy atractivo”. Así lo definió Carlos Cavadore, tesorero de la Sociedad Rural Río Quinto y delegado desde 2004 ante la Comisión Provincial de Sanidad Animal (COPROSA). Con veinte años de participación en la mesa ejecutiva del organismo sanitario, Cavadore combina la mirada institucional con los números de las campañas de vacunación y la evolución del stock bovino en la provincia.
Su diagnóstico es claro. Hay un escenario de precios que incentiva la producción, la retención de vientres y el agregado de kilos, pero ese viento a favor convive con una herencia compleja de pérdida de stock y con la necesidad urgente de previsibilidad para recomponer la cría.
“El momento real de la ganadería argentina está pasando por un momento realmente muy atractivo para la producción”, afirmó el dirigente rural consultado por El Semiárido. Según explicó, los valores actuales de la hacienda generan un incentivo fuerte a nivel país para retener vientres e incrementar kilos por animal.
En términos internacionales, la carne argentina se ha acomodado y hoy cotiza en niveles similares a los de otros países sudamericanos. “Estamos compitiendo en igualdad de condiciones”, sostuvo, aunque marcó una diferencia clave, mientras Argentina perdió stock en los últimos años, países como Brasil sostuvieron políticas de crecimiento ganadero y hoy cuentan con mayor volumen disponible.
Cavadore evitó hablar de un “boom ganadero”, pero reconoció que existe un escenario favorable. La firmeza de los precios responde, en gran medida, a una realidad estructural, falta hacienda.

La herencia de la pérdida de vientres
El dirigente recordó que los últimos veinte a veinticinco años fueron “desastrosos” para la producción ganadera, no solo por factores climáticos en determinadas regiones, sino también por políticas agropecuarias implementadas a partir de 2008 que afectaron la rentabilidad y la previsibilidad del sector.
El resultado fue una caída importante del stock, especialmente de vientres. Hoy, esa pérdida se traduce en un faltante estimado de entre un millón y un millón doscientos mil novillos para abastecer adecuadamente el consumo interno y la exportación.
Esa escasez es, paradójicamente, la que sostiene la firmeza actual de los precios de la carne. “La falta de producción en los sistemas ganaderos se va a sentir este año y el que viene”, advirtió. Y aclaró que no se trata de una falla del productor, sino de una consecuencia directa de la reducción de stock acumulada.
Faena de hembras y necesidad de crédito
Uno de los puntos críticos que marcó Cavadore es la elevada faena de hembras registrada en determinados períodos, lo que impide una recuperación rápida del rodeo. La retención de vientres requiere financiamiento y señales claras.
“Debe haber un mensaje claro al productor, y ese mensaje tiene que venir de la parte política con cosas concretas y estabilidad”, sostuvo. La cría es un proceso lento, desde que se retiene una vaquillona hasta que su cría llega a peso de faena pueden pasar casi tres años. Por eso, insistió en que las reglas deben ser claras y sostenidas en el tiempo.
En provincias como San Luis, donde predomina el productor criador, la recuperación del stock pasa por mejorar los índices reproductivos y aumentar el porcentaje de destete, que a nivel nacional se mantiene en valores considerados bajos en los últimos años.
Panorama en Pedernera y Dupuy
En el análisis territorial, Cavadore señaló que en los departamentos Pedernera y Dupuy la disminución del stock en los últimos años fue relativamente baja en comparación con otras regiones. Sin embargo, reconoció que muchas veces la vaca se desplaza hacia campos más marginales, lo que impacta en la productividad.
En cuanto a la preñez, el escenario es dispar. Hay zonas donde las lluvias acompañaron y permitirán alcanzar muy buenos índices, mientras que en otras el factor climático y la falta de pasturas podrían limitar los resultados.
Aun así, el dirigente se mostró moderadamente optimista. “Calculamos que vamos a tener un buen año con índices positivos de preñez a nivel provincial”, indicó. De confirmarse, esto derivaría en un buen destete el próximo año, aportando más terneros al sistema y comenzando a recomponer la oferta futura.
Desde su rol en la Comisión Provincial de Sanidad Animal, Cavadore aportó datos concretos de la campaña en marcha. Según las proyecciones discutidas en la última reunión de COPROSA, iniciada esta semana, se estima un rodeo de aproximadamente 1.420.000 cabezas en la provincia, a lo que se sumarían entre 370.000 y 400.000 terneros nacidos en la última zafra.
El seguimiento de las campañas de vacunación a lo largo de dos décadas le permite observar con claridad la evolución del stock. “Uno ve cómo ha ido variando”, remarcó, subrayando la importancia de los datos sanitarios como termómetro productivo.
Perspectivas para este año y el próximo
De cara a 2026, las perspectivas ganaderas combinan precios firmes, incentivos a la producción y un contexto internacional competitivo. Sin embargo, la recomposición plena del rodeo demandará tiempo.
El desafío central pasa por sostener la retención de vientres, mejorar la eficiencia reproductiva y garantizar estabilidad macroeconómica y reglas de juego claras. Solo así podrá revertirse la pérdida acumulada y generar un crecimiento sostenido del stock.
Mientras tanto, la escasez relativa de novillos seguirá sosteniendo los valores de la carne y configurando un escenario que, aunque no pueda calificarse como boom, sí ofrece una oportunidad histórica para quienes apuesten a la cría y al largo plazo. En palabras de Cavadore, la clave está en comprender que la ganadería no responde a impulsos de corto plazo. Es una actividad que requiere planificación, paciencia y políticas consistentes. Si esas condiciones se cumplen, el actual momento atractivo podría convertirse en el punto de partida de una nueva etapa para la ganadería argentina y, en particular, para los criadores de San Luis.











