La campaña girasolera en San Luis comienza a mostrar señales alentadoras, con rendimientos que se ubican por encima de los registros de las últimas campañas, en un contexto donde el cultivo venía de varios ciclos condicionados por el clima.
De acuerdo al último relevamiento de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la cosecha presenta un avance del 15%, con cerca de 10.000 hectáreas ya recolectadas sobre un total implantado de 81.000. En ese marco, el rinde promedio provincial se ubica en 19,2 quintales por hectárea, un valor que mejora los resultados recientes y marca un repunte productivo en la provincia.
El dato cobra mayor relevancia al compararlo con la campaña pasada, cuando se habían cosechado 76.600 hectáreas con un rendimiento medio de 18,8 quintales. Si bien aquel resultado fue considerado aceptable dentro de un escenario climático adverso, se ubicó entre los más bajos de las últimas ocho campañas.
Más atrás en la serie, la campaña 2023/2024 había registrado un rinde aún menor, de 17,4 quintales por hectárea, afectado por condiciones ambientales desfavorables durante etapas clave del cultivo. A pesar de ello, la producción total alcanzó las 140.400 toneladas, con un crecimiento del 6% interanual y un 31% por encima del promedio histórico, impulsado principalmente por la fuerte expansión del área sembrada, que llegó a 98.700 hectáreas.
En contraste, la campaña 2022/2023 había logrado mejores resultados productivos, con un promedio de 20 quintales por hectárea, superando incluso la media nacional.
En este contexto, los 19,2 quintales actuales no solo reflejan una recuperación respecto de los últimos ciclos, sino también una mayor estabilidad productiva en el inicio de la cosecha. Además, las pérdidas reportadas este año son mínimas, apenas 300 hectáreas, lo que refuerza el buen escenario inicial.
Con un avance aún incipiente de la trilla, las próximas semanas serán claves para confirmar si este nivel de rendimiento logra sostenerse. Sin embargo, los primeros datos permiten anticipar una campaña que podría ubicarse por encima de los promedios recientes y devolverle competitividad al girasol dentro de los esquemas productivos de la provincia.











