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Dupuy y Pedernera, los departamentos de San Luis con mayor caída en el stock bovino

San Luis no escapa a la tendencia nacional de retracción del rodeo bovino. Menos vientres, menos terneros y una caída generalizada en el stock total evidencian un sistema ganadero bajo presión. Aunque en algunos casos se observan señales de eficiencia mejorada, los especialistas advierten que el crecimiento sostenible solo será posible si se protege el capital madre: sin vacas en producción no hay futuro para la ganadería.

Los datos de la primera campaña de vacunación contra la fiebre aftosa 2025 revelan con contundencia la magnitud del problema en la provincia. En comparación con 2024, la caída del stock bovino ha sido marcada y desigual, con epicentros bien definidos. El departamento Dupuy, el más ganadero de San Luis, concentra la mayor pérdida: en un solo año, se dejaron de vacunar 62.448 animales. De 680.846 bovinos en 2024, se pasó a 618.398 en 2025, una baja que pone en alerta a todo el sistema productivo de la región.

El segundo departamento más afectado fue Pedernera, con una merma de 4.797 animales vacunados (de 388.910 a 384.113). Le siguen Chacabuco, que pasó de 79.871 a 76.279 cabezas (3.592 menos); Pueyrredón, con una baja de 2.289 animales; y Ayacucho y Belgrano, con pérdidas de 1.537 y 879 bovinos, respectivamente. Junín redujo su stock en 1.064 cabezas y San Martín en 1.092.


El único departamento que mostró una evolución positiva fue Pringles, que incrementó su cantidad de animales vacunados de 98.934 en 2024 a 100.357 en 2025, un aumento de 1.423 bovinos. Aunque modesto, el dato es significativo por su carácter excepcional en un contexto de baja generalizada. Este crecimiento podría estar vinculado a condiciones forrajeras favorables, retención estratégica de vientres o mejoras en el manejo productivo.

El análisis territorial pone de manifiesto que la caída del rodeo no es homogénea y que existen zonas con mayor vulnerabilidad estructural. El caso de Dupuy es paradigmático por el volumen de animales que concentra y la severidad de la caída. Las cifras sugieren que la combinación de factores climáticos adversos, decisiones productivas condicionadas por el contexto económico y políticas de manejo inadecuadas han golpeado con más fuerza a determinadas áreas.

En el plano nacional, el panorama no es alentador: según los registros oficiales, el stock bovino argentino sufrió una baja del 2,4 % respecto al año anterior. En este marco, San Luis refleja con nitidez los desafíos estructurales que enfrenta la ganadería: sostener el número de hembras productivas se convierte en una condición imprescindible para evitar una nueva caída en los índices de productividad.

El reto para la provincia, y para la ganadería argentina en su conjunto, será revertir esta tendencia. Sin una política clara de estímulo y protección del capital madre, la recuperación será lenta y el impacto sobre la oferta de carne y el entramado económico regional, profundo. La urgencia de repensar estrategias está sobre la mesa. El tiempo para actuar es ahora.

San Luis no escapa a la tendencia nacional de retracción del rodeo bovino. Menos vientres, menos terneros y una caída generalizada en el stock total evidencian un sistema ganadero bajo presión. Aunque en algunos casos se observan señales de eficiencia mejorada, los especialistas advierten que el crecimiento sostenible solo será posible si se protege el capital madre: sin vacas en producción no hay futuro para la ganadería.

Los datos de la primera campaña de vacunación contra la fiebre aftosa 2025 revelan con contundencia la magnitud del problema en la provincia. En comparación con 2024, la caída del stock bovino ha sido marcada y desigual, con epicentros bien definidos. El departamento Dupuy, el más ganadero de San Luis, concentra la mayor pérdida: en un solo año, se dejaron de vacunar 62.448 animales. De 680.846 bovinos en 2024, se pasó a 618.398 en 2025, una baja que pone en alerta a todo el sistema productivo de la región.

El segundo departamento más afectado fue Pedernera, con una merma de 4.797 animales vacunados (de 388.910 a 384.113). Le siguen Chacabuco, que pasó de 79.871 a 76.279 cabezas (3.592 menos); Pueyrredón, con una baja de 2.289 animales; y Ayacucho y Belgrano, con pérdidas de 1.537 y 879 bovinos, respectivamente. Junín redujo su stock en 1.064 cabezas y San Martín en 1.092.

El único departamento que mostró una evolución positiva fue Pringles, que incrementó su cantidad de animales vacunados de 98.934 en 2024 a 100.357 en 2025, un aumento de 1.423 bovinos. Aunque modesto, el dato es significativo por su carácter excepcional en un contexto de baja generalizada. Este crecimiento podría estar vinculado a condiciones forrajeras favorables, retención estratégica de vientres o mejoras en el manejo productivo.

El análisis territorial pone de manifiesto que la caída del rodeo no es homogénea y que existen zonas con mayor vulnerabilidad estructural. El caso de Dupuy es paradigmático por el volumen de animales que concentra y la severidad de la caída. Las cifras sugieren que la combinación de factores climáticos adversos, decisiones productivas condicionadas por el contexto económico y políticas de manejo inadecuadas han golpeado con más fuerza a determinadas áreas.

En el plano nacional, el panorama no es alentador: según los registros oficiales, el stock bovino argentino sufrió una baja del 2,4 % respecto al año anterior. En este marco, San Luis refleja con nitidez los desafíos estructurales que enfrenta la ganadería: sostener el número de hembras productivas se convierte en una condición imprescindible para evitar una nueva caída en los índices de productividad.

El reto para la provincia, y para la ganadería argentina en su conjunto, será revertir esta tendencia. Sin una política clara de estímulo y protección del capital madre, la recuperación será lenta y el impacto sobre la oferta de carne y el entramado económico regional, profundo. La urgencia de repensar estrategias está sobre la mesa. El tiempo para actuar es ahora.