Leandro Degan, productor de reproductores porcinos en Villa Mercedes, sostiene que San Luis puede aprovechar sus granos y su cercanía con Mendoza, San Juan y La Rioja para ampliar la producción local. En diálogo con El Semiárido, advirtió que el poder de compra de los consumidores limita el precio de venta y cuestionó el impacto de las importaciones sobre la rentabilidad del sector.
San Luis tiene condiciones para transformar parte del cereal que produce en carne porcina y venderla en su propio mercado y en provincias vecinas. Esa es la apuesta de Leandro Degan, productor de reproductores y referente de DRR Genética Porcina, un establecimiento de Villa Mercedes. A su juicio, la distancia a los puertos, que encarece la salida del grano, puede convertirse en una ventaja si ese cereal se utiliza para alimentar animales cerca de donde se produce.
Degan distingue entre la presencia de grandes granjas en San Luis y el desarrollo de una red de productores vinculados al abastecimiento provincial. Según explicó, la escala de esos establecimientos convive con un mercado puntano que sigue recurriendo a proveedores de otras provincias. Allí ve un primer destino para ampliar la producción local antes de salir a competir en la región.
El segundo mercado, en su análisis, está al otro lado de los límites provinciales. El productor mencionó a Mendoza, San Juan y La Rioja como destinos posibles y señaló que la red vial y la cercanía con esas plazas podrían reducir los costos de entrega. También destacó la calidad del agua como una de las condiciones que, a su entender, favorecen la instalación y el crecimiento de granjas.
El consumo se sostiene, pero el precio encuentra un techo
La oportunidad regional convive con una dificultad inmediata. Según Degan, la carne de cerdo mantiene su demanda, pero el poder de compra de los hogares limita la posibilidad de trasladar los costos al precio final. El encarecimiento de la carne vacuna, señaló, abre espacio para el cerdo en el mostrador, aunque ese margen tiene un límite en lo que las familias pueden pagar.
“Se puede vender, pero no al precio que tendríamos que vender”, resumió. Para el productor, esa diferencia explica por qué una demanda sostenida puede convivir con márgenes ajustados en la granja.
En ese escenario, Degan también cuestionó el ingreso de carne porcina brasileña. Planteó que los productores argentinos enfrentan condiciones distintas a las de sus competidores y pidió a las autoridades nacionales que tengan en cuenta cómo inciden las importaciones sobre el precio y la rentabilidad de la producción local.
Una agenda para las granjas puntanas
En el plano provincial, Degan propuso que el Gobierno de San Luis y el área de Producción convoquen a los productores para discutir cómo ampliar la actividad y vincularla con los mercados cercanos. En su diagnóstico, Córdoba y Santa Fe ya cuentan con una estructura que les permite vender fuera de sus fronteras. San Luis, en cambio, tiene margen para crecer desde su propio mercado y aprovechar trayectos más cortos hacia el oeste.
La apuesta pasa por transformar el grano en origen y usar esa cercanía para competir en el costo de entrega. Para Degan, el primer paso está en la propia provincia, donde las granjas puntanas podrían abastecer una parte mayor de la carne de cerdo que se consume.







