Estudiantes del último año de Ingeniería Agronómica realizaron su primera práctica del ciclo lectivo en el campo experimental “Don Andrés”, un establecimiento de referencia donde desde hace varios años se desarrollan múltiples ensayos agrícolas y prácticas de manejo que vinculan la teoría con la realidad productiva regional.
El campo experimental y demostrativo “Don Andrés”, ubicado a unos 10 kilómetros al norte de Tilisarao, volvió a consolidarse como un espacio estratégico para la formación de futuros profesionales del agro. Allí, el pasado 27 de marzo, estudiantes del último año de la carrera de Ingeniería Agronómica de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Agropecuarias (FICA) realizaron su primer viaje de complementación práctica correspondiente a la asignatura Cereales y Oleaginosas.
La jornada se desarrolló en un establecimiento que, desde hace varios años, cumple un rol central en la generación de información productiva y en la validación de tecnologías agrícolas adaptadas a la región. El predio funciona mediante un convenio entre un productor local y la universidad, lo que permite integrar el conocimiento académico con la dinámica real de un sistema productivo, convirtiéndose en un verdadero laboratorio a cielo abierto.
En ese contexto, el ingeniero agrónomo Marcelo Bongiovanni, docente de la cátedra y responsable técnico del establecimiento, brindó a los estudiantes un panorama integral del funcionamiento agrícola del predio. Durante la actividad, se abordaron aspectos clave vinculados a la campaña agrícola reciente, incluyendo el análisis de datos climáticos, las características físicas y químicas de los suelos, los esquemas de rotación de cultivos y las decisiones técnicas vinculadas a fechas de siembra, elección de cultivares y manejo sanitario.
La importancia del campo experimental “Don Andrés” radica no sólo en su valor didáctico, sino también en su trayectoria como sitio de ensayos continuos. Desde hace años, en este establecimiento se realizan múltiples pruebas agronómicas que permiten evaluar tecnologías, validar prácticas de manejo y generar información local que luego es difundida en ámbitos académicos y productivos. Entre los ensayos más destacados se incluyen evaluaciones de híbridos de maíz, estudios sobre cultivos de servicio, análisis de rotaciones agrícolas y experiencias con especies alternativas.




Durante la visita, los estudiantes participaron activamente en distintas actividades prácticas guiadas por el equipo docente integrado por los ingenieros Diego Martínez Álvarez, Juan Pablo Odetti y Ximena Rossato. Entre las tareas realizadas se incluyó la caracterización de híbridos de maíz, la determinación de densidad de plantas, la estimación de rendimientos previos a la cosecha y el cálculo del agua útil retenida en el suelo, una variable clave para la toma de decisiones agronómicas en zonas de variabilidad hídrica.
Asimismo, los futuros profesionales recorrieron distintos lotes productivos donde observaron cultivos de sorgo granífero y soja en desarrollo, además de parcelas demostrativas de algodón y quínoa. Estas experiencias permitieron ampliar el enfoque agronómico hacia cultivos tradicionales y alternativos, promoviendo una mirada integral sobre la diversificación productiva.
Uno de los aspectos que generó especial interés fue la observación de prácticas de conservación de suelos y manejo sustentable. En el establecimiento ya se había realizado, previo a la llegada de los estudiantes, una siembra aérea de centeno sobre maíz como cultivo de servicio, una técnica que forma parte de las estrategias adoptadas para mejorar la estructura del suelo, reducir la erosión y optimizar el uso del agua.
Según explicó el ingeniero Bongiovanni, esta salida forma parte de un conjunto de actividades planificadas durante el ciclo de cursado. Se trata del primer viaje práctico que realizan los estudiantes de quinto año en el marco de la cátedra de Cereales y Oleaginosas, donde la interacción directa con los cultivos y los ensayos constituye un componente fundamental del aprendizaje.
El docente destacó que en el campo se abordaron contenidos vinculados al manejo de maíz, soja y sorgo granífero, principales cultivos del establecimiento, además de prácticas relacionadas con el manejo del suelo, la planificación de rotaciones y la implementación de cultivos de servicio. Estas experiencias permiten comprender en profundidad el funcionamiento integral de un sistema agrícola real, superando la visión fragmentada que puede darse en el aula.




Otro de los puntos sobresalientes de la jornada fue la observación de ensayos específicos, como la evaluación de híbridos de maíz y el seguimiento de parcelas experimentales de algodón y quínoa, cultivos que aportan información valiosa para el desarrollo productivo regional. Estos trabajos forman parte de una línea sostenida de ensayos que se llevan adelante en el establecimiento desde hace varios años, generando datos comparativos que permiten analizar la evolución de los sistemas agrícolas en distintos contextos climáticos.
La continuidad de estas experiencias ha convertido al campo “Don Andrés” en un punto de referencia tanto para la comunidad académica como para productores y técnicos de la región. Allí se han realizado numerosas prácticas, relevamientos y ensayos cuyos resultados han sido difundidos en publicaciones técnicas y actividades de extensión, contribuyendo al fortalecimiento del conocimiento agronómico local.
Desde el punto de vista pedagógico, las salidas académicas como esta cumplen un rol esencial en la formación profesional, ya que permiten vincular los contenidos teóricos con situaciones productivas concretas. La posibilidad de interactuar con cultivos reales, analizar variables agronómicas y participar en mediciones de campo favorece el desarrollo de criterios técnicos y la toma de decisiones fundamentadas.
En ese sentido, la experiencia en el campo experimental “Don Andrés” representa mucho más que una simple práctica académica: constituye un espacio de integración entre la educación superior, la investigación aplicada y la producción agropecuaria. La continuidad de ensayos y prácticas en este establecimiento asegura que los estudiantes accedan a información actualizada y a tecnologías validadas en condiciones reales, fortaleciendo su preparación para enfrentar los desafíos del sector agropecuario.
De cara al resto del ciclo lectivo, se prevé la realización de nuevas actividades prácticas en el mismo establecimiento, consolidando un esquema de formación que prioriza el aprendizaje experiencial y el contacto directo con los sistemas productivos. Así, el campo experimental “Don Andrés” reafirma su rol como escenario clave para la formación agronómica y como plataforma para la generación de conocimiento aplicado que impacta directamente en la producción regional.
Fotos: FICA-UNSL.











