El Mapa de Malezas 2025 elaborado por la Red de Manejo de Plagas de Aapresid (REM) muestra que en la provincia de San Luis la problemática de malezas resistentes no solo creció en cantidad, sino también en complejidad. La comparación con el relevamiento de 2023 permite dimensionar la velocidad con la que evolucionan las resistencias y cómo algunos departamentos se convirtieron en focos críticos en muy poco tiempo.
En términos generales, se registró la incorporación de nuevas especies resistentes, la confirmación de sospechas previas y la aparición de biotipos con resistencias múltiples. En apenas dos campañas, San Luis pasó de un escenario dominado por resistencias a glifosato a otro donde también entran en juego herbicidas claves como ALS, PPO y hormonales.
Gramíneas en expansión y nuevas resistencias
Uno de los cambios más notorios se dio en el departamento General Pedernera, que pasó a liderar la provincia con 19 especies de malezas registradas en 2025. Allí se detectó por primera vez la presencia de Digitaria insularis (capín amargoso), una gramínea perenne resistente a glifosato que complica especialmente a los cultivos estivales como soja, maíz y sorgo. A esto se suma Digitaria sanguinalis (pasto cuaresma), que en 2023 figuraba como sospechosa y en 2025 ya aparece confirmada como resistente.
El avance de gramíneas resistentes también se observa en otros departamentos como Ayacucho y Junín, donde la lista de especies confirma que las malezas estivales son las más abundantes y que la presión sobre los cultivos de verano es cada vez mayor.

Latifoliadas con resistencias múltiples
El departamento Pringles se destacó en el último mapa por la aparición de Bassia scoparia (quinoa de las cunetas o kochia), una latifoliada que combina resistencia a glifosato y a ALS, configurando un caso de doble resistencia de gran impacto agronómico. En Dupuy, en tanto, se detectó Amaranthus sp. (yuyo colorado) con resistencia a hormonales, lo que amplía aún más el espectro de resistencias en uno de los géneros más problemáticos del país.
Estos casos marcan un cambio de escenario: en 2023 predominaban biotipos resistentes a un solo modo de acción, mientras que en 2025 ya se observan resistencias acumuladas que reducen significativamente las herramientas químicas disponibles para el manejo.
El núcleo común: malezas que persisten en toda la provincia
Más allá de las novedades, hay un conjunto de especies que se mantienen presentes en todos los departamentos y que constituyen el núcleo duro de la problemática. Entre ellas se encuentran Amaranthus sp. (yuyo colorado), Eleusine indica (pata de gallina), Sorghum halepense (sorgo de Alepo) y Conyza sp. (rama negra), todas resistentes a glifosato. A estas se suman gramíneas estivales como Echinochloa colona (capín arroz) y un paquete de malezas tolerantes al glifosato como Borreria sp. (borreria), Commelina erecta (santa lucía), Gomphrena sp. (gomfrena) y Pappophorum sp. (pasto llorón), que si bien no son resistentes confirmadas, complican de igual manera los barbechos.
Dentro de las invernales, la rama negra (Conyza sp.) es la especie más extendida, presente en todos los departamentos y con biotipos que en muchos casos combinan resistencia a glifosato y ALS. Esta maleza se consolidó como la principal amenaza de los barbechos de invierno y una dificultad creciente para la implantación de los cultivos de verano.



Departamentos críticos
El análisis por departamento muestra diferencias importantes. General Pedernera no solo encabeza la lista en número de especies, sino que además concentra varias gramíneas resistentes confirmadas como Digitaria insularis (capín amargoso), Eleusine indica (pata de gallina), Sorghum halepense (sorgo de Alepo) y Digitaria sanguinalis (pasto cuaresma), además de latifoliadas claves como Amaranthus sp. (yuyo colorado) y Conyza sp. (rama negra).
Dupuy se destaca por la aparición de Amaranthus sp. (yuyo colorado) con resistencia a hormonales, mientras que Pringles se convirtió en un caso emblemático por la presencia de Bassia scoparia (kochia) con resistencia múltiple.
En el resto de los departamentos la situación se mantiene estable, aunque con un predominio claro de malezas estivales sobre las invernales. En todos los casos, el denominador común es el debilitamiento del glifosato como herramienta de control, acompañado por un aumento de malezas tolerantes.
La velocidad del cambio
La comparación entre 2023 y 2025 deja una conclusión clara: las resistencias evolucionan a gran velocidad. En apenas dos campañas, malezas que eran sospechosas pasaron a ser resistentes confirmadas, aparecieron nuevas especies y se consolidaron casos de resistencias múltiples. Este proceso no es uniforme: mientras que algunos departamentos mantienen una situación estable, otros como Pedernera, Pringles y Dupuy se transformaron en puntos críticos que reflejan hacia dónde puede avanzar la problemática en la provincia.
San Luis enfrenta hoy un escenario de malezas resistentes más complejo que hace apenas dos años. La ampliación en gramíneas, la aparición de resistencias múltiples y la confirmación de sospechas muestran que la estrategia de manejo debe ser cada vez más integral. El glifosato ya no alcanza, y la combinación de diferentes modos de acción, junto con prácticas culturales y preventivas, será clave para evitar que estas malezas sigan ganando terreno en los sistemas productivos de la provincia.











