Las sociedades rurales de Río Quinto, Justo Daract, La Toma, Valle del Conlara y del Norte de San Luis se suman a la protesta nacional con carteles en los puentes y un claro mensaje: “retenciones cero”.
En un contexto de creciente malestar en el sector agropecuario, cinco entidades rurales de la provincia de San Luis decidieron expresarse públicamente contra las políticas de retenciones. Con carteles colgados en puentes estratégicos y consignas contundentes, las sociedades rurales de Río Quinto, Justo Daract, La Toma, Valle del Conlara y del Norte de San Luis hicieron oír su reclamo: «retenciones cero, ya».
La protesta, que se enmarca en una movida coordinada a nivel nacional, surge en un momento clave, a pocos días del vencimiento de la prórroga dispuesta por el Gobierno para mantener vigentes los actuales niveles de derechos de exportación. Según afirmaron los organizadores a El Semiárido, la acción fue impulsada con carácter urgente para “marcar presencia en las rutas” y dejar en claro que el campo no está dispuesto a tolerar más dilaciones ni promesas incumplidas.
“Este gobierno se presentaba como diferente, como un aliado del campo, pero en la práctica no hay cambios. Nos siguen viendo como la billetera”, expresaron voceros del sector.




La crítica apunta directamente al gobierno nacional encabezado por el presidente Javier Milei, a quien acusan de no cumplir con sus compromisos de campaña. “Tanto él como su ministro dijeron que las retenciones eran confiscatorias, que eran un robo. Pero hoy, el interior productivo sigue siendo castigado”, señalaron.
Desde las entidades rurales también advierten sobre las consecuencias sociales de estas políticas. “Están destruyendo el ánimo de las generaciones más jóvenes. Les han cortado el entusiasmo y las ganas de seguir trabajando en el campo. Eso no es sólo un problema económico, es un drama cultural y social”, remarcaron.
Con esta acción simbólica pero potente, las rurales de San Luis se suman a una ola de manifestaciones que recorre distintas provincias, dejando en claro que el campo sigue en estado de alerta. El mensaje es unívoco: rechazo a las retenciones, defensa del interior productivo y exigencia de coherencia a quienes prometieron otra relación con el sector agropecuario.











