Con unos 25 años de trayectoria en reproducción bovina, el veterinario Emilio Huguenine combina servicios de inseminación, investigación y hotelería ganadera. Santa Rita, su emprendimiento de engorde, tiene capacidad para 5.000 animales y apunta a alcanzar un promedio de 3.000 cabezas. La tecnología, la medición de resultados y el bienestar animal atraviesan su propuesta.
Producir más terneros, lograr mayores pesos al destete y conocer cuánto cuesta cada kilo de carne son, para Emilio Huguenine, condiciones centrales para sostener el negocio ganadero. El médico veterinario puntano, CEO de Emilio Huguenine y Asociados SRL, construyó su trayectoria alrededor de la reproducción bovina y sumó, hace dos años, una nueva unidad de negocios, el feedlot de hotelería Santa Rita.
“Hay que tratar de lograr más preñez y tener terneros más pesados”, planteó durante una entrevista en las oficinas comerciales de la empresa, ubicadas sobre la ruta provincial 3, a la altura del kilómetro 1. Su visión combina experiencia profesional, incorporación de tecnología y una premisa que aplica a ambas actividades, que el productor debe obtener resultados económicos para seguir invirtiendo.
Según sus registros, a lo largo de aproximadamente 25 años de trabajo superó las 350.000 vacas inseminadas, con campañas en las que atendió más de 20.000 animales. Esa actividad lo llevó a recorrer establecimientos de San Luis, Córdoba, La Pampa y Buenos Aires, además de realizar trabajos en otras regiones.
Nacido en San Luis, Huguenine cursó sus estudios secundarios en la Escuela Agrotécnica N.º 4 y se formó como veterinario en Río Cuarto. Luego realizó estudios de especialización y maestría en reproducción bovina, área en la que también desarrolla su doctorado.


Más terneros y más kilos al destete
Para explicar el impacto de la mejora genética y del trabajo reproductivo sostenido, Huguenine recurrió a un establecimiento con el que trabaja desde hace años. Allí, según relató, el peso promedio de los terneros al destete pasó de 120 a 180 kilos en una década, acompañado por una mayor cantidad de crías y un aumento de la producción de kilos por hectárea.
El profesional presentó ese caso como una muestra de lo que puede conseguirse cuando las decisiones se mantienen en el tiempo. La inseminación permite incorporar genética de toros destacados sin necesidad de comprarlos ni trasladarlos al campo, y ampliar su utilización dentro del rodeo.
También destacó las posibilidades de la inseminación artificial a tiempo fijo, que mediante protocolos de sincronización permite organizar el trabajo reproductivo e inseminar los animales en momentos previamente establecidos.
Según las experiencias y los ensayos que mencionó, esa herramienta puede aportar mejoras en la preñez y entre 20 y 30 kilos adicionales de peso promedio al destete frente a determinados esquemas de servicio natural. Asimismo, sostuvo que en las comparaciones realizadas observaron ventajas económicas. Esos resultados corresponden a las condiciones de los trabajos citados por el veterinario y deben evaluarse en función de cada establecimiento.
Huguenine advirtió que una productividad insuficiente puede llevar al criador a vender vientres para cubrir sus necesidades, con la consiguiente pérdida de capital. Por eso, considera que incorporar tecnología resulta decisivo para sostener la actividad.
La posibilidad de aplicarla, aseguró, también alcanza a los campos de monte. Su equipo trabajó en establecimientos con esas características, incluso en la zona de Las Quijadas, adaptando la organización a las instalaciones y al manejo disponible.
Investigación realizada en los campos
La trayectoria de Huguenine incluye la incorporación temprana de la ecografía a su práctica profesional. Recordó que los primeros equipos exigían trasladar generadores eléctricos y una estructura considerable, muy diferente de los dispositivos portátiles actuales.
A ese trabajo sumó una línea de investigación junto al doctor Gabriel Bó y otros profesionales. Según explicó, desde alrededor de 2010 participa en ensayos sobre protocolos reproductivos, tipos de semen y productos hormonales, con trabajos realizados en San Luis y el sur de Córdoba.
Parte de esas experiencias se difundió mediante publicaciones, presentaciones y congresos en la Argentina y el exterior.
Entre los estudios mencionó pruebas con semen sexado para aumentar la proporción de crías macho, buscando combinar animales destinados a la venta con hembras para reposición. En distintos rodeos, relató, obtuvieron proporciones cercanas al objetivo del 70% de machos, aunque con variaciones entre los grupos evaluados.
Aclaró que ese producto no llegó a comercializarse en la Argentina y que la investigación forma parte de su trabajo doctoral.

Santa Rita: crecer con números propios
La segunda unidad de negocios de la empresa es Santa Rita, un feedlot que presta servicios de hotelería a clientes de distintas provincias. Huguenine lo define como un emprendimiento “federal”, por la diversidad de procedencias de los productores que utilizan sus instalaciones.
Al momento de la entrevista, el establecimiento alojaba cerca de 2.000 animales y disponía de capacidad para 5.000. El objetivo planteado era alcanzar un promedio de 3.000 cabezas durante todo el año, con un crecimiento gradual.
Para sostener esa expansión, conformó un equipo de diez personas, con responsabilidades distribuidas entre el campo y la oficina.
El servicio se organiza según el destino que busca cada cliente. Puede incluir la recría de un ternero de 150 kilos hasta unos 300, la terminación de animales de 380 o 390 kilos para el mercado interno, o la producción de novillos de alrededor de 500 kilos destinados a circuitos exportadores.
También reciben vacas flacas para engorde. Según Huguenine, ese proceso demanda aproximadamente 100 días y buena parte de esos animales se canaliza hacia la exportación, principalmente con destino a Israel.
El empresario distinguió esa participación en la cadena exportadora de una venta directa al exterior, posibilidad que considera entre sus objetivos futuros.
La alimentación y el seguimiento de resultados ocupan un lugar central. Santa Rita utiliza agua de acueducto y busca trabajar con alimentos de alta calidad, con el maíz como principal insumo.
“Siempre medimos cuál fue la conversión y cuál fue el costo del kilo producido”, explicó. Los registros de peso de ingreso y salida, junto con los días de permanencia, permiten evaluar el desempeño y entregar información al cliente.

Ambiente, bienestar y alternativas para invertir
El crecimiento del feedlot también incluyó obras para el manejo de efluentes. Huguenine señaló que finalizaron lagunas para su tratamiento y que proyectan aprovechar nutrientes como nitrógeno y fósforo en aplicaciones agrícolas, previa realización de análisis y evaluación técnica.
En el manejo cotidiano, destacó la limpieza de los corrales y el trabajo con animales tranquilos, sin perros ni picanas. Para el veterinario, el bienestar animal forma parte del funcionamiento productivo del establecimiento.
La propuesta comercial contempla ganaderos que buscan agregar valor a su hacienda, inversores sin experiencia directa en la actividad y productores agrícolas. Con estos últimos, la empresa puede acordar canjes de maíz por servicios de hotelería.
Además, Huguenine explicó que gestionaron una cobertura de seguro para determinados siniestros que puedan afectar a los animales alojados.
Otra ventaja que subrayó es el acceso asfaltado hasta el ingreso del feedlot, una condición que facilita el movimiento de hacienda e insumos durante los períodos de lluvia.
Con la reproducción como actividad de origen y Santa Rita como apuesta de expansión, Huguenine busca trasladar al engorde la misma lógica de seguimiento que aplica desde hace años en los rodeos de cría. “La idea es que el cliente esté satisfecho”, expresó. Y vinculó esa satisfacción con un resultado concreto, que la inversión produzca ganancias y permita volver a apostar por la ganadería.







