En Santa Rita, la integración de herramientas digitales permite seguir la alimentación, la sanidad y la evolución de cada tropa. El ingeniero agrónomo Martín Puigdellibol explica cómo se utiliza esa información para ajustar el manejo, controlar los costos y ofrecer a los productores un seguimiento de sus animales.
En el feedlot Santa Rita, ubicado en Estancia Grande, cada entrega de alimento forma parte de una cadena de información que conecta a los operarios, al encargado del establecimiento, al asesor técnico y a los propietarios de la hacienda. Las tareas realizadas en los corrales quedan registradas y permiten observar cómo evoluciona el engorde, detectar desvíos y tomar decisiones con mayor rapidez.
La gestión digital ocupa un lugar central en este establecimiento de Emilio Hugueine, que ofrece un servicio de hotelería ganadera, ya que recibe animales de distintos productores e inversores y organiza su alimentación y manejo durante el ciclo de engorde. El desafío consiste en atender objetivos diferentes y, al mismo tiempo, sostener una operación precisa todos los días.
Martín Puigdellibol, ingeniero agrónomo graduado en 2015 y asesor de Santa Rita a través de la consultora Orbith Agro, describe una dinámica que combina planificación, mediciones y supervisión constante. Su trabajo integra el seguimiento numérico de la ganadería con el asesoramiento agrícola, dentro de un equipo en el que cada integrante tiene responsabilidades definidas.
La tecnología permite reunir los datos. El resultado depende de cómo se los registra, interpreta y utiliza.
Para Puigdellibol, la elección de un programa debe responder a las necesidades concretas de la empresa y de quienes lo utilizan. No existe una herramienta que resuelva por igual todas las situaciones, ya que el sistema tiene que adaptarse tanto al titular del establecimiento como a los usuarios del servicio.
En ese esquema, menciona una opción orientada a la hotelería ganadera y otra a las herramientas vinculadas con la alimentación. La integración de funciones permite relacionar registros sanitarios, alimentarios y productivos, y disponer de una visión más completa de lo que sucede con la hacienda.
En Santa Rita, la operación incorpora tablets y conectividad inalámbrica. Los operarios reciben instrucciones claras, con letra grande y referencias geográficas, y registran las tareas que realizan. Esa carga de información hace posible que los responsables sigan la actividad y consulten la evolución de cada tropa.
La precisión del dato es decisiva. Una indicación correctamente formulada necesita una ejecución igualmente cuidadosa, en especial cuando se trata de preparar y distribuir alimento. Por eso, la digitalización también exige capacitación, seguimiento y compromiso del personal.

Cuánto come, cuánto gana y cuánto cuesta
El sistema reúne información sobre sanidad, identificación de los animales, pesajes periódicos, consumos y proyecciones por tropa y por corral. El seguimiento contempla tanto los kilos de alimento suministrado como su contenido de materia seca, una variable fundamental para evaluar lo que efectivamente consume la hacienda.
A esos registros se suman la ganancia de peso, la eficiencia de conversión, el costo del kilo producido y la duración del ciclo. La lectura conjunta permite analizar si el proceso avanza hacia el objetivo previsto y qué ajustes pueden ser necesarios.
Puigdellibol insiste en que los indicadores productivos deben acompañarse de los económicos. Una tropa puede ganar peso, pero para evaluar el resultado también hay que conocer cuánto cuesta lograrlo, cuánto tiempo permanece en el establecimiento y cómo inciden esos factores sobre el margen.
La información disponible incluye mediciones y estimaciones. Los controles individuales y los pesajes periódicos aportan datos sobre la evolución de los animales, mientras que las proyecciones permiten anticipar escenarios para cada grupo. Esa distinción ayuda a interpretar el seguimiento y a planificar las decisiones comerciales.
La liquidación del servicio se realiza mensualmente, entre los días 1 y 5. Los usuarios pueden consultar indicadores y proyecciones para valorar el desempeño de sus tropas y relacionarlo con el resultado económico.
Uno de los aportes más concretos de la gestión digital es la velocidad de respuesta frente a un inconveniente. Una demora en el suministro de alimento, un problema con un equipo o un cambio en la materia seca de un ingrediente pueden alterar la rutina de consumo y exigir una revisión del manejo.
Durante la entrevista con El Semiárido, Puigdellibol explicó que mantiene una comunicación permanente con Héctor Martínez, encargado del feedlot. El intercambio entre ambos permite contrastar lo que muestran los registros con lo que ocurre en los corrales y coordinar las correcciones.
Parte de ese seguimiento puede realizarse a distancia. El asesor consulta el sistema, advierte un desvío y comunica las indicaciones al encargado, quien interviene con el personal y verifica la situación en el establecimiento.
La herramienta cobra valor cuando esa información se convierte en una acción concreta, revisar una entrega, ajustar la alimentación o identificar la causa de una variación en el consumo.
Sostener la regularidad es una prioridad. En Santa Rita, la ración diaria de cada corral se distribuye en dos entregas, una por la mañana y otra por la tarde. La preparación y el reparto se realizan con un mixer, siguiendo la planificación definida para cada grupo.
Dietas según el objetivo de cada productor
La hotelería reúne usuarios con necesidades diferentes. Algunos buscan alcanzar determinado peso de terminación; otros ponen el acento en la duración del ciclo, en una oportunidad comercial o en la rentabilidad de la inversión.
Para atender esas diferencias, se planifican las etapas de alimentación y los momentos de cambio de dieta. El seguimiento permite revisar si la evolución de cada tropa coincide con lo previsto y ajustar el proceso según su desempeño y las condiciones del mercado.
Ese trabajo también requiere controlar la calidad de los recursos utilizados. Puigdellibol señaló que el establecimiento dispone de agua proveniente del acueducto y de lluvia, y que realiza análisis periódicos para seguir su calidad. En la alimentación, la preparación de una ración totalmente mezclada busca mantener una distribución uniforme de los ingredientes.
Agua, alimento, sanidad y manejo forman parte de una misma evaluación. Una variación en cualquiera de esos componentes puede repercutir sobre el consumo, la ganancia de peso y el costo del engorde.
El funcionamiento del sistema se apoya en reuniones semanales y en revisiones periódicas del trabajo. Cada tres o cuatro meses, aproximadamente, Puigdellibol realiza un relevamiento del desempeño de los operarios, utilizando los registros para evaluar la precisión de las cargas y descargas de alimento.
Esos controles permiten reconocer diferencias, señalar errores y mejorar la ejecución de las tareas. En una actividad donde los costos tienen una incidencia directa sobre el margen, la exactitud cotidiana adquiere valor económico.
La continuidad del trabajo también resulta indispensable. La alimentación y la supervisión se sostienen durante los 365 días del año, con organización de guardias para feriados y celebraciones. Los animales mantienen sus necesidades más allá del calendario y de las condiciones meteorológicas.
La digitalización permite ordenar esa rutina y hacerla visible para quienes deben supervisarla.
El acceso a los datos también modifica la relación con los clientes. Hay productores que quieren conocer consumos, conversión, sanidad y evolución de los pesos. Otros concentran sus consultas en la rentabilidad por tropa o por ciclo.
Según Puigdellibol, el sistema permite responder a ambos perfiles. La información queda disponible para ofrecer un seguimiento técnico detallado o explicar el resultado económico, de acuerdo con las inquietudes de cada usuario.
La inteligencia artificial aparece, por ahora, como una herramienta complementaria del asesor. No forma parte directa del sistema operativo del feedlot, ya que Puigdellibol exporta datos y realiza consultas para obtener análisis adicionales a los informes del programa.







