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El litio que guarda San Luis: una oportunidad todavía incierta y los riesgos que habrá que medir

Las sierras puntanas albergan minerales de litio documentados desde hace décadas y registran antecedentes de extracción y exportación. Los estudios reunidos por El Semiárido identifican áreas de interés y una propuesta de procesamiento en el Valle del Conlara, pero todavía no acreditan reservas modernas ni la viabilidad económica de una explotación industrial.

San Luis tiene una base concreta para explorar una nueva oportunidad minera, ya que en sus sierras existen depósitos con minerales de litio, antiguas explotaciones y antecedentes de exportación. La documentación histórica, científica y empresarial reunida permite sostener que el potencial geológico provincial merece una evaluación más profunda. El desafío consiste en determinar cuánto mineral aprovechable hay, cómo podría recuperarse y en qué condiciones una explotación resultaría rentable y ambientalmente viable.

La presencia de litio está comprobada en distintos sectores del territorio. Lo que los documentos analizados no permiten demostrar es la existencia de una reserva moderna, cuantificada con estudios suficientes para respaldar una decisión de inversión. Entre ambos puntos hay un recorrido que requiere perforaciones, análisis representativos, pruebas de procesamiento y evaluaciones económicas.

Esa distancia entre conocimiento geológico y desarrollo productivo define la oportunidad puntana. San Luis cuenta con antecedentes que orientan dónde buscar y qué estudiar. Para avanzar hacia una explotación comercial necesita actualizar esa información y comprobar la continuidad de los cuerpos mineralizados en profundidad.

Los depósitos documentados en San Luis corresponden a pegmatitas, rocas de composición granítica que pueden contener minerales portadores de litio. Entre ellos aparecen espodumeno, lepidolita y ambligonita, con características y posibilidades de aprovechamiento diferentes.

Este tipo de mineralización plantea un modelo productivo distinto del asociado a las salmueras de los salares del noroeste argentino. En los casos puntanos estudiados, el litio forma parte de minerales sólidos; para recuperarlo es necesario extraer la roca, separar el mineral de interés y, según el producto buscado, realizar después una transformación química.

La bibliografía técnica ubica a San Luis dentro de la Provincia Pegmatítica Pampeana y reconoce sistemas enriquecidos en elementos como litio, cesio y tantalio. Ese contexto constituye una condición favorable para la exploración, aunque cada depósito debe evaluarse individualmente.

Las manifestaciones conocidas abarcan sectores del Valle del Conlara, la Sierra de la Estanzuela y otras áreas de la Sierra de San Luis. Entre los nombres más relevantes aparecen La Totora, Cabeza de Novillo, María del Huerto, Cema, Mina San Luis, San Elías, La Viquita y Géminis. La distribución territorial muestra que el interés excede a una única mina, pero no permite sumar todos esos antecedentes como si fueran un recurso provincial ya cuantificado.

Una historia de extracción y exportación

La relación de San Luis con el litio es anterior al interés actual por su utilización en baterías. Los documentos reconstruyen explotaciones de minerales de litio desde la primera mitad del siglo XX y estudios provinciales específicos realizados durante la década de 1950.

Uno de los antecedentes centrales es el Informe Nº 91 de la Comisión Nacional de Energía Atómica, publicado en 1963 por V. Angelelli y C. A. Rinaldi. El trabajo describió diez depósitos de San Luis y Córdoba, nueve de ellos puntanos, y reunió información sobre mineralogía, dimensiones, labores y producción.

Un caso especialmente significativo es Mina San Luis, ubicada en el sector Totoral, departamento Pringles, cerca de Paso del Rey. Según ese informe, de su producción se exportaron a Estados Unidos 106 toneladas de mineral seleccionado, con un contenido medio informado de 5,45% de óxido de litio —Li₂O—.

El dato demuestra que hubo extracción y comercialización internacional de mineral puntano. Las toneladas corresponden al producto mineral exportado, no a litio puro ni a carbonato de litio.

La actividad tampoco quedó limitada a los años treinta y cincuenta. El inventario de Fabricaciones Militares de 1986 registró para el yacimiento Tremendo, en la zona de Paso del Rey, una producción aproximada de 445 toneladas de espodumeno entre 1976 y 1982, con contenidos cercanos al 5% de Li₂O.

Estos antecedentes prueban una trayectoria productiva, aunque desarrollada con escalas, tecnologías y mercados diferentes de los que exigiría un proyecto industrial moderno.

Cabeza de Novillo, en el departamento San Martín, sobresale por la continuidad mineralizada documentada históricamente. CNEA reconoció labores distribuidas sobre unos 170 metros y elaboró una estimación de aproximadamente 3.200 toneladas de espodumeno “posible”.

El cálculo dependía de apreciaciones visuales y supuestos sobre la continuidad en profundidad. Por eso conserva valor como antecedente exploratorio, pero no equivale a una reserva disponible para explotación.

María del Huerto, también en San Martín, combina extracción histórica, estudios mineralógicos y una posterior selección como objetivo de exploración empresarial. La Totora, en Junín, presenta documentación detallada sobre espodumeno y otros minerales de litio. San Elías y La Viquita, en la Sierra de la Estanzuela, agregan diversidad mineralógica al panorama provincial.

Géminis fue otro de los objetivos destacados. En 2018, Latin Resources describió allí una pegmatita expuesta a lo largo de más de 300 metros y cristales de espodumeno de hasta cuatro metros. Son observaciones empresariales que justifican interés geológico, pero necesitan estudios representativos para determinar ley, volumen y continuidad en profundidad.

El tamaño de los cristales tampoco resuelve por sí solo la calidad del depósito. Los estudios históricos de Cema muestran que la alteración del espodumeno puede reducir considerablemente su contenido de litio. La recuperación y el estado del mineral resultan tan importantes como su presencia visible.

La posibilidad de agregar valor en el Valle del Conlara

Los documentos permiten reconstruir una propuesta que iba más allá de buscar mineral. Un informe provincial fechado en junio de 2017 registró conversaciones con Latin Resources y un esquema condicionado a resultados exploratorios positivos, como la extracción de pegmatitas y concentración de espodumeno en el Valle del Conlara.

La alternativa contemplaba trituración, molienda y flotación dentro de San Luis. El resultado sería un concentrado mineral, mientras que el procesamiento químico posterior para obtener compuestos de litio se realizaría, en principio, fuera de la provincia.

Ese antecedente abre una cuestión productiva relevante, cuánto valor podría retener San Luis si lograra demostrar depósitos aprovechables. Una planta concentradora podría generar demanda de trabajadores, transporte, mantenimiento y servicios, aunque su escala y sus efectos económicos dependerían del volumen disponible y de los costos de operación.

La propuesta documentada no acredita una planta construida ni una inversión concretada. En septiembre de 2018, Latin Resources todavía informaba permisos pendientes para avanzar con perforaciones en Géminis, Don Gregorio y María del Huerto.

La principal información pendiente está debajo de las antiguas labores. Las observaciones superficiales permiten identificar objetivos; las perforaciones deben establecer su espesor, continuidad, profundidad y distribución del litio.

También hacen falta muestreos representativos. Un análisis de un cristal seleccionado puede mostrar un contenido elevado de Li₂O, pero no expresa la concentración promedio de toda la roca que debería extraerse y procesarse.

Las pruebas metalúrgicas constituyen otro paso central. Deben determinar cuánto litio puede recuperarse, qué calidad tendría el concentrado y qué consumo de energía, agua y reactivos requeriría el proceso.

Los métodos históricos se apoyaban principalmente en la selección manual de cristales. En algunos depósitos, parte del mineral fino quedaba en las escombreras. La tecnología moderna justifica estudiar si fuera posible mejorar esa recuperación, sin dar por hecho que el material remanente tenga valor económico.

Agua, territorio y condiciones para avanzar

Una eventual explotación de litio en roca dura requiere una evaluación ambiental propia. En San Luis habría que estudiar la extracción y el movimiento de roca, el polvo, el ruido, el tránsito de camiones, los residuos y el funcionamiento de las instalaciones de procesamiento.

El agua sería una variable central si se utilizara flotación. Sin un diseño de planta y una escala definidos, los documentos no permiten calcular su consumo. Un proyecto concreto tendría que demostrar disponibilidad, recirculación y compatibilidad con los demás usos del territorio.

También sería necesario revisar el marco normativo aplicable, definir las sustancias utilizadas y establecer medidas de cierre y rehabilitación. La cercanía de comunidades, establecimientos rurales y cursos de agua debe formar parte de la evaluación desde el comienzo.

San Luis dispone de una historia minera y una base geológica que justifican investigar el litio con mayor profundidad. La oportunidad productiva dependerá de transformar esos antecedentes en información verificable, como depósitos cuantificados, recuperación comprobada y proyectos capaces de sostenerse económica y ambientalmente. Ese es el paso que permitirá conocer qué lugar puede ocupar la provincia en la cadena del litio.